Cuando llegue al consultorio un paciente con síntomas similares a los de la gripe -es decir, dolor articular fuerte y fiebre, pero sin el componente respiratorio- los médicos deben considerar que puede tratarse de fiebre Chikungunya. El Ministerio de Salud de la Nación derivó instrucciones sobre esto a las provincias. El otro indicador a tener en cuenta es que la persona haya estado en uno de los países donde se han reportado casos de esta enfermedad: principalmente del Caribe, pero también Brasil, Paraguay y Chile.
El director de Epidemiología de la provincia, Rubén Cerchai, detalló que los vectores de la fiebre Chikungunya son los mismos que los del dengue: los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. De hecho, los síntomas iniciales de ambas enfermedades son muy parecidos, aunque la que ahora ha tomado estado de alerta tiene una tasa de mortalidad baja y menor que la del dengue.
Como se trata de una patología que se va transmitiendo por la picadura de mosquitos, explicó, sólo puede expandirse si llega una persona que se contagió en los países donde hay enfermos. Cerchai comentó que empezó a estar atento a posibles casos de la fiebre CHIK a fines del año pasado, en quienes habían viajado al Caribe, porque en República Dominicana y Haití es donde más casos se han registrado.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud calificó de grave la situación producida por el virus Chikungunya en esta región (aunque hace tiempo está presente en Asia y África). Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, en América ha habido 350 mil casos sospechosos, de ellos unos 5 mil confirmados desde que se dio el alerta epidemiológico en diciembre de 2013. De estos últimos, quienes efectivamente padecieron la enfermedad, 4.500 la contrajeron en Centroamérica.
En cuanto a los que viajaron a Brasil para ver el Mundial, Cerchai indicó que es un país donde no se han registrado muchos casos, pero que de todos modos es conveniente que quienes tengan los síntomas acudan a un médico. Esto es: fiebre, dolor articular fuerte, a veces también muscular y ocasionalmente de garganta, pero sin el componente respiratorio (mucosidad y tos). El tiempo de incubación, detalló, puede ser de un par de semanas y el cuadro se extiende entre cinco a siete días. Lo habitual es que sólo se suministren analgésicos y antiinflamatorios para aliviar la sintomatología.
Las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación incluyen no dejar cacharros con agua, donde puedan reproducirse el Aedes aegypti y el Aedes albopictus. Sin embargo, El director de Epidemiología de Mendoza planteó que esto es más aplicable en las provincias del norte del país, ya que en la nuestra es común, durante la época invernal, que haya días en que la máxima no supera los 15 grados, con lo que se corta el ciclo reproductivo de los mosquitos que transmiten la enfermedad.