27 de octubre de 2017 - 00:00

A la distancia, los arquitectos de Mendoza

He accedido a través de internet al libro digital "Arquitectos. Biografías, trayectorias profesionales y obras. 1900-1960", dirigido por Cecilia Raffa.

Tuve la suerte de tratar a dos de los nombrados y a otros los he conocido por sus obras.

Me hubiera gustado hablar un rato largo con don Daniel Ramos Correas.

Fue funcionario público mucho tiempo y su obra sufrió los vaivenes de la política. He leído que se ofreció a trabajar gratis para terminar el teatro griego del Parque.

Recuerdo muy bien las fechas porque son facilísimas: lo empezó en 1950 y lo terminó en 1960 (el año en que yo nací).

Hubo en el medio un timonazo brutal en la política nacional, la Libertadora.

Obviamente, esa obra se paralizó y costó para que arrancara de nuevo.

Creo, de todos modos, que lo más interesante de todo ese complejo es el Jardín Zoológico (hoy convertido en ecoparque).

Su idea era muy avanzada, había imaginado un predio bastante abierto con mucha libertad para los animales.

Tengo entendido que lo que se construyó finalmente se diferencia bastante de su proyecto original; parecía una cárcel. Aun así era hermoso.

Otra genialidad de Daniel fue haber dejado los senderos de la plaza Independencia expresamente sin trazar. Era todo césped.

Años después pavimentó los senderos que había trazado la gente circulando. Lo explicó así: "El arquitecto debe tener la humildad de respetar al sujeto de la arquitectura".

Sí conocí al arquitecto Juan Carlos Rogé. Era muy agradable, de una conversación sencilla, llana.

Tenía gran vocación por la lingüística. Publicó un diccionario de regionalismos cuyanos y fui invitado a la presentación que se hizo la UNCuyo. No estuve de acuerdo con algunas de sus interpretaciones y así se lo dije. Era tan abierto y tenía tanto don de gente que pude expresarle mis observaciones con toda comodidad.

Conocí bastante al arquitecto Francisco Pitella, "El Chicho" para quienes nos permitíamos una cierta confianza. Fue el proyectista de varios ex cines.

He pasado muchas horas de mi juventud en interminables y muy interesantes charlas de sobremesa con él. Al día de hoy soy muy amigo de José "Pepe" Carlos Pitella, su hijo mayor, también arquitecto y además músico y también tuve mucha amistad con su hija María Inés Pitella, quien falleció, lamentablemente, muy joven.

La arquitectura ¿es un arte o una actividad técnica? Está a medio camino entre las dos y de las dos se nutre. Él sabía caminar con solvencia esa delgada línea.

Tenía bosquejado el borrador de una novela sobre la vida de Mendoza vista por sus ojos de arquitecto. No llegó a escribirla. Una pena, era interesante.

Recuerdo algunos pasajes que comentó de sobremesa en su casa.

Otra personalidad de Mendoza a la que tuve el gusto y el honor de conocer, tratar y visitar varias veces en su casa fue nada menos que al profesor Juan Draghi Lucero, uno de los escritores fetiche de la gran literatura argentina por la profundidad de su obra.

Él, Antonio Di Benedetto (ex subdirector de Los Andes) y Alfredo Bufano, fueron artistas grosísimos de las letras mendocinas. Otro gigante, en mi humilde opinión, fue Armando Tejada Gómez. Creo que los mendocinos en general no llegamos a ponderar la talla que alcanzaron estos personajes.

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