20 de noviembre de 2017 - 00:00

Apocalipsis now

El título de este trabajo se basa en una vieja pero exitosa película sobre la guerra de Vietnam, donde se muestra la refinada crueldad de ambos bandos: EEUU y sus aliados y el ejército comunista del Vietcong.

El porqué de la elección se basa en que en nuestro artículo volveremos a hablar de crueldad y porqué nuestro planeta, la gran casa que alberga hoy a más de 7.000 millones de seres humanos, se ha  expuesto al aniquilamiento y a la desaparición, por la avaricia de unos pocos, la ceguera de la mayoría y un desprecio por la vida, propia y ajena, que supera a los jugadores del mortífero juego de la "ruleta rusa", que se muestra en la citada película.

Cuando hablo de ceguera de la gran mayoría, no me refiero sólo a los actores principales, sino también a los que ocupan la platea. Algunos creyendo entender el juego de los actores, otros no entendiendo nada de lo que pasa en el escenario y finalmente los que se desentienden de la obra porque ni la comprenden ni les interesa, entretenidos con cualquier tontería que les dieron al ingresar a la sala.

Graves amenazas se ciernen sobre la civilización universal

Las dos calamidades mayores que pueden poner en marcha a los jinetes del Apocalipsis son, por una parte, la posibilidad de una guerra nuclear y, la segunda, la catástrofe ambiental  que provocaría el calentamiento global (sólo 2º centígrados por encima del nivel existente al comienzo de la Revolución Industrial).

No transcurre un solo día sin que la naturaleza nos recuerde cuánto se la ha maltratado. Por de pronto dos inmensas calotas de hielo, se han desprendido de los polos Sur y Norte. El de la Antártida es un inmenso iceberg, de 6 mil km2, con un peso estimado de un billón de toneladas. Se halla ubicado en la península de Cole, en la plataforma de hielo Larsen C, con un  peso estimado de un billón de toneladas. En cuanto al desprendimiento del polo Norte, puede hacer aumentar el nivel de los océanos 46 centímetros, si se derritiera por completo. El inmenso glaciar Zachariae Issrom, se halla ahora sometido a una estricta dieta que le hace perder 5.000 toneladas de masa cada año.

Otra consecuencia del calentamiento global es el continuo retroceso que se verifica, por ejemplo en los glaciares de la cordillera andina, incluyendo la gran reserva de agua que contienen los campos de hielo, de Argentina y Chile.

El  consumo excesivo de combustibles fósiles y las emanaciones de sustancias tóxicas de diverso origen,  causan el efecto invernadero con consecuencias muy graves para la vida y un serio deterioro en nuestro sufrido planeta.

Urgidos por la necesidad de adoptar urgentes medidas, alrededor de 180 países se reunieron en París en diciembre de 2015, con el propósito de concertar acuerdos que limitaran el uso desmedido de aquéllos. Si bien se logró un acuerdo esperanzador, el esfuerzo fracasó al no lograrse que el mismo tuviera carácter obligatorio.

Estados Unidos y otros países, fueron los principales responsables del fracaso. En la primera potencia, con el nuevo gobierno, se ha acrecentado  la actitud díscola con respecto a la limitación  del uso de elementos perniciosos del medio ambiente. En general, el partido republicano es el más obstinado opositor a aceptar normas internacionales obligatorias; incluso el gobierno de Donald Trump ha retirado los importantes aportes pecuniarios que el país realizaba.

La Organización Meteorológica Mundial en la reunión anual de 2016, de la Conferencia del Cambio Climático de Naciones Unidas puso de relieve que los últimos cinco años fueron los más cálidos de los que se tenga registro e informó de un aumento en el nivel del mar, que pronto se elevará todavía más como consecuencia de la fusión inesperadamente veloz de los casquetes polares.

Las armas nucleares y el reloj del apocalipsis

El otro grave peligro para la supervivencia del mundo civilizado y del planeta mismo, con todo lo que tiene de bueno y de malo, son las armas nucleares. Con respecto a esta lacerante amenaza, los científicos atómicos ajustan el llamado Reloj del Apocalipsis.
Se le llama "reloj del apocalipsis", pero en realidad no es un reloj. Más bien, es un índice que se adelanta o atrasa de acuerdo a un potencial fin del mundo basado en diversos factores. Se creó hace 70 años, cuando apareció por primera vez en la tapa del Boletín de Científicos Atómicos y sigue vigente.

En enero de 2915, el Bulletin of the Atomic Scientist adelantó el famoso Reloj y lo puso a tres minutos de la medianoche, un nivel de amenaza que  no se había alcanzado en 30 años, basados en las dos principales amenazas a la supervivencia: las armas nucleares y el cambio climático.

Noam Chomsky  en su interesante obra “¿Quién domina el Mundo?”  relata cuántas veces el mundo o parte de él ha estado a punto de volar en pedazos, como resultado de amenazas concretas tal cual el episodio de los misiles soviéticos en Cuba, o como consecuencia de errores, falsas alarmas o simples imprudencias, durante la llamada "Guerra fría".

No obstante, en aquel entonces había sólo dos grandes contendientes, más o menos racionales, en cambio en la actualidad existe una multipolaridad de contendientes y numerosos grupos guerrilleros, por lo que estimo que la situación y el riesgo es mucho mayor aún.

El interrogante que podemos plantearnos es el siguiente: conseguir un arma nuclear, poseyendo los contactos necesarios y el dinero suficiente, no es tan difícil. ¿Qué ocurriría si  un arma táctica de estas características cayera en manos de un grupo terrorista? ¿Creen por ventura que tendrían muchos reparos en utilizarla? ¿Acaso tuvieron muchos escrúpulos los separatistas de Ucrania en derribar con un misil a un avión de línea, en su ruta habitual, con casi 300 pasajeros a bordo? Por supuesto que dicha arma y los conocimientos necesarios para disparar  no los tiene cualquiera. Estos separatistas pro rusos estaban muy bien pertrechados por Moscú, incluso con la colaboración de militares enviados por Putin.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.

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