Ante la crisis vitivinícola de 1930, Mendoza impulsó la diversificación productiva y creó escuelas técnicas agrícolas para formar trabajadores especializados y combatir problemáticas sociales. Pese a sufrir deserción y falta de presupuesto, estas instituciones aportaron personal calificado y hoy siguen vigentes con nuevos desafíos.
Respuesta a la crisis
A mediados de la década de 1930, Mendoza atravesó una profunda crisis vitivinícola provocada por la sobreproducción de vino. La caída de los precios obligó al Estado nacional a intervenir mediante organismos reguladores que limitaron la producción para equilibrar el mercado. Frente a este escenario, el gobierno provincial promovió una política de diversificación destinada a reducir la dependencia exclusiva de la vitivinicultura, impulsando actividades como la fruticultura, la horticultura, la olivicultura y diversas explotaciones (Ospital, 2009; 2013; Martín, 1992: 178).
Dado que el crecimiento de dichas actividades encontraba un obstáculo importante como era la escasa mano de obra capacitada, la enseñanza agrícola fue considerada una pieza fundamental para mejorar la producción. En este contexto, en 1939 la Ley Provincial Nº 1.378 creó las Escuelas Técnicas Regionales de Oficio con el objetivo de formar trabajadores especializados, capataces y técnicos prácticos en las actividades productivas más relevantes de cada microrregión.
La Escuela Técnica de Industria de Granja de Rivadavia fue inaugurada en 1941. Su programa estaba orientado a actividades como horticultura, arboricultura, avicultura, apicultura, cunicultura, sericultura y ganadería. Resulta significativo que, pese a ubicarse en una región vitivinícola, estuviera enfocada en actividades alternativas, reflejando claramente la política de diversificación impulsada desde el Estado.
Escuelas especializadas
Ese mismo año comenzó sus actividades la Escuela Técnica Agrícola de San Rafael -hoy Pascual Iaccarini- dedicada especialmente a la fruticultura. Allí se enseñaban técnicas vinculadas con la producción y procesamiento de frutas, pero extendía sus contenidos a la horticultura, viticultura, olivicultura e industrias de granja. Con el tiempo se incorporaron materias orientadas a la sanidad vegetal para enfrentar los problemas ocasionados por plagas y enfermedades.
Posteriormente, en 1944, fue creada la Escuela Técnico Agraria Miguel Amado Pouget en Guaymallén, especializada en viticultura, floricultura y horticultura. Sus programas incluían producción de frutas, hortalizas y vid, actividades prácticas de granja y talleres para el manejo de herramientas y técnicas agrícolas.
Las tres instituciones combinaban contenidos teóricos con prácticas realizadas en huertas, viveros, viñedos, granjas y talleres para que los estudiantes adquirieran habilidades aplicables al trabajo rural y agroindustrial.
Además de objetivos económicos, esta iniciativa buscaba atender problemas sociales de las zonas rurales, como los elevados niveles de analfabetismo y el abandono escolar. La pobreza, las grandes distancias entre los hogares y los establecimientos educativos, y la necesidad de que muchos niños trabajaran desde temprana edad, dificultaban el ingreso o permanencia en el sistema educativo (Cerdá, 2011). Para enfrentar estas problemáticas, ofrecían sistemas de internado o seminternado y complementaban la formación técnica con contenidos básicos de educación primaria para quienes no habían terminado sus estudios.
Egresados de la escuela de San Rafael. Revista de Instrucción Pública, órgano de Educación y Cultura General. Mendoza, abril de 1944. Imagen restaurada con IA.
Gentileza
Mendoza, desafíos pasados y presentes
A pesar de la creación de estas escuelas, continuaba la alta deserción estudiantil, ya que muchos jóvenes abandonaban los estudios para trabajar los campos, por el mal estado de los caminos, las grandes distancias y la falta de transportes. Los internados (o seminternados) que pretendían dar respuesta a estas problemáticas, no siempre funcionaron correctamente debido a problemas de infraestructura y financiamiento.
En este sentido, las restricciones presupuestarias afectaron las actividades de los establecimientos; algunos comenzaron a funcionar en edificios precarios, con escasez de materiales, equipamiento insuficiente y dificultades para sostener cultivos experimentales y otras actividades prácticas.
A pesar de estos obstáculos, las escuelas lograron formar técnicos especializados. En 1944, la Escuela de Granja de Rivadavia registró nueve egresados con el título de "Técnico Práctico de Industrias de la Granja", correspondientes a la tercera promoción desde su fundación.
En San Rafael, en 1944 siete alumnos obtuvieron el título de Técnicos Prácticos en Fruticultura. Sin embargo, problemas edilicios y de organización llevaron a la intervención y posterior clausura del establecimiento.
En la actualidad, aunque el contexto económico es diferente, muchos de los desafíos que motivaron la creación de estas instituciones continúan vigentes. Mendoza sigue dependiendo en gran medida de las actividades agroindustriales, especialmente de la vitivinicultura, pero al mismo tiempo busca diversificar su matriz productiva mediante el desarrollo de otras actividades agrícolas y la incorporación de tecnologías innovadoras.
Las escuelas agro-técnicas siguen siendo clave para formar especialistas. Aunque persisten problemas históricos como la deserción, el éxodo rural y la falta de empleo local, las crisis ambientales actuales —como la sequía y la escasez de agua— han renovado su importancia, por lo que hoy incorporan contenidos esenciales sobre riego tecnificado, uso eficiente del agua y producción sostenible.
En síntesis, estas instituciones surgieron como una respuesta a la crisis que atravesó Mendoza durante la década de 1930. Aunque enfrentaron numerosas dificultades, contribuyeron a la formación de recursos humanos especializados y al impulso de la diversificación agrícola, y hoy continúan siendo fundamentales para promover el desarrollo económico y social de la provincia.
* La autora es Doctora en Historia e investigadora adjunta del grupo de trabajo Estudios Regionales Interdisciplinarios del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (Incihusa) del CCT Conicet Mendoza.