6 de septiembre de 2015 - 00:00

¿Harán algo los Estados por la sustentabilidad ambiental?

Nuevas fuentes de energía basadas en recursos renovables deberían ser desarrolladas con el fin de eliminar los combustibles fósiles, que son los principales causantes de la contaminación del aire tanto en la industria como en el transporte, destinándol

La comunidad científica con representantes de casi todo el mundo ha señalado que el hombre es el causante principal del calentamiento global y esto ha ocurrido a partir de la revolución industrial a fin del siglo XVIII y agravada en el siglo XX con el brutal crecimiento de la población.

Numerosos estudios concluyen que si la población creciera  hasta el 2050 a unos 9000 millones de habitantes, la reducción de las emisiones per cápita debería llegar al 87% en relación a hoy, valor que nos está diciendo que si la situación actual persistiese en ese momento, sería casi apocalíptica.

Los gobiernos en su condición de protagonistas principales no pueden pasar por alto estas advertencias, ya que los problemas ambientales son hoy una cuestión de emergencia mundial y, consecuentemente, deben afrontar este dilema con medidas de prevención y protección acordes con los planteos científicos.

En nuestro país, la Constitución Nacional en su artículo 41 contempla el derecho de protección y utilización racional de los recursos naturales, la diversidad biológica y la educación ambiental de la población.

La responsabilidad de los gobiernos es cumplir con este mandato para lo cual deben dictar las normas necesarias, armar equipos de trabajo colocar en los puestos específicos para esa gestión a profesionales técnicos capacitados para desarrollar políticas y acciones de prevención y control ambientales en todo el territorio.

Es necesario también, abandonar el paradigma actual y dejar de considerar las leyes y/o recomendaciones ambientales como un obstáculo para la vida económica del país. Debe entenderse que el cuidado del medio ambiente de ninguna manera significa descuidar el crecimiento, sólo es adaptar las necesidades a los recursos de manera racional y sustentable.

Hay una enorme cantidad de acciones que podrían desarrollarse mediante un trabajo conjunto entre gobiernos y el sector privado, sobre mecanismos legales e impositivos de conveniencia mutua que a la vez podrían beneficiar a mucha gente creando fuentes de trabajo y mejoramientos ambientales. Esto se hace ya en países vecinos como Brasil, por ejemplo a través del programa de reconstrucción de la

Mata Atlántica que comenzó en el 2004 y desde entonces se está reforestando con la intención de proteger los cursos de agua de la polución, de eventuales asentamientos, de basureros, o de la creciente desertificación, entre otros factores de riesgo ambiental.

Nuevas fuentes de energía basadas en recursos renovables deberían ser desarrolladas con el fin de eliminar los combustibles fósiles, que son los principales causantes de la contaminación del aire tanto en la industria como en el transporte,  destinándolos a otros procesos industriales que no sean contaminantes mediante la búsqueda de una matriz energética equilibrada con tendencia hacia los recursos renovables no contaminantes e ir progresivamente eliminando la energía de origen hidrocarburífera.

Será importante la decidida promoción de otras alternativas de transporte urbano, más eficientes como los trenes eléctricos tanto subterráneos como de superficie, trolebuses, tranvías y metro tranvías que son más eficientes y usados en todo el mundo desarrollado. Además para las grandes distancias en cargas se debería fomentar más el uso del ferrocarril como un medio eficiente de transporte, dejando el camión para donde aquél no pueda llegar.

Los controles también son responsabilidad de los gobiernos, especialmente aquellos destinados a evitar o limitar la sobre explotación de los recursos naturales, ya sea del agua dulce, de los glaciares, los bosques, los suelos, lo mismos que aquellas actividades que pueda contaminar el aire.

Estos temas, son por estos días, muy difundidos en el mundo y a pesar de eso, existe todavía una gran reticencia por parte de muchos gobiernos a trabajar seriamente en el área ambiental, lo que es causa de problemas, que van desde migraciones en masa (recordar que hay cerca de 30 millones de refugiados ambientales que se ven en todos los continentes), hasta conflictos violentos o sufrimientos innecesarios por desastres naturales, entre muchos más.

La pregunta continúa: ¿Harán algo los Estados por la sustentabilidad ambiental?

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