7 de febrero de 2018 - 00:00

A 100 años de las heroicas mujeres que lograron el voto femenino

En 2015, Meryl Streep llevó al cine la historia de Emmeline Punkhurst en la película “Sufragistas”.

Gran Bretaña recordó ayer a las "sufragistas", cuya lucha, muy polémica en la época, permitió que las mujeres consiguieran el derecho a voto en este país europeo hace exactamente 100 años.

La primera ministra Theresa May -la segunda en la historia del país, tras Margaret Thatcher- pronunció un discurso en Manchester en homenaje a esas militantes "heroicas", como su líder Emmeline Pankhurst, como Emily Davison, que murió en una acción de protesta al lanzarse a los pies de un caballo en el Derby de Epsom de 1913, o quienes realizaron huelgas de hambre.

Las activistas se encadenaban a las vías del tren, rompían ventanas y saboteaban líneas eléctricas. Llegaron incluso a lanzar una bomba contra la casa del entonces ministro de Finanzas, Lloyd George.

Muchas fueron juzgadas y condenadas. Aprovechando el centenario, está en estudio una petición para que la actual ministra de Interior, Amber Rudd, perdone simbólicamente a las más de 1.000 mujeres que fueron a la cárcel.

“La campaña de las militantes fue absolutamente esencial para hacer avanzar la causa del voto”, explicó Krista Cowman, profesora de historia en la Universidad Lincoln en Gran Bretaña. “Antes, hubo cincuenta años de campaña pacifista que, en realidad, no sirvió para nada”.

Finalmente, el 6 de febrero de 1918, el parlamento británico adoptó la "Ley de 1918 sobre la representación popular" que permitió que 8 millones de mujeres, de más 30 años, fueran sumadas al censo electoral. Hubo que esperar todavía diez años para que las mujeres pudieran votar a los 21, como los hombres.

“Aquellas que lucharon para instituir su derecho -mi derecho, el derecho de todas las mujeres- a votar en las elecciones, a ser candidatas y a ocupar plenamente su lugar en la vida pública, lo lograron afrontando una feroz oposición”, dijo May en su discurso en Mánchester, cuna de Pankhurst.

“Perseveraron pese a todo el peligro y el desaliento porque sabían que su causa era justa”, añadió May, apelando a la tolerancia con la discrepancia y la lucha de las minorías. “Aunque hay mucho que celebrar, me preocupa que nuestro debate público se está volviendo agresivo. Que para muchos, discrepar es cada vez es más difícil”.

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