8 de diciembre de 2013 - 23:43

Ante un panorama complicado

Se llega al último mes del año con precios bajos en los vinos y la preocupación pasa por establecer si esos valores se mantendrán cuando comience la cosecha.

Las reuniones de fin de año y los cónclaves más reducidos que se mantienen en las mesas de café permitieron conocer con mayor profundidad las expectativas y el humor de gran parte de los actores que se mueven en nuestra principal industria. Y, si nos atenemos a los hechos, la primaria conclusión permite establecer que la situación es complicada.
 
Esencialmente porque nos acercamos a fin de año y el panorama no ha cambiado en lo que a precios se refiere, lo que va cerrando las posibilidades de mejores expectativas. "Todos sabemos que en diciembre la actividad en todos los ámbitos se mueve hasta el 20, porque a partir de allí sólo se piensa en las fiestas de fin de año. Y enero es un mes sin actividad en casi todos los ámbitos, por lo que podemos llegar a un febrero caliente, no sólo en lo que a temperatura ambiente se refiere", dijo con cierta dosis de resignación un productor consultado.

Sin embargo, hay distintas ópticas respecto de cómo enfrentar el panorama, aunque también es dable destacar que hay coincidencia plena en que el mayor problema se centra en la inflación, que sigue castigando con mayor incidencia sobre el eslabón más débil de la cadena: el productor.

"El mercado en el caso del vino se mantiene, pero los costos siguen aumentando", aseguró en ese marco un viñatero de la zona Este, quien agregó que a tal punto ha llegado la situación que no pueden hacer frente ni siquiera a la adquisición de agroquímicos para combatir la polilla de la vid. En este marco, se supo que se han presentado por lo menos cinco recursos de amparo ante la Justicia Federal para que no se paguen las multas que intenta aplicar el Senasa para quienes no cumplan con la tarea de fumigar.

Empresarios que participaron de la asamblea de fin de año realizada por Bodegas de Argentina manifestaron su preocupación ante la situación actual. Son conscientes -y califican de valioso- al hecho de que el mercado interno, que concentra el 75 por ciento de la producción no solo se ha mantenido, sino que ha tenido un leve crecimiento. Sin embargo, destacan que es el 25 por ciento restante, el que se exporta, es el que permitía en los hechos traccionar los precios de la cadena y le daba oxígeno a las expectativas, cuando el crecimiento alcanzaba los dos dígitos anuales.
 
"Ese 25 por ciento incidía sobre toda la cadena", dijo un bodeguero, quien agregó que se ha producido un quiebre importante en las exportaciones, en razón de que las cajas de un valor de 35 dólares hacia arriba sigue creciendo, pero la base de la demanda, los de menor precio, se ha perdido y está siendo ocupada por otros países.

Luego de señalar que ese problema afecta también a los graneles, la fuente destacó que, en ese plano, también hay inconvenientes en razón de que las expectativas de crecimiento son a mediano plazo y que resultará difícil alcanzar ese aumento en razón de que España se ha visto en la necesidad de exportar sus vinos ante la caída producida en el mercado interno como consecuencia de la crisis.

En el caso del mosto, consideró que fue la buena cosecha de manzanas de China la que influyó sobre la caída de los precios internacionales y destacó que habrá que estudiar con mayor profundidad la posibilidad de que no sea sólo el mosto el que se utilice para regular el mercado, sino comenzar a pensar en la uva en fresco y las pasas.

A criterio del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, el problema mayor se centra en la gran concentración en la demanda. Dice que, para la entidad, sólo hay un stock de cinco meses de despacho y, de ese total, hay dos o tres meses que no están disponibles por tratarse de vinos de guarda, de bajo grado, de ahorro, etc., aspecto al que habría que sumar las pérdidas en la producción que generó la helada de setiembre, especialmente en las variedades blancas.

Aseguran entonces que "hay un mercado de especulación que está influyendo sobre los precios" y agrega que de otro modo no se puede entender que, a pesar de haber aumentado el despacho para el mercado interno no haya una demanda mayor por parte de los grandes compradores.

Señalan en la entidad que los productores están sufriendo las consecuencias y aseguran, a modo de ejemplo, que un viñatero con una producción de 200 quintales de uvas mezcla tiene un costo de 24 mil pesos por hectárea y que, si tomamos el precio del vino a los valores actuales, están vendiendo muy por debajo de los costos.

Para la Unión Vitivinícola Argentina, resulta esencial "sacar" del mercado dos meses de despachos, aspecto que podría cubrirse a través de la exportación de graneles. En la entidad son conscientes de que esos dos meses no saldrán de forma inmediata, pero estiman que como el vino nuevo se libera recién en junio, hay seis meses que pueden utilizarse. "Pero lo importante es generar la expectativa positiva", destacan.
 
Además, expresan que debería establecerse un fondo estabilizador de precios, de características tales que permitan la financiación de los stocks para generar que estos pesen menos en las variaciones de los precios.

En el caso del mosto, en la UVA estiman que resultará fundamental que pueda incluirse en la ley que eleva el porcentaje de impuesto a las gaseosas un artículo que indica que ese porcentual será menor si las bebidas son edulcoradas con jugos naturales, aspecto que podría permitir "sacar" una gran cantidad de toneladas de mosto y finalmente señalan que habría que plantear en forma conjunta con el gobierno provincial la reducción del 50 por ciento de los aportes patronales de cosecha, establecidos en el convenio de corresponsabilidad gremial.

Se trata, entonces, de distintas formas de observar la situación, pero no quedan dudas de que el problema existe, que hay un escenario que cambió y que no queda mucho tiempo para modificar el panorama en razón de que estamos muy cercanos a las fiestas de fin de año y que enero es un mes de muy poca actividad oficial.

Se supo que algunos dirigentes han mantenido contactos con funcionarios y legisladores nacionales -de hecho se habría producido una reunión con el titular de Diputados y ex ministro Julián Domínguez- quienes les habrían manifestado que hay que ser muy inteligentes en la formulación de los planteos.
 
"Si llegamos a solicitar un dólar diferencial, nos van a decir que ya comenzó la aceleración de la devaluación", por lo que los dirigentes de la industria consideran que habría que plantear que, con el mosto y con los vinos (siempre y cuando se recuperen las exportaciones) sale gran parte de la producción de uva hacia el exterior, a lo que habría que agregar que es necesario que se reduzca la inflación, a niveles de los países vecinos, a los efectos de que no influya sobre los costos y, de esa forma, volver a ganar competitividad. 

Recuerdan, en este último sentido, que mientras los precios de los insumos para los productores se producen en forma inmediata, ellos cobran la uva o el vino en cuotas, por lo que el valor inicial se reduce sustancialmente el momento del cobro. "Es una carrera en la que ya se sabe quién es el perdedor", destacan.

Pero en este planteo también debe sumarse el gobierno provincial, más aún cuando se advierte que hay funcionarios más permeables y dispuestos a escuchar, como el nuevo jefe de gabinete o el flamante ministro de Agricultura y Ganadería".

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