Argentina, al igual que la mayoría de los países productores de vino está mostrando una tendencia a la baja en el consumo de vino, según indica el último informe publicado por Organización Mundial de la Vid y el Vino sobre la vitivinicultura mundial.
Así las cosas, mientras en 2000 el consumo per cápita registrado en nuestro país alcanzaba los 33,8 litros per cápita, en 2012 esa cifra disminuyó a 24,4 litros per cápita. En trece años, los argentinos dejaron de tomar per cápita más de 9 litros.
En tanto, de los 23 países auditados por la OIV, las regiones tradicionalmente productoras han mostrado un deterioro de sus mercados domésticos. Este fue el caso de Francia que en 2000 tenía un consumo per cápita que se ubicaba en los 58,4 litros; mientras que en el 2012 esa cifra se disminuyó a 47,7 litros per cápita, lo que supone una caída del consumo del 10,7% entre 2000 y 2012.
Situación similar se repite en España, país que en 2000, consumía 34,9 litros per cápita mientras que en 2012 redujo su consumo sólo 19,9, perdiendo 15 litros de consumo en más de una década. Italia, otro tradicional país consumidor de vinos, también ha tenido un cambio en los hábitos de consumo pasando de 54 litros per cápita a 37,1 litros en 2012.
Aún con una pérdida importante entre los que más consumen se encuentra Luxemburgo que pasó de 92,1 litros per cápita a 50,7 litros. En tanto, Reino Unido, el cuarto destino de las exportaciones argentinas, logró un avance en el consumo pasando de 16,4 litros per cápita a 19,9 litros per cápita.
Consultada por la caída del consumo, la presidente de la OIV, Claudia Quini, indicó que “hay muchos factores que inciden en esta caída. Principalmente está la posibilidad que tienen los consumidores de acceder a otras opciones de diferentes bebidas y con publicidades muy fuertes que ayudan a reforzar la imagen de esos productos”.
Quini agregó que “entiendo que hay una disminución del consumo en países tradicionales, entre otras cosas, porque no hay con algunas legislaciones vigentes mucho espacio para difundir al vino desde la publicidad. Ahora, es cierto, que si se ha logrado que países emergentes hayan descubierto al vino, comiencen a producirlo y también a consumirlo”.
Sobre el aumento del consumo de vinos en países asiáticos, Quini indicó que si bien China, uno de los pilares del nuevo consumo, está descubriendo al vino en general, también es un nuevo productor, por lo que ha convertido en un competidor para todas las vitiviniculturas del mundo.
Menos alcohol, más vino
Un informe publicado por Wine Intelligence reveló que en ocho mercados clave como Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Suiza, Reino Unido y EEUU el 38% de los consumidores de vino son identificados como compradores de vino de menor graduación alcohólica (por debajo de 10,5%°) lo que equivale a aproximadamente a 80 millones de consumidores de este tipo de vino.
Para Quini, “el hecho de que caiga el consumo en los países más tradicionales de vinos, indica que está cambiando el hábito de consumo y que la industria en general, no ha logrado hacer los cambios necesarios. El consumidor demanda productos más jóvenes, más comerciales, de baja graduación alcohólica, más fáciles de beber”.
Quini remarcó que desde el INV ya han sacado dos normas que habilitarían a las bodegas para poder elaborar vinos de baja graduación alcohólica, pero que aún las consultas son pocas.
“Han habido algunas inquietudes, y el INV ha sacado dos normas, por un lado la de la edulcoración de vinos, que permitiría la bajar la graduación alcohólica, y por otro hemos hecho la definición de moscatos y moscateles. Ya existe un marco normativo, que facilitaría realizar vinos aromáticos de baja graduación alcohólica”, indica Quini.