¿Moda o ciencia? Los hongos medicinales, una alternativa saludable
En Mendoza se comercializan hongos medicinales y crece el interés de quienes buscan una opción saludable. Cava de Hongos, en Vistalba es pionera en el tema.
Cordyceps, una de las variedades que entre sus beneficios se encuentra el aporte de energía, rendimiento y protege los riñones.
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Melena de León. Es una de las variedades mas populares, un símbolo de esta nueva generación de productos saludables
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Reischi. Tiene una gran capacidad de detoxificación por su contenido en productos que neutralizan los tóxicos en sangre e hígado.
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Micelio de Reischi creciendo en madera, en las instalaciones de la Cava.
Discretamente, los hongos medicinales se abren paso en Mendoza y en Argentina como una alternativa saludable para quienes buscan una opción de alimentación más natural, respaldada por una creciente evidencia científica sobre sus efectos en el sistema inmune. ¿Son moda o ciencia?
Si bien el interés por esta alternativa ha crecido, especialistas coinciden en que para fomentar la confianza y garantizar productos de calidad es esencial el acompañamiento de organismos de gobierno. Señalan, además, la necesidad de generar acciones que respalden el reconocimiento de los hongos como de sus productos transformados: cápsulas y extractos.
Para los investigadores de las propiedades de los hongos medicinales es importante proponer una reglamentación legal y un marco jurídico sanitario que diferencie a estos productos de los fármacos, encuadrándolos como suplementos dietarios.
Tradición y ciencia
"En tiempos de búsqueda de alternativas más naturales e integrativas, los hongos medicinales ofrecen un puente interesante entre tradición y ciencia", comenta Cecilia Cesari, doctora en Ciencias Biológicas y con formación en medicina integrativa.
La también responsable técnica del emprendimiento Cava de Hongos, en Vistalba, agrega que: "La clave será mantener el equilibrio: aprovechar su potencial terapéutico sin caer en la idea simplista de que un extracto fúngico puede reemplazar, por sí solo, a un plan médico integral basado en la mejor evidencia disponible".
Las variedades seguras
Los dos hongos medicinales más utilizados en la actualidad son Ganoderma lucidum, conocido como Reishi en Japón o Ling Zhi en China, y Hericium erinaceus, denominado Melena de león.
Ambos hongos están incluidos en el Codex Alimentarius internacional y en el Código Alimentario Argentino (CAA), donde se reconocen como especies cultivadas artificialmente para su consumo seguro y registrables como suplementos dietarios.
En Japón, el Ganoderma forma parte del listado de drogas oficiales y es utilizada como coadyuvante en tratamientos oncológicos.
Los beneficios para al cuerpo
Los hongos adaptógenos (de sustancias naturales) actúan en la regulación de muchos procesos fisiológicos del cuerpo, normalizando el funcionamiento adecuado del organismo.
Poseen la capacidad de modular las respuestas del cuerpo al estrés ya sea físico, mental o emocional, permitiéndole adaptarse generando un equilibrio. Son antioxidantes, prebióticos, moduladores del metabolismo, antiinflamatorios, protectores de hígado, cerebro, riñones, pulmones y corazón y aportando herramientas para mejorar la calidad de vida.
"En la actualidad, las personas quieren conocer más acerca de las propiedades de los alimentos que consumen y sus efectos sobre su salud. Por tal razón, en los últimos años, se ha incrementado la demanda de alimentos que además de propiedades nutricionales, aporten beneficios a la salud y los hongos comestibles son uno de ellos.
Esta tendencia es creciente en Mendoza, al igual que en el país. Sin embargo, el consumo o utilización de los hongos nutracéuticos (aportan beneficios más allá de la nutrición básica) en nuestra cultura no está arraigada", asegura la especialista.
En Mendoza, la producción es agroecológica, a pequeña escala, contando con unos pocos emprendimientos, enfocada en Gírgolas, Reishi y Melena de león, usando residuos lignocelulósicos (materiales de origen vegetal) disponibles como sustrato. Otras especies como elcordyceps y cola de pavo, entran informalmente por exclusión del CAA.
"Esto se contrapone con la comercialización de muchos hongos comestibles y subproductos que son importados de países asiáticos, sin controles de identidad, calidad, como tampoco trazabilidad que permita asegurar su inocuidad", advierte Cesari.
Aclaró que la comercialización en general en Mendoza crece exponencialmente desde al menos 5 años, con demanda de hongos (cuerpos fructíferos) enteros frescos o secos, hongos pulverizados, extractos para ser utilizados como productos beneficiosos para la salud y como materia prima para elaboración de otros alimentos funcionales.
"China domina el mercado global, seguida por Japón, UE y Norteamérica y en Latinoamérica, México y Brasil lideran el sector. En Argentina y Mendoza, se producen a pequeña escala con residuos agroindustriales, potenciando la economía al generar nutracéuticos de alto valor", explicó.
En Mendoza, agregó Cesari, la producción de alimentos nutracéuticos, es decir los productos obtenidos de los alimentos que contienen sustancias naturales con efectos saludables, es un mercado con gran potencial que puede contribuir a la economía, debido a que su producción en condiciones controladas es factible y además, se pueden utilizar residuos agroindustriales que no están siendo aprovechados y no tienen ningún costo como materia prima.
Aclarando términos
Los extractos de hongos, preparaciones o sustancias parcialmente purificadas de hongos medicinales, no pueden ser designados como medicinas o fármacos, pero se pueden considerar como una nueva clase de productos denominados suplementos dietarios u hongos nutracéuticos.
"Cuando hablamos de un hongo nutracéutico, éste puede ser la biomasa seca del cuerpo fructífero o del micelio del hongo, o un extracto parcialmente refinado que puede ser usado en forma de tabletas, cápsulas, extractos líquidos o como aditivo para ciertos alimentos", dice un estudio avalado por Césari.
En las últimas décadas, han sido evaluados tanto por su valor nutricional como por sus propiedades farmacológicas. Diferentes estudios de sus componentes bioactivos demuestran las acciones medicinales de hongos comestibles, que incluyen efectos antitumorales, reguladoras del sistema cardiovascular, inmunomoduladores, antioxidantes, de eliminación de radicales libres, cardiovasculares, anti-hipercolesterolémicos, antiparasitarios, antivirales, antibacteriales, hepatoprotectores, antidiabéticos, anticancerígenos, anti convulsionante, reducen la arterioesclerosis, impiden la producción de trombos y reducen o eliminan la diabetes (Suárez Arango & Nieto, 2013).
Los hongos comestibles y medicinales, además de proporcionar los nutrientes necesarios, son ricos en fibra cruda, proteínas, vitaminas; tienen bajos niveles de sodio y grasas insaturadas y muchos poseen propiedades medicinales multifuncionales.
Los que no están avalados
Además de los hongos mencionados, por ser adaptógenos, inocuos y algunos de ellos están en el CAA que asegura tanto la seguridad como la inocuidad de su consumo, existen otros hongos que no entran dentro de este grupo y que son psicotrópicos, estudiados por sus efectos terapéuticos en microdosis en la depresión, ansiedad, estrés postraumático y adicciones, promoviendo plasticidad neuronal y cambios en la conectividad cerebral con resultados prometedores en ensayos clínicos.
En Argentina, estos son prohibidos por la Ley 23.737 como estupefacientes de máximo control, limitando su uso a investigación pese al creciente interés terapéutico.
Una alternativa de valor
El interés global por los hongos medicinales ha crecido, impulsado por una mayor preocupación por la salud y la nutrición. Según un estudio, se usan por sus metabolitos secundarios con actividades biológicas comprobadas: moduladores de sistema inmune, prebióticos, antioxidantes, antiinflamatorios, antitumorales, antivirales, antidiabéticos, hepatoprotectores y reguladores metabólicos.
"Esta tendencia en el siglo XXI, inspirada en Hipócrates ("Permita que los alimentos sean su medicina y que la medicina sea su alimento "), se acelera con avances en química analítica y tecnología que han permitido identifica, aislar, purificar y potenciar en extractos estos compuestos medicinales de los cuerpos fructíferos y micelio del hongo, para suplementos sin efectos secundarios que pueden ayudar a la prevención y al tratamiento de distintas enfermedades", señalan los especialistas.
"Nuestro país es de vocación agrícola y el aprovechamiento de los residuos lignocelulósicos (materiales de origen vegetal) como sustrato para la obtención de hongos comestibles, cada vez cobra más importancia porque se pueden obtener proteínas de alta calidad y compuestos bioactivos con propiedades medicinales", dijo la experta.
Falta mayor conocimiento
En culturas como la nuestra, no hay tradición arraigada y la sociedad mendocina, desconoce las ventajas del consumo de hongos medicinales. De hecho, no hay información consolidada en el país acerca de preparados a partir de hongos lo que limita su adopción, aunque la salud y la nutrición son motivos crecientes de preocupación.
"El desconocimiento es generalizado en cuanto a la caracterización de especies, su origen, su producción con trazabilidad y buenas prácticas de manufactura y su uso como prevención o como coadyuvantes en tratamientos, incluso entre médicos, generando desconfianza. Los profesionales de la salud no conocen la evidencia científica internacional existente y no tienen claro los beneficios para la salud humana de este tipo de productos como coadyuvantes en el tratamiento de algunas enfermedades, los cuales podrían disminuir los efectos secundarios de terapias convencionales", aclaró la experta, propietaria junto a su marido, de Cava de Hongos.
Agregó que existe un creciente interés en informar, investigar tanto del público en general como de la comunidad científico-académica. A nivel nacional, varias instituciones, así como productores en actividad, vienen apoyando y promocionando distintos cursos, jornadas, foros y convenciones, asesoramiento, aprovisionamiento de insumos, entre otras cosas que ayudan.
hongo reishi
Los hongos medicinales, como el reishi, son hongos comestibles y poseen cantidades importantes de compuestos bioactivos como betaglucanos, terpenoides y polisacáridos, con propiedades terapéuticas.
Una práctica milenaria
El consumo de hongos comestibles y medicinales ha sido una práctica común desde hace miles de años en la cultura oriental. Aunque desde hace mucho tiempo se sabía de las propiedades para mantener y mejorar la salud, y desde la década del 60, estudios científicos, en forma exponencial, han verificado esta información.
Los hongos medicinales son hongos comestibles, la mayoría poseen un cuerpo fructífero visible (de sombrerito), que posee cantidades importantes de compuestos bioactivos como betaglucanos, terpenoides y polisacáridos, con propiedades terapéuticas.
"Estos han sido consumidos desde hace milenios, no sólo como alimentos aportando proteínas, vitaminas, fibra y bajo contenido graso, sino para el tratamiento y prevención de ciertas enfermedades, y han sido muy estudiados en las últimas décadas debido a la comprobación de las diversas actividades biológicas exhibidas por estos compuestos", señala un informe.
La mayoría, se consumen enteros o pulverizados (secos) o en extractos del cuerpo fructífero, actuando como nutracéuticos y existe evidencia científica que confirma sus efectos antioxidantes, inmunomoduladores, antitumorales y cardiovasculares, respaldando su uso ancestral en culturas asiáticas.
Los hongos más requeridos
Entre los preferidos por los consumidores figuran el Agaricus bisporus o champiñón que es la especie más reconocida entre una gran variedad de hongos, aunque existen otras especies que han tenido recientemente, un importante desarrollo comercial por sus propiedades medicinales y que se cultivan mayoritariamente a pequeña escala en pequeños emprendimientos.
Las gírgolas (Pleurotus spp.) consumidas en fresco; Shiitake (Lentinula edodes), Reishi (Ganoderma lucidum) y Melena de león (Hericium erinaceus) comercializados pulverizados o en extractos nutracéuticos.
Se suman los cordyceps (Cordyceps militaris) y Cola de pavo (Trametes versicolor), sin embargo, estos aún no están incluidas en el Código Alimentario Argentino, aunque se está poniendo en consideración, por lo que su comercialización es informal.
"A nivel nacional es común verlos en el mercado como hongos secos importados provenientes de China. Nuevas especies importadas, se vienen incorporando al mercado, aunque todavía no están incorporadas al CAA, como tremella, maitake, hongo chaga, auricularia, poria, champignon del sol y otros apuntando a fabricación de productos nutracéuticos", indicó Cecilia Cesari.