La entrega de las llaves a April Stringfield y a su hijo adolescente, en Williamsburg, fue mucho más que una historia inolvidable. La casa de hormigón, construida mediante impresión 3D y con tres dormitorios, representó un intento de reducir los tiempos de construcción, disminuir los costos de mantenimiento y facilitar el acceso a la vivienda en Estados Unidos.
April Stringfield recibió las llaves de la casa que había esperado durante años. Madre soltera y residente de Williamsburg, en el estado de Virginia, pudo comprar la propiedad gracias al programa de Habitat for Humanity Peninsula and Greater Williamsburg.
casa 3D
La novedad llamó la atención porque sus paredes fueron impresas en 3D con hormigón.
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La casa llegó como un regalo, pero fue el resultado de años de esfuerzo
La historia de April no comenzó con la entrega de las llaves. De acuerdo con la información publicada por Habitat for Humanity, durante años soñó con tener una vivienda propia, aunque enfrentaba una realidad compartida por muchas familias estadounidenses: ingresos ajustados, largas jornadas laborales y grandes dificultades para acceder al mercado inmobiliario.
Antes de poder comprar la casa, April tuvo que completar varias horas de participación activa dentro del programa de la organización. Habitat trabaja con un modelo en el que las familias seleccionadas colaboran en tareas de construcción, remodelación o actividades comunitarias antes de acceder a una vivienda con condiciones de financiación accesibles.
Este aspecto es importante porque la vivienda no fue un regalo
La familia participó en un programa de compra mediante el cual la organización vende las casas sin obtener ganancias y ofrece créditos asequibles, procurando que las cuotas no representen una carga excesiva para el presupuesto familiar.
Para April, la casa significó estabilidad. Para su hijo adolescente, representó la posibilidad de crecer en un hogar permanente y no en una solución habitacional temporal.
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La tecnología de construcción reduce tiempos pero también costos.
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Una enorme impresora cambió la forma de construir la vivienda
- Uno de los aspectos más llamativos del proyecto fue el uso de una impresora 3D de gran tamaño en la obra. En lugar de levantar todas las paredes con bloques o estructuras de madera, la máquina fue depositando capas de hormigón siguiendo un diseño digital previamente programado.
- La impresión de las paredes interiores y exteriores demoró alrededor de 12 horas, lo que permitió reducir en al menos cuatro semanas una etapa de la construcción tradicional. Esto no significa que toda la vivienda estuviera terminada en ese tiempo, sino que la tecnología aceleró una de las fases más importantes de la obra.
- La vivienda de Williamsburg abarca una superficie aproximada de 1.240 pies cuadrados, equivalentes a unos 115 m².
El hormigón reemplazó parte de la madera y prometió reducir costos a largo plazo
Uno de los motivos para probar la impresión 3D fue el aumento del costo de los materiales de construcción. Durante la pandemia, el precio de la madera se incrementó considerablemente en Estados Unidos, elevando el valor de las viviendas y dificultando aún más el acceso para familias de bajos ingresos.
- Habitat for Humanity indicó en su documentación técnica que la impresión con hormigón podría generar un ahorro preliminar de hasta un 15% por pie cuadrado, gracias a la reducción del desperdicio de materiales, la menor necesidad de ciertas tareas manuales y la rapidez en las etapas estructurales.
- Otro beneficio señalado fue el comportamiento térmico del hormigón. Este material conserva la temperatura de forma diferente a la madera y puede contribuir a disminuir los gastos en calefacción y refrigeración cuando se combina con otras soluciones de eficiencia energética.
Sin embargo, esto no significa que una casa impresa en 3D sea indestructible. Su nivel de seguridad depende del diseño, los materiales utilizados, las normativas locales, la calidad de la cimentación, la cubierta y la correcta ejecución de toda la obra.