12 de octubre de 2017 - 11:19

Alejandro Cazabán, de superministro y precandidato a gobernador a abogado de Silva

Se enfrenta al reto de defender a la mujer que atropelló y mató a Genaro Fortunato. Sus antecedentes

La complicada Julieta Silva -acusada de haber asesinado a su novio- cuenta desde el martes con un defensor que ha transitado una intensa vida política, judicial y deportiva. Alejandro Cazabán solicitó la suspensión de los plazos de apelación en la resonante causa por "homicidio agravado por alevosía y vínculo de pareja" que puede llevar a reclusión perpetua a su defendida, como responsable de la muerte de Genaro Fortunato a quien atropelló con su vehículo.

Cazabán fue precandidato a Gobernador del PJ con apoyo de Celso Jaque en 2011 -respaldado por el actual diputado nacional Alejandro Abraham- aunque luego fue desplazado por Francisco Pérez.

Protagonista central en 2010 de un informe histórico que alborotó a la Legislatura provincial -como secretario general de la Gobernación- en el que acusó -e individualizó- a legisladores que integraban distintas bancadas de ser funcionales a las directivas del grupo empresario Vila-Manzano.

Diez años antes había ocupado el centro de la escena con la reforma policial de Arturo Lafalla que -con el acompañamiento de los líderes de la oposición de ese momento, José Genoud y Roberto Iglesias por la UCR y Carlos Balter por el PD- derivó en la mayor purga policial de los últimos tiempos en la provincia.

Su nombre -y el de su hermano Pablo-apareció en abril de este año entre los 127 argentinos anotados (junto a 57 mil atletas de todo el mundo) que corrieron la maratón de Paris, pasando por la torre Eiffel y el Arco del Triunfo. En años anteriores ha corrido maratones en Buenos Aires y en Mendoza.

Fue también querellante en abril de 2014 contra el delincuente Daniel Jesús Perlatto que en 2012 asaltó y acuchilló a su hija Adriana Cazabán para robarle el celular en San Rafael. Y consiguió que lo condenaran a ocho años de prisión, de los diez que había pedido.

Hombre fuerte del gobierno de Jaque fue acusado por la oposición radical de concentrar 'superpoderes'. Y se enfrentó frontalmente con el procurador de la Corte de ese momento, Rodolfo González, a quien intentó desplazar para avanzar en una reforma judicial.

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