6 de noviembre de 2025 - 08:00

Ayrton Oviedo: "Las redes sociales estupidizaron a los adolescentes, pero más a los adultos"

El actor y standupero santafesino lleva 10 años recorriendo escuelas del país hablando de adicciones, bullying, redes y apuestas online con los estudiantes. En su visita a Mendoza habló con Los Andes sobre lo que más preocupa al mundo "teen".

Ayrton Oviedo es actor, standupero y, a esta altura, podría decirse que un verdadero influencer para los adolescentes. Desde hace una década recorre las escuelas secundarias del país para hablar sin filtro de los temas que hoy preocupan: las adicciones, el bullying, las redes sociales y ahora también las apuestas online. Pero... con una vueltita de tuerca. “En mis presentaciones hay teatro, charla y debate”, explica. y lo hace con una fórmula que le ha dado excelentes resultados: entretener, romper tabúes y ponerse a la altura de su público.

“Los chicos me ven como un par. En las charlas se bajan las defensas y se animan a hablar de lo que nadie habla. Lo que más me agradecen es abordar estos temas de una forma diferente”, cuenta Oviedo en diálogo con Los Andes.

Esta semana estuvo en Mendoza invitado por el área de Salud Mental provincial para brindar cuatro charlas a estudiantes de escuelas secundarias, CEBJAs y CENS sobre salud mental, respeto y cuidado en los entornos digitales. Ya pasó por las aulas de San Rafael, Tunuyán, Luján, y este viernes lo espera Guaymallén.

Su historia empezó casi por casualidad. “Desde muy chico hacía teatro y luego me anoté para estudiar actuación en Santa Fe. Un poco antes, cerca de los 18 años me llamaron de una compañía para actuar en obras sobre adicciones en las escuelas. Todo empezó por ego: me gustaba actuar y nada más. Pero con el tiempo me empezó a interesar lo que pasaba en esas charlas”, recuerda.

Entre que le pagaban poco en esa compañía y que comenzó a notar que los adolescentes necesitaban más espacio para hablar que para escuchar, se animó a escribir su propia obra sobre bullying, que recorrió el país entre 2018 y 2019. Después de la pandemia, el formato mutó: la obra dio paso a charlas más dinámicas, adaptadas al ritmo tiktoker de las nuevas generaciones.

Ayrton Oviedo
El actor y orador lleva más de mil charlas en escuelas de todo el país. Foto: Gentileza Oviedo.

El actor y orador lleva más de mil charlas en escuelas de todo el país. Foto: Gentileza Oviedo.

Hoy el adolescente decide en tres segundos si algo le interesa o no -agrega-. Si no te actualizás con lo que consumen, los chicos no te escuchan. Yo tengo un guion base, pero lo voy adaptando a cada escuela. No es lo mismo una charla en Paraná, donde hay escuelas donde los chicos cruzan zonas con enfrentamientos narcos para llegar al aula, que en Ushuaia, donde el aislamiento es otro tipo de desafío”.

“Hay una degradación abismal en los pibes”

En diez años de visitar escuelas, Ayrton suma más de mil presentaciones. Y lo que ve en el último tiempo, dice, lo preocupa cada vez más. “Los chicos están muy solos. Sí, se habla más del bullying, pero hay una estupidización creciente con el uso excesivo de las redes. El deterioro cultural y social es mucho mayor que antes”, sostiene.

También nota que la escritura y la comprensión empeoraron. Dice que cada diez mensajes que recibo, uno o dos están escritos con ChatGPT porque se nota el “salto brutal entre un texto con horrores de ortografía y otro impoluto enviado por el mismo estudiante”. Afirma que los chicos escriben como si fueran de primaria, pero están en quinto año. Les cuesta entender palabras un poco más complejas y, de hecho, asegura que en su “charla dinámica”, como suele llamarla, se asegura de no pronunciar palabras difíciles o contenido muy abstracto porque los chicos no le entienden y se dispersan enseguida.

Pese a eso, insiste en que “el contenido emocional de los mensajes sigue siendo hermoso”. Muchos adolescentes lo contactan después de las charlas para contarle cosas que nunca se animaron a decirle a nadie. Algunos, incluso, más de una vez le han planteado hasta ideas suicidas. “El adolescente está solo; siente que no hay nadie para él”, lamenta.

El nuevo flagelo: “Las apuestas online se los comieron crudos”

Entre todas las problemáticas que aborda, hay una que, según Ayrton, está devorando a los jóvenes más rápido que cualquier otra: las apuestas online. “La ludopatía se los comió crudos. Rompió todas las barreras. Hay comunidades indígenas, en medio de la estepa, que apuestan con el celular. Es una adicción, pero encima con el agravante del dinero: chicos endeudados, robando a sus padres o a sus profesoras para seguir apostando. Y de esto casi nadie habla en serio”.

El influencer explica que las plataformas de apuestas están diseñadas como “sistemas de recompensa intermitente y variable”, similares a los videojuegos o a las figuritas digitales que los chicos compran desde los ocho años. “Les liberan dopamina todo el tiempo. Está todo armado para engancharlos. Es un negocio gigantesco que hay detrás”.

Oviedo en Mza
El Influencer está en Mendoza. Ya visitó escuelas en San Rafael, Tunuyán y Luján de Cuyo. Gentileza: Oviedo.

El Influencer está en Mendoza. Ya visitó escuelas en San Rafael, Tunuyán y Luján de Cuyo. Gentileza: Oviedo.

En Mendoza, dice, el tema apareció con fuerza: “Lo que más me preguntaron fue cómo ayudar a un amigo adicto. Se nota que hay ganas de trabajar el tema, pero también mucho por hacer. Lo bueno es que acá hay un área de Salud Mental activa.”

Adultos sin brújula y chicos “tragados” por la tecno

Oviedo también señala que los adultos están desorientados. “Los profes tienen buena intención, pero están muy solos. Los más jóvenes a veces no tienen vocación docente, los más grandes le ponen ganas, pero no están actualizados en el mundo digital. Y los padres… los padres están perdidos. Algunos hasta timbean con los hijos”.

Una vez, recuerda, un chico le dijo en una escuela de Santa Fe le confesó un problema muy grave. “Se lo conté a la directora. Ella elevó el informe, pero me aclaró que ese niño iba a ser un número más en las estadísticas”, reflejando así un abandono institucional.

Ante esos casos, Oviedo se encarga de contactor a adultos responsables, autoridades de escuelas o tutores familiares y los compromete a seguir con el caso del joven que se animó a contarle algún problema. “Yo también pido ayuda y comprometo a esa persona para que siga al joven que después de una charla mía logró pedir auxilio”, asegura.

Después de diez años de recorrer escuelas, Ayrton dice que los adolescentes le enseñaron mucho. “Veo pibes con ganas de mejorar, de crecer, de hacer las cosas bien. Pero también veo cómo los consumió todo esto. Antes había algunas barreras para llegar a las adicciones; hoy no hay ninguna”.

Y lanza la frase que resume su visión sin vueltas: “Las redes sociales estupidizaron a los adolescentes, pero más a los adultos. Nos agarró de sorpresa. No somos conscientes de cómo nos come la vida el ritmo de las redes. Los chicos no tienen norte, porque las familias tampoco lo tienen”.

Su visita a Mendoza será una de las últimas este año, previo al cierre de casi una década de charlas por las escuelas del país. “Estoy cansado”, confiesa a Los Andes. Y no tanto por el ritmo de los viajes sino por la falta de respuestas estructurales. “Hay mucho egoísmo en la política y pocas ganas de trabajar en muchos problemas que hoy tienen los adolescentes”, agrega sin rodeos. Oviedo Planea mudarse a Buenos Aires para retomar la actuación de otra forma y en otros escenarios. Aunque reconoce que la experiencia de estos años —y los ecos de las aulas— probablemente se filtren en todo lo que llegue después.

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