10 de febrero de 2015 - 00:00

Juan Luna: el mendocino que estudia la energía de las estrellas

A los 10 años supo que quería estudiar Astronomía. Hoy, después de haberse perfeccionado en EEUU y Brasil, es científico en el Conicet. Su trabajo: observar ‘novas’, las estrellas que “explotan”.

Cuando tenía apenas 10 años, Juan Luna (38) hizo un viaje que lo marcó para siempre: fue al Planetario de Buenos Aires. “Estaba ahí y decidí que quería estudiar y analizar lo que veía en el lugar, por lo que dije que quería seguir la carrera de astronomía”, destaca hoy a casi 15 años de haberse recibido en la Facultad de Astronomía de San Juan.

Desde ese momento, Juan -que es investigador del Conicet- viajó por el mundo perfeccionando sus conocimientos con posgrados y becas en la especialidad que eligió: rayos X. “En mi trabajo no uso telescopios que están en la Tierra, como suele asociarse a la astronomía. De hecho, trabajo en una computadora. Porque para poder observar con rayos X tenés que usar satélites que están en la comunidad espacial. Y dependés de los tiempos que te otorguen para hacer las observaciones. Uno envía una fecha con el detalle de las cosas que quiere observar. Eso es evaluado por todo un comité de especialistas, que otorgan los tiempos a quienes solicitan dependiendo de la propuesta. Hay entre cinco y siete pedidos por cada cupo disponible”, detalla.

La mayoría de las propuestas que ha elaborado este mendocino tienen que ver con “novas”, que son estrellas que “explotan”. Así lo lo explica Juan: “No se trata de una explosión literal, lo que ocurre es que una estrella gira alrededor de otra y le va quitando energía. Entonces va aumentando su material hasta que en un momento quema en una forma muy acelerada la energía en esa superficie y brilla mucho. Y este fenómeno se vuelve a repetir dentro de un tiempo. Se las llama ‘nova’ porque en la antigüedad se creía que era una estrella nueva, justamente porque brillaba mucho”.

Científico trotamundos

Una vez egresado, Juan sintió que aún estaba bastante lejos de tocar su techo (casi tan lejos como las estrellas que estudia): “Me quedé un año trabajando en un quiosco de 9 de Julio y Espejo para juntar plata y entre 2001 y 2003 hice una maestría en el Instituto de Astronomía y Geofísica de Brasil. Entre el 2003 y el 2007 hice el doctorado y, en el medio -entre agosto del 2005 y agosto del 2006- viajé con una beca pre doctoral a Boston, al Harvard Smithsonian Center for Astrophysics. Luego volví a Brasil a terminar mi tesis y en setiembre del 2007 me fui a hacer un post doc a Pennsilvania. Luego volví a Boston y en mayo del 2011 volví a Mendoza. Actualmente soy investigador adjunto del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, del Conicet”.

Cuando Luna estudió en San Juan, la carrera y la facultad de Astronomía eran nuevas y él fue uno de los tres mendocinos que estaban allí. “Mi promoción fue la segunda. Pero ahora, por suerte, hay un montón de mendocinos que están estudiando en San Juan. Es hasta más conveniente que en Córdoba o La Plata y siempre van saliendo becas para ir perfeccionándose. Cambió mucho el interés por la astronomía y la gente se anima a estudiar, porque hay futuro”, asegura.

Desde 2006 Juan se ha especializado en los rayos X y la observación y estudio de estrellas. “Justo teníamos un cupo de tiempo y empezamos a investigar una estrella que -determinamos- explota cada 20-25 años. La explosión anterior había sido en 1986 y no se pudo estudiar de una forma tan clara y perfecta, justamente porque el equipamiento que teníamos no era tan sofisticado”, resalta.

Ya con toda la experiencia sobre sus hombros, y mirando un poco hacia atrás, se anima a hacer un balance sobre su carrera. “Terminó siendo más de lo que me imaginé. Pude participar de cosas que jamás hubiese pensado. En noviembre del 2014, por ejemplo, estuve en un congreso en Boston donde se conmemoraban los 15 años del lanzamiento del satélite Chandra, que es comparable en importancia con un telescopio espacial. Conocí a los astronautas que lo pusieron en órbita y fue algo único. Trabajar con datos obtenidos de un satélite ya es algo incomparable, así como también viajar por el mundo, siempre por trabajo. He estado en Europa, EEUU y Sudamérica. África y Asia no conozco aún, pero no faltará oportunidad”.

Por estos días, está a la espera de que le autoricen la publicación de un artículo sobre un trabajo que le llevó años de estudio: “Es referido a una estrella binaria: cómo saca material a la compañera y cómo llega a la superficie. Nos tomó 7 años de observación y 5 de interpretación, pero creemos haber encontrado una explicación”.

Para el final, deja un mensaje a aquellos jóvenes que se sientan atraídos hacia la ciencia y la astronomía en particular. “Yo recomendaría siempre la carrera. Si uno es constante trabajando, va a tener muchas oportunidades. Es como dijo Einstein: se trata de 90% de constancia y 10% inteligencia. Y en la ciencia hay más decepciones que éxitos. Pero un éxito paga más que cualquier decepción”, cierra Luna.

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