8 de junio de 2014 - 00:00

(No) hay diferencias

Nada quedó claro en materia de seguridad pero, en la semana, Pérez pretendió demostrar a Ciurca que las decisiones políticas son de su responsabilidad.

Si hay algo que en estos momentos sigue manteniendo unidos al gobernador y al vice es el encolumnamiento detrás del mandatario de Buenos Aires. Francisco Pérez dice no sentirse para nada equivocado por la preferencia. Considera que Daniel Scioli es el precandidato que mejor está preparando el terreno para el año próximo porque tiene como base de sustentación, del armado de su estructura, a la mayoría de los gobernadores del justicialismo.

En cambio, las desinteligencias y diferencias domésticas subsistieron en la semana, posiblemente con Francisco Pérez consciente de que no podía dejar pasar una vez más una declaración de emergencia en seguridad que de ningún modo comparte.

Con sus declaraciones periodísticas en contra del proyecto que había aprobado el Senado y se preparaba a aprobar Diputados, el miércoles, en Guaymallén, el Gobernador hizo pesar su rol de primera autoridad política de la provincia y obligó a los legisladores del PJ a dar marcha atrás con la iniciativa.

Más allá del orden interno impuesto por Pérez a Ciurca, en la práctica todo se trató de un verdadero papelón porque, por un lado, el titular del Ejecutivo justificó su negativa a la llamada emergencia argumentando que sólo se trataba de una mera declaración, sin ninguna fuerza como ley.  Pero luego, como final de la novela y a los fines de una recomposición de la imagen pública, se dio a conocer un documento de confusa redacción, firmado por Pérez y Ciurca, en donde se invita al Poder Legislativo a “mejorar la media sanción” que había alcanzado a dar el Senado y se mantiene el concepto de emergencia.

Lo prioritario, el 2015. Volviendo a los preparativos para el año próximo, en nuestra provincia mayoritariamente el PJ ya está del lado de Scioli. El kirchnerismo puro, que ayer montó un importante acto nacional en nuestra ciudad, probablemente decida encaminarse por sus propios medios, o tal vez dependa de los gestos que dé Cristina Fernández a medida que se aproxime el proceso electoral 2015.
Francisco Pérez también piensa en su futuro político tras su paso por la Gobernación. Indudablemente aspira a tener una salida más clara que su antecesor, Celso Jaque, al que luego de un tiempo lo pusieron a cargo de la Embajada en Colombia.

Pérez está convencido de que el ámbito nacional puede marcar su próximo destino político. ¿Una banca en el Congreso? ¿Un ministerio si vuelve a gobernar el justicialismo? Todo es posible. Hasta la para muchos quimera de acompañar en la fórmula presidencial a Scioli, una posibilidad remota porque antes hay varios anotados y todavía puede haber más (¿De la Sota?) si las vueltas de la política terminan cambiando el escenario que por ahora se insinúa.

Pérez es uno de los justicialistas que estima que la aventura de Sergio Massa, por lo menos en cuanto a su candidatura presidencial para 2015, tarde o temprano se frenará y así dirigentes tradicionales o de peso del justicialismo que ahora dicen acompañarlo volverán a las filas del oficialismo si la cara amable de Scioli garantiza que un eventual gobierno no será más de lo mismo.

Es una estimación porque, por el contrario, muchas encuestas que se realizan a nivel nacional siguen ubicando en lugar preferencial al ex intendente de Tigre, que mañana estará en Mendoza.

Además, la toma de distancia del Gobernador, junto a sus pares petroleros, respecto de las políticas de YPF demuestra de algún modo que el clima de fin de ciclo, o por lo menos de cambio de mando, impera cada vez más en el justicialismo.

El mandatario mendocino no apuesta por la ruptura con la Nación en este tema especial, pero sí busca adoptar una postura que mediante el diálogo o la negociación ponga límites a las estrategias de Galuccio, el influyente CEO de la petrolera estatal.

La pulseada en la provincia. En materia de candidaturas provinciales para 2015, Pérez tiene por ahora preferencias por tres ministros de su gabinete y un cuarto funcionario, que preside un organismo que tiene rango constitucional. La idea es, cuando llegue el momento oportuno, darles apoyo y que los mecanismos electorales previstos determinen quién sigue y quiénes no. No se trata de una nómina definitiva, ni mucho menos, porque en la interna del justicialismo hay muchos asuntos por definir entre los distintos sectores que conforman su estructura.

Lo que parece claro es que el Gobernador pretende que el "paquismo" se instale definitivamente en la discusión partidaria. Pérez no está del todo conforme con los aprontes actuales del PJ en materia de candidaturas. Opina que quienes están ya lanzados o cuentan con ofrecimientos de los sectores tradicionales, todavía "no arrancan" o no muestran aptitudes para encabezar una fórmula que deberá hacer frente a una elección a priori difícil, en virtud del envión que recibió el radicalismo en las urnas el año pasado.

No obstante ello, Pérez considera que entre alguno de sus colaboradores y las listas tradicionales del justicialismo provincial puede llegar a ser consensuada una fórmula para las primeras PASO locales.

No descartan en el Ejecutivo que, posiblemente con el liderazgo de Guillermo Carmona, el kirchnerismo decida competir en las primarias con candidatos propios, lo cual simplificaría la discusión entre líneas para una eventual fórmula de consenso de los sectores más ortodoxos.

La oposición también se mueve. En la charla con periodistas que mantuvo el jueves en la sede del Partido demócrata, la senadora nacional macrista Gabriela Michetti, de paso por Mendoza, nunca descartó algún tipo de entendimiento del PRO con el radicalismo local. Al menos con Cornejo, con el que, según dijo, han hablado "mil veces" y con el que seguramente seguirán hablando.

Está claro que el referente del macrismo entre los demócratas fue en los últimos años Omar De Marchi, muy activo durante la visita de la senadora nacional. Pero lo que dijo Michetti sobre los contactos con el intendente de Godoy Cruz de algún modo confirma que sus pasos son observados desde hace tiempo por el jefe de Gobierno porteño.

Habrá que ver si estos gestos incluyen o no al dirigente con mayor intención de voto que tiene la UCR en nuestra provincia, Julio Cobos, quien en las últimas semanas se encargó varias veces de poner condicionamientos a un eventual acuerdo con el partido de Macri.

Tal vez no le preocupe tanto al macrismo quién pueda ganar en la provincia el año próximo. Lo que más inquieta es que está en juego la candidatura presidencial de Macri y el posible escenario nacional de segunda vuelta electoral obliga al PRO a pensar en acuerdos con partidos o referentes que aparezcan consolidados en distintos puntos del país y con los cuales pueda coincidir la fuerza liderada por Macri.

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