Los datos resultantes podrían ayudar a los conservacionistas a salvar vida salvaje que los gatos depredan, y revelar conocimientos sobre el comportamiento de los gatos, afirman los expertos.
Los datos resultantes podrían ayudar a los conservacionistas a salvar vida salvaje que los gatos depredan, y revelar conocimientos sobre el comportamiento de los gatos, afirman los expertos.
Nuestros gatos son unos perezosos; se la pasan durmiendo (o al menos acostados) más de 90 por ciento del tiempo. No obstante, cuando esa puerta con mosquitero se cierra a sus espaldas, nuestros felinos tienden a vagar.
Una cosa que diferencia al proyecto Cat Tracker de otros esfuerzos de rastreo de animales es que cualquier persona de Estados Unidos (y ahora de Nueva Zelanda y Australia) puede participar.
Alguien que tenga un gato simplemente compra o pide prestada una unidad GPS y fabrica un arnés para engancharlo en el gato, utilizando un método explicado en la página de internet de Cat Tracker.
Luego de siete días, las personas bajan los datos de rastreo (procedimiento también explicado en internet) y listo; los movimientos del gato se transforman en un patrón de líneas en un mapa satelital.
Hasta el momento, el equipo de Cat Tracker (una sociedad entre Your Wild Life y el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, en colaboración con Movebank, una base de datos en internet que alberga información sobre movimiento de animales) ha publicado datos de movimiento para alrededor de 50 gatos. Pretenden incluir a por lo menos 1.000 gatos antes de finalizar esta fase del proyecto.
A los pies de los felinos
Los datos podrían ayudar a los científicos a identificar qué impacto están teniendo sobre sus ambientes.
En Estados Unidos, por ejemplo, “a los ecólogos les preocupa a dónde van los gatos, porque tienen fama de que matan muchas aves y mamíferos nativos”, dice Roland Kays, del Laboratorio de Observación de la Biodiversidad y de la Tierra de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, en Raleigh, uno de los líderes del proyecto.
“Hay tantos gatos en el país (alrededor de 95 millones son mascotas, y millones más son salvajes) que podrían estar dañando nuestras poblaciones de animales salvajes”, señala.
“Pero realmente depende de si están cazando en áreas urbanas o si están avanzando a nuestras reservas naturales” explica.
Barbara King, antropóloga del Colegio de William & Mary, en Williamsburg, Virginia, y experta en comportamiento de felinos que no formó parte del proyecto, dice que Cat Tracker es una excelente forma de resolver este importante misterio, dado que se “necesitan desesperadamente” más datos duros sobre depredación de los gatos.
Y ni hablar, como afirma King, de que “¡simplemente sería fascinante saber qué tan lejos van y a dónde!”.
Además, seguir los pasos de los felinos podría elucidar cómo se relaciona su “dieta externa” con enfermedades y parásitos, señala Suzanne Kennedy Stoskopf, veterinaria de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, quien forma parte del proyecto.
Kennedy Stoskopf tiene una lista de preguntas que espera que Cat Tracker responda: “¿Los gatos presumiblemente bien alimentados matan y comen vida salvaje rutinariamente? ¿Los gatos que lo hacen son un subconjunto? ¿Hay alguna correlación entre la calidad de la dieta que comen en casa y el comportamiento depredador externo?”
Y, finalmente, “¿los gatos que ingieren presas salvajes tienen mayor carga parasitaria en su tracto digestivo y algunos de estos parásitos representan un riesgo para sus dueños?”
Dueños curiosos
Mientras tanto, algunos simplemente sentimos curiosidad por saber si nos están engañando con otras familias amantes de los gatos.
Luego de años de vivir en otra casa, “el primer gato que probamos, que pertenece a Rob Dunn [de Your Wild Life], regresó a su antigua casa”, a 1,2 kilómetros de su residencia actual", subraya Kays.
“Fue una sorpresa”; no muchos estudios han evaluado qué tan bien pueden navegar los gatos y recordar caminos, señala. Pero la evidencia anecdótica sugiere que son mejores de lo que pensamos.
Un proyecto más chico de seguimiento de gatos realizado en 2011 en la parte central de Illinois reveló el recorrido de 42 gatos adultos en un rango de más de 2.400 hectáreas. Los gatos sin dueño resultaron ser los más activos, con el mayor kilometraje.
Un macho salvaje tenía un rango casero de 520 hectáreas, casi el doble del tamaño del Central Park de Nueva York. Vagaba entre una combinación de sitios rurales y urbanos que lo exponían a una variedad de peligros, desde calles ajetreadas y estacionamientos hasta coyotes y zorros.
Hasta el momento, los sujetos de estudio de Cat Tracker no han cubierto ni remotamente tanto terreno (el viaje más largo fue de Natasha; 1,3 kilómetros), pero sigue siendo muy pronto en el proyecto, con cientos de movimientos misteriosos aún por mapearse.