Así se enteraban los mendocinos por Los Andes de la Revolución Rusa
En noviembre de 1917, el diario daba la noticia de "confusos" episodios en lo que sería la URSS. Mirá
Así se enteraban los mendocinos por Los Andes de la Revolución Rusa
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El aniversario de la "Gran Revolución Socialista de Octubre", el 7 de noviembre, fue la fiesta más importante en el calendario soviético durante décadas, más aún que la del 1 de mayo, pero los desfiles de antaño, los coros y fuegos artificiales, fueron reemplazados por el desinterés y la apatía.
La noticia, en 1917, dejó en shock al planeta entero, y llegó a Mendoza gracias a Diario Los Andes.
Desde 2005, una nueva fiesta ocupa el lugar de la memoria revolucionaria y los rusos conmemoran el "Día de la Unidad Popular" el 4 de noviembre, en honor a la expulsión de los polacos de Moscú en 1612 y, por lo tanto, el final del "Período Tumultuoso" y el comienzo de la dinastía Romanov.
Cada época desarrolló su propia narrativa del "Octubre Rojo", desde el décimo aniversario (1927) en el que Serguej Eisenstein produjo las imágenes de la toma del Palacio de Invierno en los que uno de los héroes fue León Trotsky hasta la Perestroika, cuando un debate sobre la Revolución y su destino hizo reaparecer personajes que habían sido tabú, como Nikolai Bukharin, cuyos textos fueron impresos en ediciones masivas.
Un desfile legendario fue el del aniversario en la Plaza Roja en 1941, porque demostró que Moscú resistiría el ataque alemán, así como el del 1967 -50 aniversario- al que llegaron numerosas celebridades, especialmente de los países del Tercer Mundo, fecha a partirá de la cual el aniversario se convirtió cada vez más en una fiesta no laborable con carácter de festival popular, más allá de la gran política.
Y en 1987, después del comienzo de la Glasnost y la Perestroika, comenzó una discusión sobre una reevaluación radical de la Revolución y su destino, y personajes que habían sido tabú, como Nikolai Bukharin, reaparecieron y los escritos que habían sido prohibidos por décadas, fueron impresos en ediciones masivas.
En la década de 1990 las personas estaban más preocupadas por lidiar con los problemas cotidianos de la sociedad postsoviética que con las "ideas de octubre". Hoy, la creciente desigualdad social, la violencia y la creciente inestabilidad (tanto local como global) contribuyen también a desdibujar la conmemoración y redefinir otra de diferente tenor.
El Kremlin eligió como lema para el centenario la unidad nacional, la reconciliación entre aquellos que fueron enemigosen la guerra, entre los rojos y los blancos. Putin considera a Lenin uno de los grandes destructores de la historia rusa.
"Lenin puso una bomba bajo el edificio llamado Rusia y esta explotó después", dijo en 2016, aludiendo a la desintegración de la Unión Soviética en repúblicas como Ucrania o Bielorrusia, que se convirtieron en Estados independientes cuando cayó el enorme imperio.
Antes del centenario el líder del Kremlin volvió a acordarse de larevolución: "¿No nos podríamos haber desarrollado por un caminoevolutivo en lugar de con una revolución?", preguntó el ruso que se muestra más indulgente con Stalin, el vencedor de la Segunda Guerra Mundial, por ampliar el poder soviético.
El mandatario, que ya lleva lustros en el poder, teme que la ira del pueblo se vuelva contra su liderazgo en algún momento, opina el historiador Ilja Kalinin, profesor de la Universidad de San Petersburgo, citado por la agencia DPA.
Esto explica no solo el bajo perfil de las celebraciones, a diferencia de las ceremonias monumentales de antaño, sino también la forma de actuar contra la oposición en Rusia y la lucha contra las "revoluciones de colores" en Ucrania y otros países, que comparten el mensaje de la revolución rusa de que las personas deben tomar las riendas de su destino, agrega el historiador.
Un cambio de calendario es la razón de que el aniversario de la Revolución caiga desde hace décadas en noviembre.
Los bolcheviques tomaron el poder la noche del 25 de octubre de 1917 en la capital, Petrogrado (actualmente San Petersburgo), pero entonces Rusia se regía por el antiguo calendario juliano, que tenía 13 días de retraso con respecto al gregoriano, introducido por el papa Gregorio XIII en 1582.
Por lo tanto, en el oeste de Europa ya era el 7 de noviembre.
La Rusia soviética adoptó el calendario gregoriano en 1918: al 31 de enero le siguió directamente el 14 de febrero.