Algo que forma parte de la cultura popular y que fuera acuñado por una frase de un conocido tango parece no ser aplicable cuando se trata de un grupo de personas que por dos décadas han mantenido en forma ininterrumpida su labor.
Algo que forma parte de la cultura popular y que fuera acuñado por una frase de un conocido tango parece no ser aplicable cuando se trata de un grupo de personas que por dos décadas han mantenido en forma ininterrumpida su labor.
El 19 de agosto de 2014 cumplirá 20 años de actividad el Comité de Bioética del hospital Luis Lagomaggiore.
Conformado originariamente, bajo la dirección del Hospital, por el Dr. Sergio Birnbaun, contó entre sus integrantes titulares con el Dr.Leopoldo Estévez, quien fuera su primer presidente, y lo conformaron además la Dra. Marta Molina de Chade, el Dr. José Luis Castro, el Dr. Osvaldo Mollar, el Dr. Mario Hintz, la Lic. Luisa Garro, los enfermeros Julián Olivares y Adriana Espinoza; como miembros consultores, el sacerdote Ricardo Poblete, el rabino Alejandro Bloch, la Dra. Reina Kotlik, el Dr. Ricardo Sardi, la Dra. Laura Robles y el abogado Luis Falconi.
Desde sus orígenes, el Comité se abocó al tratamiento de los diversos dilemas que se planteaban en el campo de la bioética asistencial, ya fuera que el problema se suscitara en el área del hospital Lagomaggiore o en otros efectores de salud.
Con una participación pluralista y totalmente alejado de cualquier tipo de dogmatismo que le impidiera considerar la verdadera e integral problemática del paciente, su entorno familiar y social, tomó intervención en variados casos. Entre ellos debió analizar la situación de los pacientes pertenecientes al culto de los Testigos de Jehová, la problemática vinculada con los niños por nacer afectados de anencefalia, los pedidos de ligaduras tubarias, pedidos de inducciones de parto, negativas a recibir determinados tratamientos, atención de pacientes extranjeros en el sistema de salud pública provincial, entre otros.
En toda esta actividad se ha puesto el acento no sólo en los principios que rigen la bioética anglosajona sino también la bioética de la Virtud, especialmente desarrollada en los países de la cuenca del Mediterráneo y de América Latina, procurando proteger en todo momento el valor fundante de todo sistema de salud o legal, esto es la dignidad de la persona humana.
Su labor se ha venido desarrollando con reuniones de carácter ordinario y extraordinario. En numerosas oportunidades ha intervenido en problemas derivados por la Justicia de Familia o interactuando con otros grupos de bioética.
En el desarrollo de sus actividades ha cumplido funciones de docencia, educación, normativas, contribución y aporte a las nuevas legislaciones y difusión. También ha participado en la publicación “Temas de Bioética”, del Centro de Bioética de la Universidad Juan Agustín Maza, concretando su aporte con los siguientes trabajos: “Salud mental y bioética. El encuentro Psicoterapéutico” (Dra. Reina Kotlik) y “Normativas para la Reanimación no indicada u Orden de no reanimación” (autores varios).
Sin perjuicio de esta labor asistencial, ha desarrollado permanentes jornadas de capacitación tanto para sus miembros como para terceros interesados participando activamente en la conformación de otros grupos de bioética dentro de la provincia.
Con la renovación reciente de sus autoridades y nueva organización interna, el Comité inicia en el presente año 2014 una etapa de actividad signada por la incorporación de nuevos integrantes y por la firme orientación a transferir los conocimientos y habilidades adquiridas durante tantos años de funcionamiento a la comunidad hospitalaria en general y a la sociedad toda.
Para celebrar el Vigésimo aniversario se está trabajando en la preparación de un encuentro de bioética que reúna a importantes figuras del quehacer.
En la actualidad, el Comité se encuentra bajo la presidencia del Dr. Osvaldo Mollar, quien sucediera al Enf. Univ. Julián Olivares y con el resto de los miembros está abocado a dar un nuevo empuje al grupo para proyectar su labor.
Veinte años no es nada pero cuando se trata de una organización conformada ad honorem por todos sus miembros, es un hecho digno de resaltar, no sólo por la importancia de la labor desplegada sino por la proyección que han logrado adquirir.
Seguramente queda mucho por hacer y aportar pero, con el bagaje adquirido en dos décadas de actividad, el futuro se presenta con novedosos desafíos que un grupo humano consolidado y con profunda vocación de servicio podrá encarar adecuadamente.