Descubierto en el Ártico canadiense en 2006, el Tiktaalik roseae, un género de peces primitivos que caminaban sobre la tierra, acaparó titulares por la noticia de su descubrimiento, financiado por la National Geographic Society. El nuevo informe da detalles de cómo fue que nuestros antiguos ancestros de cuatro patas salieron por primera vez del agua a la tierra.
“Son grandes; las caderas del Tiktaalik se ven muy robustas”, dice el paleontólogo Neil Shubin, de la Universidad de Chicago, quien encabezó el estudio, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de las Ciencias.
El descubrimiento sugiere que los cambios en el anillo pélvico que acompañaron el avance a la tierra de animales vertebrados con columna vertebral como el Tiktaalik “empezaron en el agua, o para ser más exactos, en el pantano”, dice.
El Tiktaalik vivió en ambientes ribereños cenagosos parecidos al actual Amazonas. De 2,7 metros de largo, el pez de aleta lobulada cazaba como cocodrilo de agua dulce en ríos y ensenadas, y tenía un cuello sorprendentemente ágil y pulmones primitivos.
“Realmente solo estamos echando una mirada rápida a una de las transiciones más fascinantes de los vertebrados”, dice la paleontóloga Catherine Boisvert, de la Universidad Monash, en Australia.
Una serie de descubrimientos registrados durante la última década, incluyendo al Tiktaalik y criaturas similares, afirma Boisvert, está abriendo a los estudiosos el momento en el tiempo en que los animales y otros insectos dieron el salto a la tierra por primera vez.
La historia del Tiktaalik
Tiktaalik significa “pez grande de agua dulce” en idioma de los nunavut, quienes viven en la región cercana a su lugar de descubrimiento, en la fría Isla de Ellesmere, en Canadá.
Shubin ha apodado al Tiktaalik como “fishapod”, un juego de palabras, con “fish” (pez, en inglés) y con la designación científica de “tetrápodos” que se les da a todos los animales de cuatro patas y a sus descendientes (vea también: “Tiktaalik Discovery Among National Geographic’s Top Grants”).
“Nuestro descubrimiento original del Tiktaalik era tan grande que tuvimos que dividirlo en dos partes, porque no teníamos suficiente yeso”, indica Shubin. “Era la parte trasera, y nos sorprendió encontrar adentro una pelvis”, recuerda.
Además de ser mucho más grande, proporcionalmente, que los huesos pélvicos que apuntalan la aleta trasera de un pez, las caderas del Tiktaalik apuntan hacia fuera, en forma muy parecida a las de un animal terrestre. La sospecha es que la criatura se impulsaba ella misma sobre superficies de lodo y aguas poco profundas con aletas traseras grandes y sorprendentemente bien articuladas.
Hasta ahora, los académicos han sabido muy poco sobre los puentes anatómicos entre los peces antiguos y las criaturas terrestres más grandes que vinieron después, señaló el paleontólogo Per Ahlberg, de la Universidad de Uppsala, en Suecia.
“Con el material del Tiktaalik la conservación es tan buena que será posible reconstruir aspectos de la musculatura de la aleta pélvica y del rango de movimiento de ésta”, consideró Ahlberg vía correo electrónico.
“Esto realmente nos ayudará a entender la transformación locomotora de pez a tetrápodo”, indicó.
Habitantes terrestres
Por qué los peces avanzaron a la tierra hace aproximadamente 395 millones de años más o menos sigue siendo un misterio, dice Boisvert. En ese entonces, el antiguo súper continente de Gondwana derivaba hacia el protocontinente norteamericano (vea también “Oldest Animal Discovered-Earliest Ancestor of Us All?”).
“Esta deriva creó muchos hábitats de aguas poco profundas, de ahí que fueran lugares perfectos para que prosperara algo parecido a un cocodrilo”, afirma Boisvert. “Estos ambientes también estaban en el ecuador en ese entonces, así que eran agradables y cálidos y tropicales”, explica.
Pero en la época del Tiktaalik no había mucho para comer en la tierra, aparte de arañas, escorpiones, insectos y algunas plantas. En cambio, algunos sugieren que la evolución de las criaturas terrestres pudo haber sido impulsada por el menor número de predadores o por ser un lugar más seguro para desovar.
“Lo que estamos viendo es que la transición a la tierra fue una verdadera transición, no fue del mar a la tierra en un periodo muy corto”, dice Shubin, autor de “Your Inner Fish: A Journey Into the 3.5-Billion-Year History of the Human Body”.
“Las criaturas avanzaron de aguas abiertas a aguas poco profundas, a cenagales, a las orillas, antes de avanzar a la tierra en una larga y lenta transición”, finaliza.