20 de diciembre de 2025 - 21:55

Cerezas: Este año, el clima afectó significativamente el volumen de la cosecha en Mendoza

Esta temporada estiman 3 mil toneladas de cerezas en Mendoza, 2 mil menos que el año pasada. En el sector apuestan a la calidad de la fruta con tecnología.

La cereza roja y crujiente, que en el Valle de Uco y el oasis norte de Mendoza inició su cosecha —como otras frutas de carozo—, atraviesa una temporada marcada por un menor rendimiento respecto del año pasado. Según referentes del sector, el desafío pasa por reconvertir la oferta, priorizando la calidad del fruto por sobre la expansión de la superficie cultivada.

La estrategia apunta a posicionar la cereza como un producto diferencial, asociado a la identidad argentina, con atributos definidos por el clima y la geografía. Esta decisión también responde a la fuerte competencia de Chile, que lidera el mercado por volumen y logra exportar a precios más competitivos hacia destinos como China.

"Lo que se ha podido observar hasta el momento es que el volumen de producción es menor al año anterior, donde la cosecha estimada fue de 5.000 toneladas. Si bien no se cuenta con un sistema de datos oficiales se estima que esta temporada el volumen total difícilmente supere las 3.000 tn", explicó Alberto Carleti, miembro de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM).

"También se ha producido un adelanto de la fecha de cosecha con lo cual variedades como Bing y Lapins que son la de mayor superficie cultivada, ya ha finalizado su cosecha, quedando variedades como Sweet Heart que se está cosechando en estos momentos y en los próximos días se finalizará", agregó el también vicepresidente de Industria de la Federación Económica de Mendoza (FEM).

Tecnología aplicada

Desde lo productivo, el referente, señaló que el sector tiene un gran trabajo que hacer "pues debemos mejorar los rendimientos por hectárea y también la calidad de la fruta sobre todo en su calibre (tamaño). Hoy el consumidor paga por cerezas grandes, rojo oscuro y crujientes y eso debemos producir".

Esto supone mayores trabajos de poda, fertilización y cuidados en cosecha y post cosecha, explicó Carleti. Para el empresario "hay un camino que debemos transitar que supone mayores costos de producción e inversión y por lo que se hace necesario medidas que incentiven este proceso. Esta actividad requiere de mano de obra intensiva, sobre todo en tareas como poda y cosecha por lo cual es urgente la ley de modernización laboral que contemple cambios en la contratación de los obreros temporarios eventuales".

Si bien el cultivo de la cereza en Mendoza se ha estancado, en unas 600 a 700 hectáreas de producción, existe la posibilidad de crecer en cantidad de plantas plantaciones y rendimientos, sobre todo posicionándolo en épocas de cosecha temprana (octubre y noviembre) ya que hay una demanda en esos meses donde los precios son mejores a los de diciembre donde se compite con el volumen de Chile, que exporta a China.

"No obstante, la cereza es una fruta con oportunidad de mercado y para Mendoza sigue siendo importante el mercado de Brasil y Europa. Otra ventaja para nosotros es la conectividad aérea desde Buenos Aires con destino a distintos países de Europa, Medio Oriente y ahora con un vuelo directo a Shanghai", señaló Carleti.

La producción y superficie cultivada en Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz está creciendo y posicionando a nivel país por sobre Mendoza como zonas productoras de cerezas. "En la actualidad, Argentina tiene 2.300 hectáreas que producen 14.000 tn que lejos están de las 70.000 ha de Chile y sus 120 millones cajas de 5 kg exportadas, lo que constituyen uno de los mayores ingresos de divisas de ese país", analizó el referente del Valle de Uco.

El clima afectó el rendimiento

Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza y Gerente general de Río Alara SA, destacó la situación del sector debido al bajo volumen de producción, algo que considera complicado sobre todo el oasis norte mendocino.

"La fruta primicia, empezó relativamente temprano, o a la misma fecha que todos los años, pero con menos volumen. En la zona Este hubo episodios de granizo que también castigaron la cosecha, en el Valle de Uco, si bien fue un poco más normal, hubo heladas tardías que hicieron algo de daño al fruto; también la lluvia y el granizo afectaron en gran medida a algunos productores".

Aclaró que, si bien se puede afirmar una merma en la producción respeto al año pasado, no se puede dimensionar bien el volumen de producción ya que la comercialización, en muchos casos es informal. "Esa disminución también obedece a que el frío invernal necesario para las plantas se acumuló tarde, en julio. Cuando el frío se acumula en mayo y junio los rendimientos son mayores", explicó Aguilar.

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Una propuesta de los productores es la plantación de distintas variedades de la fruta

Una propuesta de los productores es la plantación de distintas variedades de la fruta

La ventaja de un mercado diversificado

La exportación habitualmente representa un tercio de la fruta que se produce y va a los mercados tradicionales “Este año exportamos menos a China que años anteriores debido a una cuestión de precios, pero al tener diversificado los mercados del exterior hemos incrementado los volúmenes a España, Europa continental en general, a Inglaterra y a Medio Oriente, a ciudades como Dubái y Qatar que son los que demanda mucha fruta primicia y están dispuesto a pagar mejores precios”.

En cuanto al mercado interno, el empresario señalo que, aunque no soporta mucho volumen, la cereza primicia tuvo al comienzo de la temporada buenos precios. “Luego y una vez que ingresaron del Alto Valle de Río Negro y la zona de Chimpay los precios bajaron y se mantienen al finalizar la temporada. Igual se ha mantenido con buenos precios en el mercado interno a pesar de que entró mucha fruta de Chile a Mendoza, Córdoba y Buenos Aires. Nosotros tenemos que competir con Chile con su volumen excepcional”, señaló el directivo.

En tanto Carleti señaló, en referencia a los mercados, que Mendoza cuenta con una gran ventaja, “pues tenemos un mercado interno muy importante, somos buenos consumidores de cerezas y en la medida que lleguemos al consumidor con fruta de calidad, el mercado responde a los precios. Habitualmente, durante el periodo de cosecha, al haber una mayor oferta, los precios caen, por eso es muy importante mantener y ampliar la exportación. Tenemos que tener en cuenta que en años normales entre el 40% y 50% de lo producido tiene destino industrial, el saldo restante se comercializa en los mercados en fresco donde aproximadamente el 60% va al mercado interno y el 40% a exportación”. Y destacó que los destinos son Europa, Inglaterra Brasil y China principalmente “Creceremos en exportación si mejoramos la calidad de la fruta que producimos”, sentenció.

El sector industrial, en baja

El producto industrial más identificado por el consumidor son las cerezas al Maraschino. También se suman los que elaboran las cerezas para el cóctel de fruta. Además, se elaboran mermeladas, dulces y existen otras alternativas como las cerezas congeladas o secas que no se elaboran en el país, pero son alternativas de uso de la fruta. “El sector agroindustrial está atravesando una época difícil. En este sentido nuestra situación es similar a la problemática del durazno de industria, la caída en las ventas ha producido un estancamiento en los precios. Al mismo tiempo hemos tenido un aumento de los costos, con lo cual la ecuación de rentabilidad es nula. A eso debemos agregar que ha crecido la importación de producto terminado, si bien el volumen no es considerable. Debido a nuestra ecuación de costos (costo argentino) no hemos podido ingresar al mercado de Brasil pues nuestro gran competidor, Chile tiene mejores precios que nosotros”, indico Carleti.

El que más pierde

Toda esta situación que describe el empresario, castiga principalmente al productor, ya que la variable de ajuste siempre es la fruta. “Los precios de la fruta de industria han sido sensiblemente mayores al año anterior y los costos han crecido más de un 30%. Además, esta es una situación compleja para el sector industrial que está condicionado por la caída de las ventas y la competencia de precios que esto produce en el mercado. Existe también una falta de financiamiento o bien tasas de interés que el negocio no las puede afrontar”, lamentó.

Señaló que es muy importante que a nivel macroeconómico se haya controlado la inflación ya que, impactado en las mejoras en el precio de algunos insumos, no siendo igual en el caso de los servicios, ya que el incremento en el precio de la energía, gas y combustibles ha sido constante, superando los índices de inflación. “Si bien también ha habido un ajuste en la mano de obra está guarda relación con los índices de inflación. Tanto el sector productivo como el industrial están haciendo un gran sacrificio y esfuerzo por mantener sus cultivos y niveles de actividad. Pero es necesario en el corto plazo, medidas que equilibren estos esfuerzos y se recuperen los indicios de rentabilidad que hagan sostenibles económicamente estas actividades. Hay que considerar que las mismas generan valor agregado, ingresos genuinos, trabajo regional (arraigo)y que la mayor parte de las empresas son pymes”, advirtió.

Lo que reclaman para mejorar

Los obstáculos al momento de exportar, obedecen básicamente a un tema arancelario. “Tenemos un arancel muy alto respecto a Chile que es nuestro competidor más cercano, y los tenemos con todos los países, desde el 12 a 13% a Europa e Inglaterra hasta el 30% con la India, o sea se llevan la rentabilidad de la producción. Es muy caro poner una cereza en este mercado y encima le sumas estos aranceles, entonces es lógico que quedas fuera de competencia con Chile”, señaló Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza.

También mencionó al tema fitosanitario como un obstáculo para exportar ya que si bien, mediante un protocolo, pueden enviar mercadería a China, al no estar libre de la mosca se puede hacer solo con tratamiento de frio en tránsito “con lo cual nos perdemos la posibilidad de hacer exportaciones aéreas, y aprovechar la oportunidad que nos da la fruta de Mendoza de ser primicia. Este es otro tema que conspira y lo mismo nos pasa con entrar a Estados Unidos”, explicó el referente.

La comparación con Chile

Mirando hacia al futuro, Aguilar ve un año complicado en cuanto a lo comercial. "El exceso de frutas que ha plantado Chile en los últimos 15 años y el resultado que está obteniendo de ese incremento de superficie implantada, hace que tengan producciones extraordinarias de frutas. Hablamos de 120 a 130 millones de cajas, que mandan al hemisferio norte. La oferta excesiva hace que los precios bajen y nosotros tenemos que competir con ese volumen", explicó.

Para Aguilar la única manera de poder diferenciarse es apuntando a la calidad, "que debe ser superlativa y no es fácil ya que es un fruto complicado para trabajar. El mercado demanda fruta de mayor calibre, en tamaño y otras condiciones como un equilibrio en los componentes que le da el sabor a la fruta, debe tener además un buen aspecto. El cliente cada vez es más sofisticado, no solo afuera sino acá también. Por eso tenemos que trabajar mucho en la calidad porque va a ser muy difícil competir en volumen. Hay que bien sentada la cereza argentina, la de Mendoza, en mercados de afuera como una fruta primicia que es el lugar por donde tenemos que ir", apuntó el empresario.

A estas líneas de trabajo, sumó que a futuro se pueda incrementar la superficie implantada con variedades nuevas, con sistema de conducción nuevo, "aplicando un paquete tecnológico que consiste en sistema de riego, cobertores para techos, cortinas contra vientos, es decir una serie de avances tecnológicos que han surgido en los últimos 15 años y han sido enromes y que puedan aplicarse a la cerveza, que "dejo de ser un cultivo tradicional para ser un cultivo super tecnológico. Tenemos que apostar a eso, si bien no se va a crecer en superficie plantada, si se crecerá en la calidad de los montes y macará la diferencia. Eso es lo que pensamos por donde tiene que ir el negocio de la cereza", cerró Aguilar.

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La gran apuesta para competir en los mercados es lograr un producto de calidad, con buen tamaño, y buen gusto.

La gran apuesta para competir en los mercados es lograr un producto de calidad, con buen tamaño, y buen gusto.

Los datos de consumo y las primeras plantaciones

En Argentina se estima un consumo de aproximadamente 132 gramos por persona y por habitante. A nivel mundial los países con mayor consumo individual son Turquía, Estados Unidos, Inglaterra y China. “Cabe destacar que este último país es entre los que reporta los mejores precios en forma especial por la fruta de mayor calibre (26, 28 milímetros). Otra característica muy valorada es el color rojo intenso ya que es considerado de buen auspicio en dicho país”, indican los especialistas.

Según un informe de alcance nacional, los primeros montes frutales de cerezas se registran en nuestro país en Mendoza que. Sucesivamente se agregan productores en Río Negro y Neuquén siendo importante también el aporte de las provincias de Chubut y Santa Cruz. De acuerdo a lo mencionado con anterioridad, el calibre de los frutos es un factor importante para determinar el precio que se obtiene en los mercados internacionales. La producción de menor tamaño se destina al consumo local.

“En lo relativo a evolución de la superficie se muestran claras diferencias de acuerdo a la zona analizadas. En los últimos años se observa un gran crecimiento en las provincias de Rio Negro y Neuquén gracias al reconocimiento como zonas libres de mosca de la fruta. Las provincias de Chubut y Santa Cruz tienen un crecimiento similar a lo descripto en el caso anterior”, dice el estudio y añade que, con respecto a las variedades es importante destacar que considerando la amplitud en términos de latitudes que comprende la producción, existe una combinación dispar de variedades cultivadas en cada provincia. La cosecha comienza en la segunda mitad de noviembre y finaliza en los primeros días de febrero, avanzando de norte a sur.

En Mendoza se destaca la producción de la variedad Bing, ocupa casi el 50% de la superficie. La producción en Rio Negro tiene una mayor amplitud varietal, donde predominan las variedades Lapins y Santina. En el caso de Neuquén, el 50% del área se destina a las dos variedades anteriormente mencionadas.

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