22 de agosto de 2013 - 00:51

Acelerando el gasto

La Presidenta firmó el martes el decreto de necesidad y urgencia (DNU) 1.170/2013 por el cual amplió el presupuesto de gastos en $ 23.160 millones de pesos mientras, además, hizo una reasignación de otros $ 19.381 millones, que provenían de reservas del Banco Central afectadas a pagar el cupón PBI de 2012 que, finalmente, no se pagó.

De esta manera, el gobierno se asegura ampliar sus posibilidades de gastos en 42.500 millones adicionales aunque, según los analistas, podría haber otro decreto con posterioridad a las elecciones, si el resultado no fuera favorable para el gobierno.

El tema central es que la mayoría del gasto ampliado está destinado a importación de energía y a subsidios al consumo de servicios públicos, con lo cual el gobierno pondrá una suma de dinero muy grande en el mercado que de ninguna manera disminuye las expectativas inflacionarias sino que las acelera.

La importación de energía es el rubro principal, pero también pagar diferencias a los productores de gas, subsidios al consumo de energía eléctrica o al transporte público de pasajeros, ya sea en colectivos o trenes.

Aunque una parte del gasto será financiado con rentas del Banco Central por 12.000 millones de pesos, el resto será pagado con emisión monetaria, generando un déficit de 11.000 millones de pesos.

Aunque en el sistema no aparece desagregado, los 19.300 millones que estaban destinados a pagar el cupón PBI y no se utilizaron porque la economía creció menos del 4%, serían destinados a fortalecer los proyectos de inversión de YPF, empresa a la cual le cuesta conseguir recursos y socios.

Se esperaba una aceleración del gasto antes de las elecciones pero resulta llamativa la dimensión que se le ha dado y las perspectivas de que siga aumentando en forma importante.

Es que, si bien la economía creció en el primer semestre, se calcula que en el segundo la actividad económica se moverá más lenta, porque los motores básicos como fueron las exportaciones de granos y las de automóviles, entrarán en baja, y el consumo no tiene muchas pilas como para ser motor del crecimiento por sí mismo.

Cristina Fernández decidió redoblar la apuesta y parece estar dispuesta a desafiar a la misma ley de la gravedad. La han convencido de que las reservas no tienen sentido y que el gasto y la emisión monetaria son virtuosos y no causan inflación, que sólo es producto de la especulación.

Se puede aceptar que el gobierno genere un discurso para esconder errores, pero lo grave es cuando se lo cree y sale a militarlo tomando más decisiones en el mismo sentido.

De todos modos, nadie puede asegurar al gobierno que mayores gastos le generarán más votos en octubre, aunque es seguro que le traerán más problemas en los próximos dos años de gobierno.

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