19 de mayo de 2019 - 00:00

Animaladas - Por Jorge Sosa

Hay especies que han sido “importadas” y producen daños en diversos aspectos de nuestra vida.

No solamente los hombres migran. Las migraciones son un verdadero problema social, en estos momentos, en muchas partes del mundo. Pero no sólo los hombre migran.

Hay bichos que son migrantes como las mariposas, por ejemplo, o como las golondrinas. Son animales que manejan al menos dos idiomas. Y deberían ser consideradas semiautóctonas porque no son de aquí, ni son de allá como decía el siempre bien fundado Facundo Cabral.

Pero hay otras que han migrado a la fuerza porque las trajo el hombre, tal el caso del gorrión, cuya portación de un continente a otro se la atribuyen, equivocadamente, a Sarmiento.

La cuestión es que los bichos son de reproducirse, sobre todos los conejos, y lo que comienza siendo una pareja suele terminar siendo una manifestación en pro de los derechos de los conejos, que están bastante olvidados.

Pues en una nota aparecida en este mismo diario se hace referencia a la influencia de especies que han sido importadas y el daño que producen en diversos aspectos de nuestra vida, sobre todo la campestre.

Esta migración forzada viene de largos años atrás. Muchos fueron traídos por los europeos que se lanzaron a conquistar este continente con sus animales a cuestas. Ahora son consideradas especies exóticas invasoras.

Según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, se cuentan más de 650 especies invasoras en todo el territorio nacional. En nuestra provincia, entre las más importantes está el elefante, la jirafa y el canguro. Ahora en serio son más de diez especies de animales que no son nativas y algunas están trayendo algunas animaladas de problemas.

Por eso se permite la caza de alguna de estas especies como el conejo silvestre y la liebre europea, competidora con la liebre criolla o patagónica conocida más vulgarmente con el nombre de “mara”, una María que perdió la “i”. También el jabalí que en su variedad mujer compite en las olimpíadas con el lanzamiento de la jabalina.

Estas variedades tienen un alto poder de adaptación y, como no tienen predadores, ellas terminan predando a las autóctonas.

Hay otras especies como es el caso de la ardilla de vientre rojo, la que al parecer tiene rojo el vientre, que se han detectado en la zona de Tupungato. Pero no solamente ocurre con los mamíferos, también en las aguas habitan seres que no tienen la ciudadanía argentina. Es el caso de la trucha, la carpa y algunos tipos de pejerrey. Agreguémosle un anfibio con la Rana Toro, de la que todavía no se sabe si es toro o es rana. Entre las aves podemos mencionar la cata que en algunos lugares de la provincia es considerada plaga, como en las bodegas donde la cata de vino es casi un hecho habitual.

Estos bichos compiten con la fauna autóctona del ecosistema y tienen mayor capacidad de adaptación de las especies nativas. También, las especies nativas, con todos los años que han vivido aquí es increíble que no se hayan adaptado. Nos adaptamos los argentinos a vivir en este país y, parajódicamente, ellas no.

Los extraños tampoco tienen predadores naturales y su capacidad de reproducción es asombrosa, a tal punto que se está estudiando dar cursos de reproducción controlada y repartir píldoras anticonceptivas.

Los daños no sólo son ecológicos, también afectan a la producción de la zona y a la salud porque son portadoras de enfermedades. Todo un problema los bichos.

La cuestión es que no solamente con el dólar nos joden desde afuera, también nos joden con sus bichos. Los funcionarios de Migraciones deberían hacer algo. No puede ser que tengan DNI argentinos animales que ni siquiera han iniciado los trámites de residencia.

Si seguimos así, un día nos vamos a levantar y encontrar en el patio un camello preguntando por los reyes magos y cuatro renos exigiéndonos derechos de autor por Papá Noel.

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