25 de agosto de 2013 - 22:43

Ante un escenario complicado

Hay preocupación en la industria y ya se habla de posibles reuniones en la búsqueda de coordinar un mensaje. Reclaman cambios en la política económica nacional.

Los días pasan y los nervios van ganando a los distintos actores de la industria. El reclamo ya no parte sólo desde los productores, sino que alcanza a las empresas en todos sus niveles, con el agregado de que "a las bodegas chicas" les "va muy mal", según expresó un dirigente importante del sector. Otro aspecto en el que existen coincidencias es en las dificultades que se plantean para alcanzar una solución, razón por la cual no observan una salida en el corto y mediano plazo.

"Los días pasan y esto se va a ir complicando", dijo en una mesa de café un bodeguero propietario de una empresa mediana, con dificultades para exportar, agregando que "se está perdiendo el momento para la toma de decisiones con mayor tranquilidad", en referencia al hecho de que en setiembre y octubre, con la brotación de las vides, la gente comenzará a pensar en la próxima cosecha o en la venta de vinos como consecuencia de que las grandes cadenas de supermercados comienzan a stockearse con motivo de las fiestas de fin de año.

Consideran que en una situación económica "normal" no habría mayores dificultades en razón de que no hay crisis excedentaria, tampoco falta de productos de calidad, hay mercados tanto nacional como internacional, aunque en este último punto consideran que la situación es preocupante porque se dejó de crecer y hasta se observa una caída futura si se mantienen las actuales medidas económicas. "Hoy lo que es que está produciendo es un fenómeno distinto a lo que sucedió en los 80 y también la situación exige herramientas distintas para la solución", dijo la fuente, la que agregó que las empresas que habitualmente compran entre setiembre y octubre, porque hasta ese momento utilizaron su stock propio, ahora deberían salir a comprar.

Pero tenemos el grave problema de la inflación y ante una situación así, nadie quiere mantenerse en moneda y prefiere quedarse con el producto. Es por ello que los compradores seguirán esperando hasta el máximo de sus necesidades antes de salir a comprar", destacó.

El Gobierno ha insistido en la implementación del otorgamiento de créditos para retención de stock por parte de los vendedores y así lo aseguró el ministro de la Producción, Marcelo Barg, quien viajará a Buenos Aires para reunirse con el titular del Banco Nación a los efectos de agilizar las tramitaciones. Pero, para los observadores, por más que se implementen ese tipo de decisiones, la realidad la va a seguir dando la oferta y la demanda.

"Si nos atenemos a la realidad, un precio razonable para el vino de mesa debería ser de 2,35 pesos el litro y 2,40 los tintos base. Pero la necesidad de vender por parte de los productores que tienen vino y necesitan realizar tareas culturales como la poda o la compra de agroquímicos, tira el precio para abajo", se indicó.

"Actualmente, el productor que vendió la uva a 1,50 el kilo, está mucho mejor que aquel que elaboró su vino por cuenta de terceros y lo tiene que vender a 1,80. Esto está produciendo un malestar propio de una situación que es temporaria, pero también muy grave", destacó. En ese marco de situación, consideran que sería importante concurrir en ayuda de las empresas que compran a granel para exportación, porque ello generaría una expectativa favorable que podría incidir sobre el precio del vino.

El escenario futuro

Con miras a futuro, se indica que "hemos venido de cosechas bajas y precio del mosto alto, porque había poca uva en relación a la demanda y el mosto era un gran pagador. Ese escenario se mantuvo por años, pero pareciera ser que está cambiando y ahora nos encontramos con dos escenarios: mantener la política de Mendoza, exportadora de vinos o la de San Juan, que decidió fundamentarse en la venta de mosto".

En ese esquema, se indica que la situación se complica, porque el mosto debe ser utilizado para sacar volumen pero es muy variable en los precios a nivel internacional, razón por la cual no se pueden adoptar políticas a largo plazo. Es por ese motivo que consideran más viable la política implementada por Mendoza, respecto del vino a granel.

Por ese motivo también ya se está hablando de comenzar a discutir las posibilidades que brinda el alcohol, en razón de que puede competir en precios y paralelamente suma una variable de diversificación, mientras por otra parte se insiste en la necesidad de seguir trabajando en la búsqueda de la aprobación de una ley, dictada por el Congreso, para la utilización de mosto en los jugos naturales y gaseosas.

Este último aspecto resulta importante en razón de que se habla de la posibilidad de derivación de 60 mil toneladas hacia ese destino. Consideran que el proyecto podría tener aprobación en razón de que son muchas las provincias involucradas, a quienes se suman las fabricantes de gaseosas que también se beneficiarían con la baja en los impuestos.

Dentro del ámbito de búsqueda de soluciones, las entidades han comenzado a manifestar su nerviosismo respecto de las políticas nacionales. Para algunos, en este esquema de diálogo que intenta iniciar la Presidenta de la Nación con los sectores empresarios, la vitivinicultura debería hacerse escuchar. "Hemos hecho todos los deberes. Estamos organizados, tenemos mano de obra intensiva, queremos exportar, estamos invirtiendo, etc y sin embargo estamos siendo castigados por políticas nacionales y que inclusive están pesando sobre las exportaciones", dijo un empresario, quien agregó que los gobiernos provinciales deberían tener un rol central. "Si se está llamando a un diálogo, nosotros debemos estar", se aseguró.

Se supo, en este marco, que dos entidades importantes, Bodegas de Argentina y el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, están comenzando conversaciones en la intención de coordinar un mensaje.

"Lo que pasa es que no hay demanda de vinos, las exportaciones siguen preocupando, a las bodegas, especialmente las chicas, les está yendo muy mal", dijo un dirigente, quien aseguró entonces que "no vemos una salida, porque una de las soluciones podría ser le implementación de un dólar diferencial para el vino, pero sabemos que eso no se va a dar. Otra de las posibles salidas es parar la inflación, pero también somos conscientes de que ello resulta prácticamente imposible, al menos en el corto plazo", dijo.

Destacan entonces que es el momento de que los gobiernos provinciales tomen cartas en el asunto y planteen, con seriedad y firmeza, la situación ante sus pares nacionales. "De no ser así, el futuro es más que preocupante", concluyó el dirigente consultado.

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