1 de julio de 2015 - 00:00

1º de Julio: Día del Arquitecto en la Argentina

¿Cuántos tuvieron la suerte generalizando (del joven o la joven que ingresa a la Universidad) de no equivocar su vocación? Aunque llame la atención, es más común de lo que suponemos. Quien tiene la posibilidad de acceder a una carrera universitaria debe tomar la determinación sobre la profesión que intuye se adapta a sus habilidades.

Siempre está pendiente el cambio, dado que esta es una etapa intuitiva, que en el correr del cursado puede o no modificar la determinación de seguir.

En muchos casos hay una inclinación por la profesionalidad en la familia, seguir la carrera de nuestros mayores. Tomar una decisión sobre lo que quiere ser y hacer, es un reto lleno de interrogantes. Algunas profesiones tienen la suficiente libertad para expresarse.

O sea proponer y quedando simplemente a la espera del impacto que genere su creación. ¿Dónde se puede dar esta situación? Ejemplos: la música, la pintura, la escultura y hasta la literatura. Estoy haciendo referencias a las artes, en las que se impone la búsqueda, y por ende la decisión, del autor, su creador.

¿Qué sucede con la arquitectura? Aquí se da el caso de que la obra de arquitectura, como tal, debe cumplir con exigencias impuestas por las necesidades de su función o sea servir a.

La libertad del arquitecto está dada en su propuesta de composición de espacios interiores, mediante formas en tres dimensiones personalizadas por: materiales, color, iluminación y ambientación. ¿Está limitado el arquitecto como creador? Al contrario, el reto permanente es mostrar su capacidad para proponer partidos arquitectónicos según su concepción creativa.

A diferencia de las artes mencionadas, ésta en su materialización constructiva deberá satisfacer funcional y formalmente a quien o quienes la usaran.

¿Es la arquitectura representativa de formas de vida y costumbres? Sí. Y lo es a través de los siglos, desde el uso de cuevas hasta el armado de estructuras habitables, siendo estas últimas posibles al usar insumos proveídos por la naturaleza. La huella arquitectónica existe y la podemos observar en las antiguas construcciones (la mayoría reconocidas como patrimonio arquitectónico y/o cultural): las Pirámides, el Partenón, el Coliseo, Pompeya, Machu Picchu, entre otras. El gran reto es ser creativo, herramienta fundamental en el ejercicio profesional.

¿Por qué es importante lo precedente? Queda demostrado con el siguiente ejemplo: son comunes los concursos de arquitectura, a nivel nacional e internacional, cuyas bases fijan pautas a cumplir (necesidades, superficies, entre otras según la tipología edilicia). Podría pensarse que las propuestas de proyectos fueran limitadas en su concepción; todo lo contrario, se presentan desde 10, 20 o más de 200 partidos arquitectónicos, todos distintos (no se repiten).

El arquitecto debe tener la capacidad innata de proyectar mentalmente (antes de plasmarlo mediante el dibujo) el diseño de una obra de arquitectura. Lo que manifiesta fehacientemente que las expresiones de formas arquitectónicas no tienen límite, con la sola exigencia de cumplir las necesidades requeridas. Esta mecánica incluye un abanico de tipologías edilicias, desde un proyecto de gran escala (ej.: un hospital) hasta el de menor escala (ej.: una vivienda).

“Arquitectura en sentido positivo es una creación inseparable de la vida y de la sociedad en la cual se manifiesta; es en gran parte un hecho colectivo. (...) Creo que se puede decir que los principios de la arquitectura, en cuanto fundamentos, no tienen historia, son fijos e inmutables, aunque las diferentes soluciones concretas sean diversas, y diversas las respuestas que los arquitectos dan a cuestiones concretas” (Architettura per i Musei - Aldo Rossi - 1968). “El diseño de un proyecto arquitectónico, es la culminación de un proceso de elucubración que avanza por etapas”.

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