13 de julio de 2013 - 21:25

Alemania, un obstáculo para la banca

El ministro de Finanzas alemán advirtió severamente a la Comisión Europea, indicándole que “tenga mucho cuidado” con sus propuestas, porque se corre el riesgo de nuevas turbulencias.

Funcionarios de la Unión Europea presentaron planes largamente esperados este último miércoles con la esperanza de ponerle fin al círculo vicioso en el cual rescates de bancos en quiebra ponen en peligro finanzas gubernamentales y la divisa del euro.

Pero, en primer lugar, ellos deben hacerle frente a Alemania.

Incluso al tiempo que funcionarios aquí trazaron su plan de acción, la postura intransigente de funcionarios alemanes como Wolfgang Schauble repicaba en sus oídos.

Un día antes, Schauble, el ministro alemán de Finanzas, advirtió severamente que la Comisión Europea "tenga mucho cuidado" con su propuesta de una sola autoridad que supervise la pérdida de potencia de bancos en aprietos, porque "de lo contrario, correremos el riesgo de una gran turbulencia".

Lo anterior se ciñó a la añeja resistencia de Alemania a compartir el riesgo financiero con otros países europeos. Sin embargo, fue en contra del enfoque más unificado a la resolución de problemas europeos que Bruselas quiere.

"El punto de partida intelectual de Alemania es de recursos nacionales para problemas nacionales, y eso de alguna forma se aleja de la propuesta de la Comisión Europea, que radica en buscar una solución europea", dijo Mujtaba Rahman, el director de Europa por el Grupo Eurasia. Si la propuesta falla, dijo, existe el peligro de que "el problemático vínculo entre bancos y estados soberanos efectivamente haya sido reforzado, no debilitado".

El plan presentado este miércoles por Michel Barnier, el comisionado europeo que supervisa servicios financieros, fue concebido como parte de una unión bancaria europea más amplia cuyas otras cláusulas incluirían a un solo supervisor de bancos y un acuerdo para imponer cualquier pérdida, principalmente, a los acreedores y accionistas de un banco en vez de al contribuyente.

Este programa, catalogado como el Mecanismo de una Sola Resolución por Barnier, se apoyaría en el Banco Central Europeo para indicar cuándo una institución financiera en el área del euro estuviera enfrentando dificultades severas.

Un consejo de resolución, apoyado por un personal de aproximadamente 300 integrantes, y constituido por representantes del Banco Central, la Comisión Europea y estados miembros de la unión, haría entonces una recomendación, conforme sea necesario, en lo concerniente a cómo cerrar o adelgazar a un banco. Este consejo también podría apoyarse en un fondo compartido para contribuir a cerrar o reestructurar radicalmente a prestamistas en quiebra después de que acreedores y accionistas hayan soportado algunas pérdidas.

Funcionarios de la UE quieren que el tamaño del fondo sea de aproximadamente 70.000 millones de euros, o 90.000 millones de dólares, para el momento que esté plenamente financiado para 2025, con dinero llegando de recaudaciones fiscales sobre bancos.

Habría límites al poder del nuevo sistema centralizado. Por ejemplo, no podría ordenar el cierre de un banco sin el permiso del gobierno anfitrión, si hacerlo diera como resultado que el contribuyente fiscal de ese país asumiría una parte de la cuenta.

El proceso iba enfocado a "involucrar a todos los actores nacionales de relevancia", dijo Barnier en una conferencia de prensa este miércoles. Sin embargo, destacó, la administración central es vital para "permitir que la crisis bancaria sea manejada más eficazmente en la unión bancaria".

Darle una participación tan central a la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, podría irritar tanto a Alemania como a Francia, con base en algunos analistas.

Eso "contradice claramente" una propuesta firmada conjuntamente por Francia y Alemania de cara a la última reunión cumbre de líderes de la UE en junio, escribió Philippe Gudin, economista en Barclays, en una nota de investigación

Las discusiones, programadas para comenzar en setiembre entre ministros de Finanzas, "probablemente sea larga y animada" con el riesgo de demoras debido a una falta de acuerdo, escribió.

Barnier dijo que él quería que el sistema estuviera listo y en operación para enero de 2015. Eso requeriría de un acuerdo en el trascurso del año siguiente. Por ahora, Alemania es el país haciendo sonar la alerta.

El principal escollo es el llamado de funcionarios alemanes como Schauble por un cambio en los tratados de la Unión Europea antes de acceder a cualquier cosa más allá de una red de autoridades nacionales para manejar quiebras bancarias.

Los cambios en los tratados serían un proceso engorroso y consumirían tiempo, pudiendo requerir años, si es que tienen éxito para empezar.

Muchos otros países se resistirían a abrir los tratados a cambios en una época en que el Reino Unido ya está buscando modificaciones a las que se oponen muchos otros estados integrantes.

Otra de las razones para desconfiar de una iniciativa de ese tipo es que los problemas económicos de Europa han desencantado tanto a muchos ciudadanos de la UE, que muy probablemente ellos votarían en contra de cualquier cambio a tratados.

Sola, Alemania no sería capaz de obstruir la propuesta bajo las reglas de votación del bloque. Sin embargo, las grandes legislaciones en Europa suelen llegar a los libros de estatutos solo cuando hay consenso.

"Alemania realmente quiere asegurarse de que su autoridad nacional termine resolviendo la situación de los bancos alemanes", dijo Sony Kapoor, el director administrativo de Re-Define, grupo de investigación y consultoría con sede en Londres.

Otros analistas buscaron restarle importancia a la seriedad de la oposición alemana, sugiriendo que pudiera ser una mera pose para el consumo político de la nación de cara a las próximas elecciones nacionales del país.

"Es probable que veamos un relajamiento de la posición alemana tras la elección de setiembre", dijo Holger Schmieding, el jefe de economistas en el Banco Berenberg.

"De la misma forma, se debe recordar que los alemanes quieren reglas, así como al nuevo supervisor en su puesto", dijo Schmieding, quien se estaba refiriendo a la prevista toma de control del Banco Central Europeo sobre la supervisión de aproximadamente 150 de los mayores bancos en el área del euro durante 2014. "Mientras más nos acerquemos a ese punto, más dispuestos estarán los alemanes a poner dinero sobre la mesa", dijo Schmieding.

Eso pudiera ser necesario, mucho antes de que el sistema esté listo y funcionando.

En el horizonte se cierne una serie de pruebas de tensión bancaria: auditorías que, se prevé, conduzca el Banco Central el año próximo para evaluar si los grandes prestamistas pueden soportar golpes económicos. Se prevé ampliamente que las pruebas revelen un apuro de problemas que no se diagnosticaron previamente en los sistemas bancarios de países que podrían incluir a Francia, Italia y España.

Los banqueros elogiaron la propuesta para buscar la simplificación del manejo de crisis a través de fronteras. Sin embargo, algunos tomaron medidas de inmediato para limitar el monto que necesitarían para contribuir al fondo compartido. Guido Ravoet, el director ejecutivo de la Federación de Banca Europea, grupo de la industria, se pronunció en una declaración por limitar el tamaño del fondo "cuando menos 15 años".

Ravoet dijo que las reglas a las que accedieron de manera provisional ministros de Finanzas europeos el mes pasado -con miras a pasar la mayoría de las pérdidas en quiebras bancarias a acreedores e inversionistas en vez de imponérselas al contribuyente-, "absorberían todo o la mayor parte del costo de una quiebra bancaria en la mayoría de las circunstancias".

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