23 de diciembre de 2015 - 00:00

Aciertos económicos

El primer gran paso fue político y todo un éxito. Felicitaciones señor Presidente y equipo que gestó el cambio. Es historia.

El segundo paso fue reducir, eliminar retenciones impositivas y anular trámites burocráticos. También fue un acierto. Más felicitaciones.

Los gravámenes excesivos perjudican la actividad económica por cuanto anulan o reducen el beneficio y en consecuencia, el incentivo para producir.

El tercer paso, la eliminación del cepo cambiario,  más que un paso es un gran  salto, que libra a la economía del cabestro que no le permitía caminar.

Cabe señalar en este punto, que no aumentan de inmediato los precios de todos los bienes y servicios  si aumenta el precio del dólar o cualquier otra divisa, porque la relación es con la moneda nacional y no con las extranjeras. Los precios de todos los bienes y servicios aumentan cuando aumenta la cantidad monetaria nacional (inflación)  o disminuyen significativamente los bienes y servicios.

Indudablemente, el Gobierno  está en el  camino correcto para que la Argentina vuelva ser un gran país para todos. Más felicitaciones.

Resta liberar los precios de algunos bienes y servicios para que todos busquen el equilibrio verdadero que es el factor de estabilidad perdurable, inversiones, empleo, bienestar social y desarrollo económico.

Los precios impuestos, fijos, regulados, administrados, controlados o convenidos indudablemente son falsos, por cuanto en caso contrario no necesitan ser impuestos. Y los precios falsos no permiten un equilibrio verdadero. Y sin equilibrio real no hay estabilidad sustentable. Y sin estabilidad sustentable no hay certeza futura. Y sin certeza futura no hay incentivo para invertir. Y sin inversión no hay prosperidad, no hay desarrollo, se perjudica el bienestar social.

La armonía,  el equilibrio y la estabilidad universal son efectos de leyes naturales que rigen el universo; también en economía existen leyes naturales que cuando se respetan promueven la actividad económica y cuando se contradicen, impiden o, en el mejor de los casos, atrasan la economía. 
La primera ley natural económica es su génesis, la necesidad humana.

La segunda: todos los bienes son limitados.

La tercera: no se aprecia de la misma manera siempre y todas las necesidades humanas. Algunas veces son muy intensas, como de médico y medicina cuando enfermamos, no tanto cuando la enfermedad no se considera grave y nula cuando estamos sanos.

Consecuencia de la necesidad humana y escasez de bienes y recursos, surge la ley del valor económico, es decir, la apreciación personal de la importancia del bien que satisface la necesidad, que también es variable.

El efecto del valor económico es el precio, es decir, el esfuerzo que se debe realizar para obtener lo que consideramos necesario.

La subjetividad y variabilidad del valor económico imponen para la satisfacción de todos y cada uno: libertad, libertad, libertad. Por supuesto, lo mismo que en materia civil, dicha condición debe protegerse de su quebrantamiento y garantizar la capacidad del ciudadano para participar en la vida económica.

Errores tales como fijación, congelamiento y/o administración de precios, inflación, retenciones y subvenciones, promociones, etcétera que se pretendieron solucionar atacando sus propias consecuencias, originaron la recesión Argentina.

Para promover la actividad económica, evitar el desabastecimiento, incentivar la producción de los bienes y servicios  requeridos por la colectividad, pleno empleo  y  bajar los precios, es imprescindible que éstos sean verdaderos por cuanto ello implica que son justos; lo que oferta y demanda están dispuestas a pactar; génesis de la actividad económica.

El sistema natural de precios capta todos los movimientos económicos y en forma eficaz y eficiente, ordena, mezcla, clasifica, pondera y regula el flujo de bienes y servicios. Cumple la importante función de buscar continuamente el equilibrio entre necesidad social y posibilidades, entre oferta y demanda.

Cabe destacar que las correctas reglas de juego no son ajenas a nuestra Constitución Nacional, cuyo preámbulo establece: asegurar la libertad general y afianzar la justicia.

La libertad general es: libertad, libertad, libertad;  y justicia es  lo justo, lo correcto; cuando no falta ni sobra; cuando no favorece ni perjudica nada ni a nadie.

En conclusión, el cambio es reconocer las leyes naturales, ser justo en todo sentido, favorecer la libertad económica y evitar las falencias cometidas.

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