Alejandro Amitrano (40) se sentó esta mañana en el banquillo de los acusados de la Quinta Cámara del Crimen de los tribunales provinciales por el crimen de su pequeña hija Rosario Belén, de un año, ocurrido en 1999.
Alejandro Amitrano (40) se sentó esta mañana en el banquillo de los acusados de la Quinta Cámara del Crimen de los tribunales provinciales por el crimen de su pequeña hija Rosario Belén, de un año, ocurrido en 1999.
El juicio comenzó esta mañana con el testimonio de tres médicos que atendieron a la niña días antes de que falleciera, durante su internación en el hospital pediátrico Humberto Notti. Un médico forense, una terapista y un cirujano revelaron detalles sobre el estado de la pequeña que conmocionaron a los presentes en la sala de debates.
El primer debate se realizó en abril de 2001 y terminó con la absolución y la inmediata liberación de Cecilia Cousau, mamá de la pequeña Rosario Belén, quien estuvo 15 meses detenida acusada de abandonar a su hija.
Finalmente, Alejandro Amitrano enfrenta el proceso luego de estar prófugo y burlar a la Justicia durante 13 años. Está imputado del delito de homicidio agravado por el vínculo y arriesga la pena de prisión perpetua.
El cirujano que debió operar a la pequeña Belén aseguró que presentaba una perforación en el yeyuno, una de las partes del intestino delgado, producto de un "estallido intestinal".
El facultativo explicó que ese estallido no era compatible con una intoxicación alimentaria, como adujeron en su momento los padres de la beba, sino con un golpe directo. Aseguró desconocer la causa del golpe, pero admitió que podría ser accidental por el tipo de herida.
Sin embargo, el galeno aseguró que era raro ver este tipo de perforaciones en un bebé tan chiquito y que la lesión databa de 48 o 72 horas antes. Según está acreditado en el expediente de la causa, doce horas antes de ser internada, los padres de Belén fueron al Policlínico de Cuyo, donde detectaron el cuadro gravísimo y sugirieron la internación. Pero Amitrano y su mujer tardaron horas en internarla.
El cirujano remarcó que mientras más rápido se trata ese tipo de lesiones, existen más chances hay de salvarle la vida al paciente.
Por su parte, la médica terapista declaró que recordaba poco, pero que la niña tenía lesiones "típicas de maltrato infantil" en las costillas. Además Belén presentaba sangrado en lagrimales y traumatismo de cráneo, según recordó la terapista.
La Fiscalía deberá probar que Amitrano fue quien le ocasionó esas lesiones a su pequeña hija y si fue con intención. Lo que es seguro es que él estaba al cuidado de la bebé porque la madre trabajaba.
Está previsto que durante el debate declaren más de 60 testigos, entre ellos varios familiares del acusado.
La historia
El "caso Amitrano" fue uno de los hechos de violencia infantil que acaparó la atención de las crónicas policiales durante años. Uno de los llamados"casos sin resolver".
Amitrano había desaparecido del mapa, tres días antes de que la niña muriera. Fue buscado algunas veces en Villa Mercedes, San Luis, donde había nacido, pero es probable que el hombre ya estuviera en alguna provincia argentina, Brasil o Bolivia. Es que su familia tenía un nivel económico que le permitió moverse sin inconvenientes.
Pero cinco años atrás se instaló en Paraná, Entre Ríos, donde tenía un minimarket y una nueva pareja, una mujer que estaba embarazada al momento de ser detenido.
Lo descubrieron en enero del año pasado, cuando un policía de San Luis relacionado con la familia Amitrano, le pasó un dato al periodista Marcelo Ortiz, quien a su vez transmitió la novedad al vicegobernador Carlos Ciurca y al por entonces ministro de Seguridad Carlos Aranda.
El operativo fue simple, los investigadores siguieron a la madre de Amitrano, desde San Luis a Paraná. Allí fue detenido y luego traído a Mendoza, donde la fiscal especial Claudia Ríos imputó a Amitrano por el homicidio de su pequeña hija.