El presidente estadounidense desafió todas las advertencias y escaló un peldaño en la confrontación comercial con Pekín, al anunciar nuevos aranceles a las importaciones desde China por 200.000 millones de dólares, por los que Pekín contestó con "represalias" y afirmó que aumentará el gravamen a productos estadoundenses por valor de 60.000 millones de dólares,
El juego de amenazas y represalias alcanzó su máxima tansión cuando el presidente Donald Trump acusó al país asiático de tratar de influir en las elecciones.
"China ha afirmado de manera abierta que está tratando activamente de impactar y cambiar nuestra elección atacando a nuestros granjeros, rancheros y trabajadores industriales por su lealtad a mí", dijo Trump en un mensaje por Twitter.
Las elecciones legislativas estadounidenses tendrán lugar el próximo 6 de noviembre, y en ellas se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, así como un tercio del Senado.
Se trata de la primera vez en la que explícitamente Trump apunta a China por diseñar sus aranceles de manera que afecten a productos procedentes de estados que votaron masivamente por el candidato republicano en los comicios presidenciales de 2016, con el supuesto objetivo de perjudicar a los legisladores republicanos.
Los aranceles chinos han tenido en el punto de mira la carne de cerdo, de pollo, soja, sorgo y lácteos estadounidenses, cuyos centros de producción se concentran en estados del centro y Medio Oeste del país, y que son tradicionalmente republicanos.
Trump insistió en que China se ha aprovechado de EEUU en materia comercial "durante muchos años".
“Saben también que soy el que conoce cómo pararlo. Habrá represalias grandes y rápidas contra China si nuestros granjeros, rancheros y/o nuestros trabajadores industriales son afectados”, agregó.
Las palabras del mandatario se produjeron minutos antes de que Pekín anunciase aranceles a productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares.
"Estamos profundamente apesadumbrados", afirmó el Ministerio de Comercio del país asiático, que manifestó su esperanza de que "EEUU reconozca las consecuencias dañinas de su acción".
El secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, reiteró que los aranceles han sido diseñados con el objetivo de "modificar el comportamiento" de China y que se busca "establecer un campo de juego comercial equilibrado".
Ross advirtió, además, de que China se está quedando "sin balas" para responder a las sanciones dado que las exportaciones estadounidenses a China son mucho menores que las chinas a EEUU.
Desde la comunidad empresarial, sin embargo, el nerviosismo sigue creciendo ante la constatación de que las dos mayores economías mundiales están ahondando sus posturas proteccionistas.
"El escenario de que China se acabe rindiendo subestima su capacidad para seguir enfrentando fuego con fuego. El Gobierno estadounidense corre el riesgo de una espiral descendente de ataques y contraataques, que no beneficia a nadie", sostuvo William Zarit, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en China.
Según Trump, los nuevos aranceles harán que "ingrese mucho dinero". Los aranceles -no sólo a productos chinos- colocan a EEUU en una posición de negociación muy fuerte, con miles de millones de dólares y trabajo fluyendo a nuestro país. Y aún así, el aumento de costos ha sido casi imperceptible".
Efectos en América Latina
El canciller chileno, Roberto Ampuero, quien se encuentra de gira por Asia, dijo estar preocupado por el pulso comercial entre China y EEUU y teme que los efectos de las medidas proteccionistas se extiendan en otros países "por carambola", es decir, como un efectó dominó. "Nosotros pensamos que cuando se entra en tensiones proteccionistas uno sabe cómo y cuándo comienzan, pero no sabe en qué pueden terminar", dijo Ampuero.
"Para nosotros es un tema también particularmente delicado. Son dos superpotencias que están en tensión. Con ambos tenemos muy buenas relaciones. Uno es nuestro principal socio comercial (China), y el otro es el segundo", recordó Ampuero. Esas represalias, agregó, se desarrollan "por un efecto casi de billar, por carambola, y eso es muy inquietante porque genera una incertidumbre en el mundo, y no es bueno", afirmó el canciller chileno, quien dijo que los más afectadaos pueden ser los emergentes.
La titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advirtió la semana pasada que la escalada de la guerra comercial China-EEUU podría generar un "shock adicional" en los mercados emergentes que ya luchan por salir adelante, lo que aumenta la posibilidad de que una crisis mundial golpee más fuerte a países como Argentina y Turquía y se extienda a todo el mundo en desarrollo.