29 de noviembre de 2012 - 23:15

Avances del INTA para evitar la floración prematura en zanahoria

Mendoza es el mayor productor de esta hortaliza en el país. Un estudio de la entidad permitió localizar la región genómica que origina este problema. El resultado podría disminuir el porcentaje de defectos causantes de descartes.

En Argentina se cultivan anualmente entre 7.000 y 9.800 hectáreas de zanahoria, con una producción estimada de 230.000 toneladas, que cubren la actual demanda del mercado interno y de las cuales se exporta una pequeña y variable proporción a países limítrofes.

Mendoza es la principal provincia productora, con un 32% de la superficie nacional, siguiéndole en importancia la provincia de Buenos Aires (21%), Santiago del Estero (16,2%), Santa Fe (7,8%), Córdoba y San Juan.

El rendimiento en un cultivo de zanahoria está determinado tanto por el número y peso de raíces, como por la proporción de raíces descartadas por diversos defectos.
 
La floración prematura es uno de los defectos más importantes que se pueden presentar en un cultivo de zanahoria. Como consecuencia de la floración, las plantas de zanahoria utilizan las reservas acumuladas en sus raíces (órgano comercial) lignificándose con las consiguientes pérdidas para el agricultor.

Para comprender este fenómeno es importante conocer el ciclo de la zanahoria. Básicamente, la planta de zanahoria tiene dos etapas de crecimiento: una vegetativa y otra reproductiva.

En la primera etapa la planta presenta una roseta de hojas y acumula reservas en una raíz hipertrofiada. En la etapa reproductiva la planta utiliza las reservas acumuladas en la raíz para alargar su tallo y florecer.

Para pasar de una etapa a la otra, la planta de zanahoria necesita acumular horas de frío (entre 0 y 10ºC). Las bajas temperaturas sólo son efectivas a partir de un cierto grado de desarrollo de la planta, llamado umbral de vernalización, que se alcanza en el momento en que la planta tiene alrededor de 8 hojas y un diámetro de raíz de 4 a 8 mm.

Si bien la floración es siempre consecuencia de la inducción que producen las bajas temperaturas, la intensidad de su expresión depende de la constitución genética de las plantas y de aspectos del manejo que pueden modificarlas indirectamente.

Tipos de zanahoria para Mendoza

En una escala global, las cultivares de zanahoria son clasificadas en dos grandes grupos: cultivares templadas y cultivares subtropicales. Una diferencia importante entre ambos grupos de cultivares es la cantidad de horas de frío que necesitan para florecer.

Las cultivares templadas, de floración tardía, necesitan de 11 a 12 semanas con bajas temperaturas, mientras que las cultivares subtropicales, de floración temprana, requieren períodos más cortos, de 1 a 4 semanas.

En Mendoza, donde alrededor del 90% de las siembras se realizan en otoño-invierno, son las cultivares templadas, también llamadas bienales, las que deben utilizarse para evitar la floración antes de la cosecha de raíces.
 
En las siembras de verano, la floración prematura no es un defecto de incidencia si la zanahoria es cosechada dentro de un período razonable (antes o durante el invierno siguiente), es por ello que se aconseja la siembra de cultivares subtropicales, también llamadas anuales, que tiene mayor vigor y tasa de crecimiento.

Genética y manejo

Al elegir la cultivar a sembrar es importante tener la certeza de que la producción de semilla comercial se realizó correctamente. La diferencia en la floración de cultivares templadas y subtropicales está determinada por un solo gen y el carácter floración temprana (necesidad de pocas horas de frío) es dominante.
 
Por lo tanto, si no se tienen las medidas de aislamiento adecuadas al producir las semillas, es muy factible que se produzca contaminación con polen no deseado y el defecto de floración prematura aparezca en el futuro cultivo. Para la zanahoria, que es polinizada por insectos, se recomienda como mínimo 1km de distancia entre cultivos para semilla y el control de plantas espontáneas de la misma especie en el predio y alrededores.

Existen aspectos del manejo que pueden modificar indirectamente la incidencia de floración prematura en el cultivo. Las siembras más tardías (menor exposición a bajas temperaturas) y las mayores densidades de siembra (plantas que por la competencia llegan con retraso al umbral de vernalización) reducen la proporción de este defecto. La búsqueda de cultivos "primicia", en general para aprovechar mejores precios, lleva a muchos productores a adelantar siembras, quedando los cultivos durante más tiempo expuestos a potenciales bajas temperaturas.

Como referencia, para la zona Norte del Río Mendoza (Lavalle, Guaymallén y Maipú, principalmente) se sugiere que las siembras sean a partir de mayo, mientras que en el Valle de Uco, Uspallata, San Rafael y Malargüe, a partir de agosto.

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