19 de enero de 2014 - 03:05

El aliado menos pensado

Además de revuelo y polémica en el Partido Demócrata, la decisión de Difonso de sumarse al Frente de Massa da a éste la posibilidad de hacer pie en la provincia.

Un fuerte remezón político generó la noticia del acercamiento del intendente Jorge Difonso al Frente Renovador que encabeza el bonaerense Sergio Massa. No sólo crujió el Partido Demócrata, al saberse que su díscolo y único jefe departamental dio semejante paso político, sino que también en el justicialismo como en la UCR hubo sorpresa y, a la vez, espontáneos contactos con el sancarlino para "desearle suerte".

La mira en Sergio Massa no la puso Difonso recientemente. Se trata de una idea que se fue gestando durante meses y que tomó consistencia luego de las legislativas de octubre. Las diferencias con la conducción del PD y con la política de alianzas que el mismo había fijado el año pasado acentuaron el distanciamiento. Es algo que nunca ocultó Difonso.

Comentan que cuando se iniciaron los contactos con el massismo suponían en San Carlos que la idea podía tener aceptación de sólo una parte de la dirigencia del centenario partido. Sin embargo, en el entorno del jefe municipal dicen que las adhesiones fueron muchísimas al conocerse el vínculo (revelado por Los Andes).
 
En efecto, durante la semana se supo que desde distintos departamentos de la provincia, ediles y dirigentes demócratas en general se anotaron para participar de la movida frentista pero sin dejar de pertenecer al Partido Demócrata.

En la conducción partidaria, como era de esperar,  la noticia no cayó bien. Es que la novedad se produce en el peor momento de la historia reciente del partido, luego de una elección muy pálida que dejó al PD con escasísima representación en la Legislatura. Hasta se llegó a hablar de algún tipo de sanción hacia el intendente sancarlino, pero luego se impuso la calma. "No hay que sancionar a nadie. Hay que conversar y consensuar", dijo públicamente el diputado nacional Pradines.

Los propios dirigentes demócratas fueron los que evaluaron la situación, teniendo en cuenta que el partido debe definir qué alianza le conviene sellar más, de cara a las elecciones de 2015. Hay muchos que siguen hablando de mantener el vínculo con el macrismo, pero también están los que opinan que es una opción que se debe volver a debatir. La decisión de Difonso plantea dos escenarios posibles.

En la búsqueda de consenso, el viernes al mediodía Difonso y el presidente del PD, Richard Battagión, estuvieron reunidos en algún lugar de San Carlos. Battagión dijo que se trató de una "reunión positiva" en la que el intendente departamental descartó toda posibilidad de alejarse del PD. Le comentó al sancarlino que se había dejado de lado toda posibilidad de sanción, previéndose la discusión de fondo sobre qué alianza conviene a los demócratas para dentro de varios meses.

Para algunos no fue sorpresa. Entre los empresarios y políticos que están a cargo de la coordinación del massismo en Mendoza, la revelación hecha por Difonso no constituyó ninguna sorpresa. Admiten que desde hace tiempo el vínculo ya estaba establecido. "No es una casualidad ni una movida de último momento", comentó en reserva una fuente del Frente Renovador local, quien añadió que al cabo de varias reuniones, realizadas en los últimos meses, han surgido coincidencias que alentaron al sancarlino a blanquear su situación.

Entre los que coordinan al massismo mendocino, lo de San Carlos pasa a ser una prueba piloto muy importante. La elección de concejales de marzo será el debut a nivel nacional del Frente Renovador luego de la exitosa elección en Buenos Aires, tanto en las PASO como en las generales de octubre.

¿Justicialistas massistas? El núcleo duro del massismo también tiene opinión formada sobre quiénes deberían acercarse al Frente Renovador a partir de ahora. Mucho se habló en las últimas semanas del vínculo de Carlos López Puelles con el ex intendente de Tigre. El jefe comunal de Luján, de reciente regreso de vacaciones en la costa atlántica, se encargó periodísticamente de reconocer una vez más su amistad con Massa, pero descartó que esté en sus planes pegar el salto desde el PJ.

Al respecto, en el massismo consideran no conveniente que ningún justicialista de la provincia decida en estos momentos sumarse al Frente Renovador. Con más razón teniendo en cuenta los problemas financieros que aquejan a varias comunas, entre ellas a la que conduce López Puelles, que debió aterrizar desde Pinamar, donde se vio con Massa, para ponerse a negociar directamente con sus enfurecidos empleados municipales.

El Gobernador, en su juego. Mientras la atención en la semana estuvo en gran parte centrada en Difonso y su llegada al massismo, en el gobierno provincial continuaron los ajustes en los distintos cuadros del gabinete luego de que se completara la línea ministerial con la designación de Matías Roby en Salud. Lo más polémico estuvo en la designación de Rubén Boris en la Subsecretaría de Trabajo en lugar de Ariel Pringles.
 
El remplazo generó un fuerte malestar en la CGT local, que conduce Rodolfo Calcagni, quien, a través de un crítico documento, expresó su decisión de enfriar relaciones con el gobierno provincial.

Los chispazos se atribuyen al clima de tensión que a nivel nacional se advierte entre el gremialismo no kirchnerista, liderado por Hugo Moyano, y el oficialismo nacional. Hay que tener en cuenta que Calcagni está identificado con Moyano.

Desde el entorno de Francisco Pérez expresaron que la designación de Boris en Trabajo se trató de una "clara definición política" y se encargaron de explicar que "en  realidad poco se puede hablar de que se rompieron relaciones con la CGT, porque prácticamente nunca hubo relación antes. No hubo nunca una relación", destacó un allegado al mandatario provincial.

La misma fuente sentenció que "las decisiones políticas las toma Francisco Pérez y consideramos que no tiene por qué pedir permiso a ninguna organización para nombrar a nadie. La autoridad no se delega".

Según Pérez, el ahora subsecretario Boris, salvo la objeción puntual de la CGT de Calcagni, "ha sido respaldado políticamente por el partido".

En verdad, se trata de una discusión que hace mucho a la esencia del funcionamiento del justicialismo. Los sectores gremiales peronistas tradicionalmente han tenido injerencia en la representatividad tanto legislativa como en cargos ejecutivos.

Éste, el de Trabajo, es un ejemplo claro pero en este caso puntual encuentran a Francisco Pérez buscando consolidar su propio espacio en el oficialismo mendocino a partir de un gabinete que quiere que sea a su medida y con la mirada atenta del kirchnerismo duro mendocino que ve en ese espacio su sustentación futura.

En febrero lo espera la discusión política en la Legislatura, cuando estén en juego los proyectos que su gobierno necesita. Otro cantar...

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