Para tener una oportunidad de capturar a un capo internacional, oficiales encubiertos de Boston y Nueva Hampshire fueron de las montañas del norte de México, pasando por el Caribe, hasta España, donde descubrieron operadores del poderoso cártel de Sinaloa creando nuevas rutas y nuevos mercados.
Sin embargo, para el cártel de Sinaloa, corporación multinacional que maneja miles de millones de dólares, el decomiso terminó siendo apenas un revés menor, reconocieron las autoridades. El cártel ha establecido canales de cooperación con tantos grupos de la delincuencia europea, incluida la Cosa Nostra de Sicilia y pandillas callejeras en Budapest, que el negocio allá sigue prosperando.
El sábado antepasado, autoridades mexicanas y estadounidenses asestaron un golpe capturando a Guzmán, en una redada previa al alba en un condominio frente al mar, en la ciudad mexicana de Mazatlán. Gobiernos por todo el mundo están elogiando la captura como un hito en el combate en contra de la delincuencia organizada.
Sin embargo, muchas autoridades coinciden en que el arresto probablemente no ponga un alto a las actividades del cártel, y mucho menos que haga una perdurable mella en la disponibilidad de drogas ilegales. La Operación Dark Water y otras investigaciones en contra del cártel de Sinaloa arrojaron luz con respecto a la razón.
En términos simples, dijeron diversos oficiales y académicos, ya sea que Guzmán se lo haya propuesto o no, el cártel ya trascendió al hombre. Ha aprendido mejor que cualquiera de sus competidores cómo producir y mover drogas, cómo establecer nuevos mercados para ellas, y cómo tercerizar negocios a socios por todo el mundo.
“Sinaloa se las ha ingeniado para expandirse de tal manera que el negocio puede dirigirse solo”, dijo Samuel Logan, experto en delincuencia organizada por el Southern Pulse, empresa de inversiones y evaluación de riesgos. “La totalidad del Estado mexicano pudiera venirse abajo, y el narcotráfico continuará, siempre y cuando haya demanda”.
Al comparar al cártel con McDonald's, dijo Logan: “Si el CEO de McDonald's fuera arrestado hoy, aún se podría comprar una hamburguesa en Tokio mañana”.
Por supuesto, el arresto de Guzmán pudiera debilitar al cártel en muchos frentes, dejándolo expuesto a desafíos de rivales, división interna o persecución adicional si él coopera.
Sin embargo las actividades del cártel, como las de muchos negocios internacionales, están diversificadas. Rápidamente aprendió a cambiar el enfoque de su producción entre cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana dependiendo del precio y la demanda, informan las autoridades.
Una vez que logró la integración vertical, el cártel extendió franquicias de su negocio a subcontratistas a lo largo del mundo: mafias, pandillas y gobiernos corruptos. Después protegió sus ganancias y activos prodigando clientelismo y sobornos a sus aliados y siendo despiadado con traidores y rivales.
“El Capo logró expandirse mediante el envío de representantes a muchas áreas diferentes, establecerse, aprender el área, identificar a individuos y funcionarios gubernamentales a los que pudiera sobornar, si era necesario, y construir una sólida base para que pudiera canalizar drogas al área y sacar dinero en efectivo”, dijo Mike Vigil, ex oficial de alto rango de la Administración Antidrogas de EEUU, la DEA, quien trabajó durante varios años en México.
Señales de experiencia han aparecido por todo el mundo, donde ningún mercado parece suficientemente pequeño o rudo para que el cártel lo penetre. Una redada en Filipinas, la pasada Navidad, desenterró lo que las autoridades describieron como una alianza extrema entre operadores de Sinaloa, traficantes chinos y pandillas locales para vender metanfetamina a lo largo del país.
Fiscales federales en Nueva York derribaron a un importante traficante francocanadiense que ayudó en el establecimiento de una elaborada red que vinculaba al cártel de Sinaloa con pandillas de Vancouver y las familias del crimen Rizzuto y Bonanno. Además, en Hong Kong, las autoridades han acusado al cártel de intercambiar cocaína con pandillas locales a cambio de precursores químicos empleados para producir metanfetamina.
Ese tipo de lucrativas asociaciones no se secan meramente cuando un hombre es sacado de la jugada, particularmente cuando ese hombre ha estado evadiendo a las autoridades y viviendo en un remoto escondite que lo mantuvo con frecuencia lejos de involucrarse en los negocios cotidianos, destacan analistas.
De cualquier modo, el arresto de Guzmán representa claros desafíos para el cártel; si da información a fiscales, su organización podría hacerse repentinamente vulnerable. Incluso si no lo hace -no lo hizo durante una condena previa en prisión, dijo Vigil-, el cártel pudiera tener que mantener a raya una rebatinga de socios y rivales por igual por los activos que él controlaba directamente.
Un oficial de alto rango en la DEA dijo que Guzmán estaba muy sintonizado con la expansión de nuevas rutas, el establecimiento de sociedades y los flujos de dinero que regresan a México. Si bien pasó la mayor parte de su tiempo oculto en las montañas, era dueño de jets y viajaba ampliamente para supervisar nuevas empresas conjuntas y conocer a nuevos socios.
“Mantenía sus dedos en el pulso donde estaba su dinero”, dijo el oficial de la DEA, quien no tenía autorización para hablar en público. “Vigilaba de cerca lo que poseía. ¿Y en cuanto a quién estaba metiendo los dedos en la olla de dinero a medida que regresaba a él? El Chapo estaba encima de todo eso”.
El mismo oficial agregó: “Con el Capo fuera, los activos que estaban bajo su control directo también pudieran perderse. Sin embargo, el negocio de las drogas es líquido. El cártel será capaz de compensar cualquier pérdida en un corto período”.
Otros arguyen que los desafíos más duros del cártel pudieran ser jerárquicos. La mayoría prevé que el segundo líder más poderoso, Ismael “El Mayo” Zambada, buscará tomar las riendas de la extensa operación defendiéndose de tomas de poder por parte de la docena, aproximadamente, de lugartenientes de alto rango, particularmente aquéllos que abrigan una sensación de lealtad más fuerte hacia Guzmán que hacia Zambada.
Si Zambada mantiene unida a la organización, dicen analistas, la era de los grandes cárteles se extenderá durante un poco más de tiempo. Es más probable, argumentan, que Zambada, ya entrado en años, termine por retirarse o fracase y que el cártel se fragmente en grupos más pequeños que pudieran ser incluso más violentos y competitivos que su hegemónico predecesor.
“Muchos de estos tipos sufren del síndrome del ego masculino frágil”, dijo el oficial de alto rango de la DEA. “Ellos van a la guerra entre sí todo el tiempo. Y si Mayo es incapaz de mantener la paz entre las diferentes facciones, la guerra podría empeorar”.