Hay ocasiones en las que un premio significa más para quien lo otorga que para quien lo recibe. Ese, probablemente, es el caso de la decisión del gobierno francés de darle la Legión de Honor a Thomas Piketty, el economista y autor del libro, aclamado por la crítica, sobre la desigualdad, “El capital en el siglo XXI”, quien ha dicho que no quiere el premio.
Si bien no es la primera persona que ha rechazado ese honor, su decisión es notable porque se da en un momento en el que el gobierno del presidente François Hollande ha estado batallando para reanimar la economía de Francia, cuyo crecimiento ha sido lento.
Piketty dice que no es la función “del gobierno tomar la decisión de quién es honorable”. Continuó poniendo sal en la herida cuando dijo, refiriéndose a las personas que otorgan el premio, que “sería mejor que se concentraran en reanimar el crecimiento en Francia y Europa”.
La distinción de la Legión de Honor, creada por Napoleón Bonaparte, tiene una historia de controversias. Varios ciudadanos franceses notables, incluidos Claude Monet, Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre la rechazaron por diversas razones, como la de no querer que se los vinculara con el gobierno de su momento.
Sartre también rechazó el Premio Nobel de Literatura. Y existe la tradición de los británicos de rechazar honores reales, como lo hizo el cantante David Bowie.
No es difícil ver por qué el gobierno francés querría honrar a Piketty. Su libro de casi 700 páginas, publicado la primera vez en Francia, en el 2013, se convirtió en sensación en el mundo de la economía y la política. Los principales economistas, como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, han acumulado elogios sobre la obra, la cual estuvo durante 22 semanas en la lista de libros de ediciones de lujo de The Times.
Piketty documenta en él cómo los países de todo el mundo se han ido haciendo cada vez más desiguales, con la riqueza concentrada en una élite muy reducida. En el libro, Piketty también propone un impuesto mundial a la riqueza para hacerle frente a la desigualdad.
Mientras que Piketty ha disfrutado de aclamaciones, las políticas económicas de Hollande han hecho que sea profundamente impopular. En el tercer trimestre de 2014, la economía francesa creció solo 0,3 por ciento, en comparación con el trimestre anterior.
Y se ha encontrado en encuestas de opinión recientes que Hollande obtendría menos votos en una contienda contra la política de derecha, Marine Le Pen o contra su predecesor, Nicolas Sarkozy.
Por más que los dirigentes políticos pudieran pensar que los premios oficiales se otorgan para honrar los logros, también tienen el objetivo de beneficiarse de la gloria ajena. En este caso, pareciera que Piketty no quiere compartir su gloria.