La fruticultura mendocina diseña alternativas para mejorar su competitividad, algunas cadenas productivas intentan recuperar cultivos tradicionales y desarrollar nuevas formas de comercialización. En ese contexto, el membrillo comenzó a ocupar un lugar en la agenda de productores e industriales. Porque el membrillo es una fruta con una fuerte tradición productiva.
La Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), junto con empresas elaboradoras, bodegas y actores vinculados a la gastronomía, impulsa una estrategia destinada a reposicionar esta fruta a través de nuevos formas de consumo, tanto en fresco como en productos industrializados. La iniciativa incluye acciones de promoción, el desarrollo de productos y la organización de actividades vinculadas al turismo y gastronomía.
El membrillo es más que dulce
Raúl Giordano, presidente de Cafim, le explicó a Los Andes las razones detrás de este relanzamiento del membrillo, las oportunidades que ofrece esta fruta para la industria mendocina y las acciones que la entidad desarrolla para agregar valor a la producción frutícola provincial, incluyendo proyectos vinculados al durazno y la elaboración de conservas sin azúcares agregados.
—¿Cuál es el objetivo del relanzamiento del membrillo en la industria mendocina?
—El objetivo es volver a poner en valor una fruta que forma parte de la historia productiva de varias provincias argentinas, entre ellas Mendoza. El membrillo tiene una larga trayectoria dentro de la cultura alimentaria y creemos que existen oportunidades para ampliar sus usos y generar nuevas alternativas de consumo. La idea es recuperar su presencia en la gastronomía y en la industria alimenticia.
—¿Qué sinergia han logrado con Bodega Bressia y las industrias alimenticias para revalorizar el membrillo?
—Es volver a las raíces, sobre todo en los valles cordilleranos. El trabajo conjunto que desarrollamos nos permitió demostrar que el membrillo puede utilizarse en múltiples preparaciones. Durante el encuentro en Bodega Bressia se presentaron propuestas gastronómicas que incluyeron entradas, platos principales, postres y bebidas. La articulación entre bodegas, la industria y los productores busca abrir nuevas posibilidades para los productos elaborados con membrillo.
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Raúl Giordano: "Queremos que el membrillo deje de ser solo un dulce y vuelva a ocupar un lugar en la mesa"
Raúl Giordano
—¿Qué oportunidades de consumo se están explorando para el membrillo más allá de sus usos tradicionales?
—Estamos evaluando distintas alternativas. Una de ellas es la elaboración de pulpas que puedan utilizarse durante todo el año en restaurantes y emprendimientos gastronómicos. También se analizan cubos de fruta, néctares y otros productos que permitan ampliar las opciones disponibles para los consumidores y los chefs.
Los productos del membrillo
—¿Qué productos derivados del membrillo podrían ganar protagonismo?
—Hay posibilidades en pulpas azucaradas o no, productos deshidratados, néctares y diversas aplicaciones gastronómicas. La idea es que el membrillo deje de estar asociado únicamente al dulce tradicional y pueda incorporarse a recetas saladas, bebidas y preparaciones que hoy no forman parte de los hábitos de consumo habituales.
—¿Se considera al membrillo una fruta con potencial de innovación industrial?
—Sí. Existen experiencias en distintos países de Oriente donde el membrillo se utiliza en formatos muy diversos. En la Grecia clásica, por ejemplo, lo llamaban la manzana dorada y era símbolo de fertilidad. Es una fruta con características particulares que permiten pensar en nuevos desarrollos industriales.
La innovación dependerá de la capacidad de encontrar presentaciones que respondan a las demandas de los consumidores y generen nuevas experiencias. En Mendoza, estas plantas siempre actuaron como barrera natural. Se trata de una fruta noble que, además, posee una cosecha prolongada.
—¿Qué características tiene el membrillo desde el punto de vista nutricional?
—Es una fruta que contiene fibras solubles que interactúan con la microbiota intestinal y contribuyen a distintos procesos metabólicos. Históricamente, también se la ha vinculado con dietas específicas debido a esas propiedades. Por eso, creemos que existe un potencial para posicionarla dentro de las tendencias asociadas a la alimentación saludable.
—¿Qué actividades se proyectan para seguir impulsando el consumo?
—Una de las iniciativas previstas es la realización de un Festival del Membrillo en Mendoza en 2027. La propuesta incluirá gastronomía y actividades vinculadas a la difusión de la fruta y sus derivados. La meta es generar un espacio que permita acercar el producto al consumidor.
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El relanzamiento del membrillo en Mendoza tuvo uno de sus hitos en Bodega Bressia, donde productores, industriales y referentes de la gastronomía se reunieron para explorar nuevas formas de consumo de esta fruta tradicional.
Raúl Giordano
—Por otro lado, ¿qué estrategias impulsa Cafim para agregar valor a la producción?
—Desde Cafim y Fepedi trabajamos en alternativas que permitan sostener y diversificar la actividad frutícola. Durante las crisis aparecen el ingenio y las soluciones que son el resultado de años de trabajo y desarrollo.
Con Cafim trabajamos en las redes sociales para promover productos industrializados mediante campañas de difusión y acciones de comunicación que muestren que se trata de productos inocuos, sin conservantes.
Además buscamos desarrollar otros formatos para frutas como el durazno, la ciruela y el damasco. Son productos característicos de la provincia, con sabores definidos, que el sector gastronómico busca potenciar. Como cámara, queremos revalorizar su historia y acompañar su crecimiento en nuevos mercados.
—Cafim presentó recientemente una experiencia vinculada a jugos y conservas de durazno. ¿En qué consiste?
—Se trata de un trabajo desarrollado junto al INTI y financiado mediante aportes provinciales. El objetivo fue elaborar duraznos en conserva utilizando únicamente fruta y jugo de fruta como líquido de cobertura. No se agregan azúcares, edulcorantes ni otros ingredientes. El propósito es ofrecer un producto que conserve las características naturales de la fruta y pueda llegar a consumidores que buscan alternativas sin sellos de advertencia.