A la caza
Los jaguares, los más grandes de los felinos de Suramérica, son buenos nadadores y regularmente cazan peces, tortugas y caimanes. También comen animales más grandes, como venados, pecaríes, carpinchos y tapires.
Todo mojado
El jaguar se deslizó dentro del agua y nadó hasta el banco de arena, donde un caimán de aproximadamente 54 kilogramos disfrutaba del sol dando la espalda al agua y al depredador que se acercaba, señaló Donahue.
"Una semana antes habíamos visto a este mismo felino acercarse al caimán en el mismo banco de arena sin éxito, y esta tarde estábamos esperando un resultado similar", escribió.
"De igual forma, nuestro bote estaba posicionado perfectamente, con el sol a nuestras espaldas y muy cerca (del caimán), así que lo que fuera a pasar iba a ser justo frente a nosotros", recordó.
Ataque
Al llegar al banco de arena, el gran felino salió lentamente del agua, y entonces repentinamente se abalanzó sobre el caimán.
Mick Jaguar (conocido por tener el ojo derecho lastimado) había sido observado antes en 2011 y previamente en 2013. Desde 2004 Donahue y colegas han grabado alrededor de 88 jaguares en el área del Parque Estatal Encuentro de las Aguas, y desde mediados de junio han identificado a 22 individuos.
Los grandes felinos normalmente viven en poblaciones aisladas esparcidas por toda Norteamérica y Suramérica, y en parte por eso la especie está enlistada como "casi amenazada" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Listo para matar
Los jaguares asesinan emboscando, despachando a sus presas atravesando su cráneo o cuello con una sola mordida veloz. Su estrategia difiere de la de la mayoría de los demás felinos, que agarran la garganta de su presa y la sofocan.
Mordida fatal
El jaguar primero agarró al caimán con la pata delantera derecha y luego mordió la espalda del reptil ligeramente debajo de la cabeza.
Después, el depredador ajustó rápidamente su mordida a la base del cráneo del yacaré (la forma en que normalmente mata un jaguar) y luego forcejeó con él para ponerlo en posición de arrastre y volvió a cruzar la ensenada, registró Donahue en sus notas de campo.
Final rápido
El jaguar se llevó su presa, cuya captura sólo le costó algunos segundos, dijo Donahue.
"Todos nos quedamos ahí con la boca abierta, sin creer lo que acabábamos de presenciar", indicó.
"Antes ya habíamos visto muertes, pero nada tan espectacular y horrible, ni tan cerca. Me ha hecho pensar mucho en la fragilidad de la vida y la delgada línea entre la vida y la muerte", apuntó.
