El presidente José Mujica donó 550 mil dólares durante su gobierno en Uruguay

Unos 400 mil dólares fueron destinados a un programa de viviendas y 150 mil dólares al Frente Amplio. Su mandato termina el 1 de marzo.

El presidente José Mujica donó 550 mil dólares durante su gobierno en Uruguay

Cuando haya terminado su mandato, el próximo 1 de marzo, el presidente uruguayo José Mujica habrá donado un total de 400.000 dólares al programa de viviendas "Plan Juntos" que él impulsó y unos 150.000 al Frente Amplio.

Mujica hizo hoy un balance de las donaciones que efectuó de su sueldo, tanto para viviendas como para la fuerza política a la que pertenece, incluyendo los descuentos que realiza a su espacio político, el Movimiento de Participación Popular (MPP), que descuenta una importante cuota a los legisladores del espacio para el funcionamiento del sector. "En lo que humildemente se puede hacer como persona, al cerrar el año y cerrar el gobierno estamos terminando los aportes globales que hemos hecho al Plan Juntos con parte de nuestro salario.

Entre los aportes en dinero y equipos nuevos comprados vamos a redondear los 400.000 dólares", dijo el mandatario en su columna radial de los viernes. "Con respecto al aporte a la fuerza política que pertenecemos -que significa obligación moral y ética de colaborar con nuestros ingresos líquidos- vamos a cerrar un quinquenio con un aporte de 150.000 dólares", agregó.

"Todo esto es constatado en los recibos si algún voluntario quiere inspeccionar. Uno y otro está en línea concreta con lo que pensamos y vivimos. Con estas cosas no cambiamos el mundo en que vivimos, pero multiplicamos nuestro compromiso con la sociedad", opinó el presidente, de 79 años, que asumirá una banca en el Senado una vez que termine su mandato.

"El aumento de la riqueza social no necesariamente significa más desarrollo humano para todos, porque la riqueza que se genera en el devenir del mercado tiende a concentrarse y esa concentración si la dejamos así nos crea dos sociedades: una que progresa y multiplica todo su acervo y otra que va quedando al costado del camino", contextualizó.

"Es inevitable tener políticas sociales que son instrumentos que tratan de forzar un poco la distribución de la riqueza que se genera. Pero lo que se extrae no puede ser paralizador de la aventura de invertir", reflexionó. "Las empresas privadas tienden a pedir y lograr alivios fiscales en las contribuciones que debe recibir el fisco para colaborar en lo social.

Cuando estos fenómenos se dan indirectamente nos damos cuenta que esa ayuda social tiene poco de privada y bastante de pública", dijo, aunque "es innegable que hay empresas que ayudan y ayudan mucho socialmente, y merecen reconocimiento en este país". "Se puede gargantear todo lo que se quiera, pero a la garganta hay que prestarle el bolsillo. Sobre todo cuando el tono central de nuestra garganta es el mensaje de solidaridad con los más pobres", concluyó.

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