El gobierno nacional sigue tratando de implementar medidas que lo muestren tomando la iniciativa, aunque todos se dan cuenta de que es más de lo mismo y que lo único que se ve son cambios para que nada cambie.
El gobierno nacional sigue tratando de implementar medidas que lo muestren tomando la iniciativa, aunque todos se dan cuenta de que es más de lo mismo y que lo único que se ve son cambios para que nada cambie.
A medida que se fue deteriorando la situación económica, el gobierno se quedó sin recursos genuinos y debió recurrir al endeudamiento intra gobierno, primero. Así, los préstamos de la Anses, del Pami, Lotería Nacional más las transferencias de utilidades contables del Banco Central, le permitieron dibujar los números y que los déficits no parecieran tan altos.
Con estos recursos no alcanzó, entonces apeló a la emisión monetaria para financiar un gasto creciente, en el que se destacan las erogaciones en personal, que ha crecido notablemente en cargos políticos con sueldos muy altos y en subsidios. No computamos los pagos de la deuda pública porque para ellos se están gastando reservas del Banco Central.
Pero el problema es viejo, solo que antes no se notaba. Ya en 2007, cuando vencía el Pacto Federal Fiscal, la Presidenta decidió prorrogarlo en forma unilateral y así la Nación siguió apoderándose del 15% de la masa coparticipable que les pertenecía a las provincias. Así comenzó el ajuste nacional, con inflación y cortándoles fondos a las provincias.
Cuando la Presidenta decidió cambiar parte de su gabinete de Economía, dio una serie de instrucciones que, entre líneas, significaba “que no parezca un ajuste”, y así se comenzó a devaluar el dólar oficial, se armaron nuevos esquemas de control de precios y se aumentó el impuesto interno a los autos “de lujo”, que en realidad toca al 70% de los vehículos.
Cuando se preparaban para comenzar a eliminar los subsidios aparecieron los apagones en Buenos Aires y eso los frenó, pero alcanzaron a aumentar el precio del colectivo un 66% (pero no tocaron los trenes) y también aumentaron los peajes en las autopistas de Buenos Aires.
Cuando se aprecia la magnitud de los aumentos está claro que no se condicen con las tasas de inflación declaradas y que, además, seguirán pagando subsidios. Para ello, tiene de aliada a la inflación, aunque no tanto.
El peso del ajuste les quedó a las provincias, que aumentaron los impuestos locales ante la caída en la participación de la recaudación nacional y demandas crecientes de salarios de los empleados estatales. Las provincias siguieron gastando como si fueran nuevos ricos y tomando deuda ajustada por el dólar oficial, lo que les ha resultado un pésimo negocio.
Malos números, mal pronóstico
Según datos de la consultora Economía & Regiones, la recaudación nacional alcanzó un crecimiento nominal del 26,3%, que termina en un resultado negativo en términos reales si se lo compara con el promedio de índices privados que publica el Congreso, que está por encima del 27%. También deja otra conclusión que es lapidaria: la emisión monetaria ya no tiene efectos expansivos sino que termina con efectos contractivos de la economía, pulverizando el relato virtuoso del aumento del gasto.
Esto se confirma con los datos de recaudación de las dos fuentes principales, como son IVA y Ganancias. El primero registró una suba global del 30%, pero con una mayor participación del IVA importaciones, mostrando un menor dinamismo de lo que grava las ventas en el mercado interno.
En el caso de Ganancias, creció un 30,8%, mucho menos que en el año 2012, teniendo en cuenta la modificación del mínimo no imponible a los trabajadores y ayudado porque las empresas no pueden hacer ajustes por inflación y pagan sobre ganancias nominales y no reales. Para la Nación este es el segundo año que se le invierten las relaciones, ya que los impuestos coparticipables crecieron más que los no coparticipables, ya que la caída de las retenciones fue muy importante. Todos números que complican al gobierno nacional en el último trimestre.
La perspectiva hacia el futuro es que la tendencia que marcaron los últimos tres meses del año 2013 mantenga su inercia en 2014 y los crecimientos recaudatorios estén por debajo del crecimiento de la inflación.
Las provincias igual pero mal
Para el caso de las transferencias a las provincias, el informe de Economía & Regiones consigna un crecimiento promedio anual del 30% en los impuestos coparticipables, pero con un cuarto trimestre muy malo, ya que en esos tres meses el crecimiento respecto del mismo período de 2012 fue de un 23%, siendo diciembre el peor mes, con un magro 22,7% respecto del mismo mes del año anterior.
Para el caso de Mendoza, la Provincia recibió un total de 9.199 millones de pesos, con un crecimiento del 30%, pero incluyendo fondos específicos y otros asignados a fines determinados. A pesar del volumen, a la Provincia los fondos nacionales no le representan la importancia que tenían antaño y por eso decidieron subir las tasas de Ingresos Brutos a niveles muy elevados, como hicieron casi todas las provincias.
Lo que no se observa es que se haya asumido la situación de riesgo, ya que se está planteando un fuerte aumento del Presupuesto para 2014 con una necesidad de endeudamiento que estaría cerca de los 1.500 millones de pesos.
Un informe del CEM esta semana cuestionaba las tasas de Ingresos Brutos y planteaba que estas tasas le hacían perder competitividad a la provincia, lo que enojó mucho al ministro de Hacienda quien, no desmintió los números sino que dijo que “la interpretación era intencionada porque era un informe hecho por empresarios que no quieren pagar impuestos”.
En un diálogo áspero que sostuve esta semana con el ministro Costa por Radio Mitre Mendoza, el funcionario insistía que los impuestos debían crecer para pagar el gasto y ante mi reclamo de ponerle un freno tuvo una respuesta contundente: “Si usted quiere que hagamos un ajuste no lo vamos a hacer. Los peronistas no creemos en los ajustes. Y al final, cuando creamos empleo público le ponemos plata en la mano a mucha gente para que salga a gastar, lo que significa que estamos generando un círculo virtuoso”.
Es llamativo el concepto de virtud que maneja el ministro. Creer que aumentar los impuestos para aumentar el gasto en empleados es generar un círculo virtuoso que hace crecer a la economía es una falacia. Los mayores impuestos le quitan poder adquisitivo a toda la población en beneficio de 100.000 empleados estatales. Los políticos peronistas le han trasladado el ajuste al sector privado para hacer crecer el gasto público. Pero bueno, no me contestó como ministro de Hacienda sino como político peronista.
Y es bueno recordarle al político peronista, por si alguna vez le toca ser funcionario, que, por más peronista que sea, no puede violentar leyes esenciales de la economía. Cuando la Constitución dice que los impuestos deben ser “justos” reclama la prudencia del gobernante.
Costa se defiende hablando de diferencias del 1% pero ese porcentaje en un impuesto distorsivo que tiene efecto cascada, se transforma en una bola de nieve.
Sería bueno que el ministro y el gobernador den a conocer las cláusulas del acuerdo que firmaron con la Nación, porque si fueran buenas ya las habrían publicado, pero como son malas y las tendremos que pagar todos los mendocinos, es fundamental que transparenten el “apriete” que les hizo la Nación a cambio de refinanciar con quita una enorme deuda contraída por no haber tenido el coraje de pedir a la Nación la devolución de lo que le corresponde a Mendoza.
Elegimos a un Gobernador para que defendiera los intereses de la provincia, que decidió dejar de lado el cargo para transformarse en un soldado obediente de la Presidenta. Así estamos.