Productores, asesores, exportadores y especialistas de Argentina y Chile se reunirán el próximo 25 de agosto en Mendoza para intercambiar experiencias y conocer herramientas tecnológicas desarrolladas para la fruticultura.
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Tecnología aplicada al campo
Durante la jornada se presentarán soluciones desarrolladas por tres empresas tecnológicas chilenas que trabajan sobre distintos aspectos de la producción agrícola.
Una de ellas será Pewman Innovation, que expondrá trabajos vinculados con la utilización de microorganismos extremófilos de origen antártico. La empresa presentará resultados de aplicaciones orientadas a la protección biológica y física de los cultivos frente a situaciones de estrés térmico y heladas severas.
Según la organización, durante la presentación también se mostrará evidencia obtenida a partir de ensayos realizados en viñedos y frutales de la región. El objetivo es analizar alternativas que permitan disminuir el impacto de las bajas temperaturas sobre los cultivos durante períodos especialmente sensibles, como la brotación y la floración.
La segunda empresa participante será Agromanager, especializada en herramientas de digitalización y gestión agrícola. Su propuesta está orientada a mejorar la toma de decisiones dentro de los establecimientos mediante sistemas que permiten centralizar información operativa, realizar seguimiento de tareas, fortalecer la trazabilidad y controlar costos en tiempo real.
La incorporación de tecnología digital al manejo de los establecimientos apunta a un problema que excede al clima: la necesidad de contar con información precisa y disponible para decidir cuándo y cómo intervenir sobre los cultivos.
El tercer eje estará a cargo de Cronoriego, que presentará sistemas destinados a mejorar la utilización del agua y automatizar procesos vinculados con el riego y la nutrición de las plantas.
La cuestión hídrica tiene particular relevancia para Mendoza, donde la agricultura depende de un sistema de riego que debe administrar un recurso limitado. En ese escenario, cualquier tecnología que permita ajustar la cantidad y el momento de aplicación del agua puede tener incidencia directa sobre los costos y sobre la eficiencia productiva.
Cómo realizar un uso más racional del agua de riego
El desafío de las heladas
Uno de los principales temas del encuentro será el impacto de las heladas primaverales. Para la fruticultura, el problema no está solamente en las temperaturas extremas del invierno. Una helada tardía puede producirse cuando las plantas ya comenzaron su ciclo vegetativo y los tejidos más sensibles quedan expuestos a daños que pueden comprometer parte o incluso la totalidad de una producción.
Facundo Quirós, representante de la Cámara de Cerezas de Mendoza, señaló que las temperaturas durante la brotación constituyen actualmente un riesgo económico para los productores. “Las heladas primaverales y la variabilidad en las temperaturas durante la brotación representan un riesgo económico para nuestros fruticultores”, sostuvo.
Quirós explicó que la intención no es solamente mostrar tecnologías desarrolladas en el país vecino, sino generar un intercambio que permita evaluar su utilidad en las condiciones concretas de Mendoza.
“Este encuentro no solo busca traer tecnología de punta, sino generar un espacio real de intercambio entre productores argentinos y desarrolladores tecnológicos chilenos para adaptar estas soluciones a la realidad de nuestros suelos y microclimas”, afirmó.
La diferencia entre una tecnología disponible y una tecnología efectivamente aplicable al campo será, justamente, uno de los puntos centrales de la propuesta.
Viñedo tras una helada: el hielo recubre las superficies y daña los tejidos.
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Un puente entre dos realidades productivas
Argentina y Chile tienen estructuras productivas diferentes, pero comparten buena parte de los desafíos derivados de la agricultura en zonas áridas y de la necesidad de abastecer mercados cada vez más exigentes.
La experiencia chilena en fruticultura de exportación constituye uno de los puntos de interés para los organizadores. En particular, se busca que el vínculo no quede limitado a una exposición comercial, sino que permita establecer relaciones de trabajo entre empresas tecnológicas, productores y profesionales.
Claudia Barriga, de Clo & Co, destacó que la iniciativa pretende construir un mecanismo permanente de transferencia tecnológica entre ambos países.
La intención es que el encuentro funcione como un primer paso para generar alianzas capaces de mejorar la competitividad de las producciones regionales y su inserción en los mercados internacionales.
En ese sentido, la presencia de productores y asesores tendrá un papel central. Las tecnologías serán presentadas no solamente desde su desarrollo técnico, sino también a partir de la posibilidad de llevarlas al terreno y evaluar su funcionamiento.
Del salón al campo
La actividad tendrá una segunda instancia que continuará fuera de Espacio LODO. Luego de las exposiciones y del almuerzo, durante la tarde del 25 de agosto y la mañana del 26, la delegación técnica realizará visitas a establecimientos agrícolas de Mendoza.
El objetivo será observar directamente las condiciones productivas y analizar posibles programas de validación técnica.
La salida a terreno permitirá llevar las discusiones del encuentro a situaciones concretas: características de los cultivos, sistemas de riego, condiciones climáticas, infraestructura disponible y necesidades específicas de cada establecimiento.
También está prevista una mesa redonda interactiva con preguntas B2B, destinada a facilitar el contacto directo entre los participantes y los representantes de las empresas tecnológicas.
De esta manera, la propuesta combinará tres dimensiones: capacitación técnica, vinculación comercial y evaluación de tecnologías en condiciones reales.
Una agenda marcada por el agua y el clima
La elección de los temas no es casual. Mendoza enfrenta una combinación de factores que obliga a revisar permanentemente las formas tradicionales de producción.
La disponibilidad de agua constituye una de las principales restricciones estructurales para la agricultura provincial, mientras que la variabilidad de las temperaturas agrega un nivel de incertidumbre a las decisiones productivas.
En la fruticultura, además, el momento en que ocurre un fenómeno climático puede ser tan importante como su intensidad. Una baja de temperatura durante el reposo invernal no tiene necesariamente las mismas consecuencias que una helada cuando las plantas se encuentran en plena brotación.
Por eso, la innovación agroclimática apunta tanto a prevenir daños como a mejorar la capacidad de respuesta de los productores.
La incorporación de sensores, sistemas de automatización, herramientas digitales, nuevos tratamientos biológicos y mecanismos de gestión del riego forma parte de una transformación que ya atraviesa a buena parte de la agricultura de exportación.
El desafío consiste en determinar cuáles de esas herramientas pueden generar resultados concretos en cada territorio y bajo qué condiciones económicas y productivas.
Una convocatoria sin costo
El encuentro se desarrollará el martes 25 de agosto, entre las 8.30 y las 13, en Espacio LODO, Mendoza. La jornada continuará con un almuerzo y las actividades a campo previstas por la organización. La participación será gratuita, aunque requerirá inscripción previa debido a que los cupos son limitados. Para inscribirse se puede ingresar en este link para completar el formulario.
La convocatoria apunta especialmente a productores, gerentes de operaciones, ingenieros agrónomos, asesores y exportadores relacionados con cerezas, frutales de carozo, frutales de pepita y vides.
Para la Cámara de Cerezas de Mendoza y Clo & Co, el objetivo es que la jornada permita algo más que conocer nuevas herramientas. La apuesta es establecer un espacio de contacto entre quienes producen, quienes asesoran y quienes desarrollan soluciones tecnológicas.
En un sector donde una helada puede modificar una campaña y donde el agua condiciona cada decisión de manejo, el intercambio de experiencias entre regiones productivas aparece como una herramienta más para enfrentar un escenario que exige eficiencia, anticipación y capacidad de adaptación.
El encuentro binacional buscará precisamente eso: poner frente a frente problemas comunes y soluciones desarrolladas al otro lado de la cordillera, para determinar cuáles pueden encontrar una aplicación concreta en los campos mendocinos.