24 de marzo de 2016 - 00:00

“Batman vs Superman": Cruce de titanes

El primer tanque del año reúne en pantalla a los dos emblemáticos superhéroes, pero enfrentados entre sí a la hora de hacer justicia.

La coexistencia de las dos figuras más icónicas del universo de los superhéroes parece problemática en la superproducción de Zack Snyder que se estrena hoy en nuestro país y que trae a Superman y Batman enfrentados por una serie de recelos a la hora de impartir justicia.

Aunque la trama del film se muestra desde el comienzo un poco caótica, se deja entrever que El hombre de acero se ha convertido en una figura controvertida que, aunque tiene varios seguidores, hay también un gran número de personas que lo consideran una amenaza para la humanidad. El propio Bruce Wayne (el alter ego de Batman) ve en Superman una amenaza latente para la especie humana cuando le pregunta a su mayordomo Alfred (un desdibujado Jeremy Irons): "Tiene el poder para destruir a todo el planeta. ¿Qué pasaría si un día quiere hacerlo?".

Lo que quizá no queda muy claro es por qué Superman quiere deshacerse de Batman, más allá de su disgusto por la forma de impartir justicia por fuera de la ley que tiene el científico multimillonario. Tal vez a eso se sume una cuestión de celos, teniendo en cuenta que el hombre murciélago genera muchos más seguidores por el simple hecho de que es humano, en tanto que su rival no lo es.

Sea como fuere, las escenas del comienzo tampoco se encargan de aclarar nada. Las infundadas escenas sobre los megaconocidos orígenes de Batman se mezclan con retorcidos sueños de Bruce Wayne y un salvataje en África de Superman a su eterna enamorada Luisa Lane (interpretada por la dulce Amy Adams). Pero no hay nada que anticipe las causas del posterior enfrentamiento entre ambos.

El mismo recurso

Otro elemento que llama la atención de "Batman vs Superman" es el clima de oscuridad que envuelve toda la película, mucho más cercano al efecto estético utilizado por Christopher Nolan en la saga de "El caballero oscuro" que a la película sobre Superman ("El hombre de acero", 2013) del propio Snyder y donde el papel recae en el mismo Henry Cavill.

La clave de esta oscuridad quizá deba buscarse en que los productores del film le dieron la tarea de escribir la historia a David Goyer, uno de los guionistas junto a Chris Terrio, y que también escribió la aclamada saga protagonizada por Christian Bale.

La elección de Ben Affleck como Batman también generó polémica. Aunque su actuación no llega a las alturas del consagrado Bale como el superhéroe de Ciudad Gótica, Affleck se aleja de su rol de galán para acercarse al submundo oscuro de Bruce Wayne.

Con gestos adustos, lejos de la sonrisa, y con momentos en los que demuestra con creces ser un antisocial, Affleck logra meterse en la piel del confundido Wayne que tan bien representó Michel Keaton a fines de los '80 dirigido por Tim Burton, y devaluado posteriormente por Val Kilmer y George Clooney.

El caso de Cavill sigue siendo una incógnita, porque se acerca al ser oscuro que debe lidiar contra Batman, pero aferrado a su Luisa Lane no termina de despegarse de un personaje acaramelado e inocentón, con arrebatos ególatras.

Quizá por eso haya quedado fuera del rodaje la historia personal de Superman y su familia, que en "El hombre de acero" parecía tener un perfil muy distinto.

Villano unificador

Hacia la segunda mitad de la película, los caminos de ambas historias que se fueron contando de forma desordenada y por separado, se van uniendo en un mismo punto, personificado en el villano Lex Luthor (interpretado aquí por Jesse Eisenberg), quien no logra impartir miedo, pero que muestra una psicosis y un cinismo bastante naturales.

Si ya no se entiende muy bien por qué Luthor desea exterminar a Superman, menos el por qué quiere ver muerto a Batman, más allá de algunos delirios de grandeza poco explicados.

Aquí, Batman y Superman entienden que deben unir fuerzas contra un poder superior y la trama oscura y asfixiante de la primera mitad da lugar a los miles de efectos especiales, animaciones y destrucciones de una ciudad completa por medio de rayos, helicópteros, autos y cuerpos que vuelan por todas partes.

A pesar de que la película daba para hacerlo, Snyder prefirió que el único hilo de sangre que se muestre sea el que le sale a Superman luego de ser debilitado por la kriptonita.

En esta segunda parte del film, el personaje de la sensual Gal Gadot (La Mujer Maravilla) que apareció en momentos claves en forma de código, sale a la luz para colaborar con Batman y Superman y, si bien su rol es secundario, da a entender de qué se va a tratar el film que continuará a "El origen de la justicia".

El debate sobre aceptar al ser diferente, las libertades individuales versus el aparato estatal y la seguridad de los ciudadanos, son el eje central durante la primera hora y media de esta superproducción que tendrá dos continuaciones: en 2017 ("La Liga de la Justicia 1") y en 2018 ("La Liga de la Justicia 2"), ambas a cargo del mismo Zack Snyder.

Entre las más caras

"Batman vs Superman: el origen de la justicia" costó 410 millones de dólares, lo que la ubica entre las películas más caras de la historia.

Si bien la preproducción arrancó en 2013 y el rodaje concluyó en diciembre de 2014, la demora en el estreno se debió no sólo a la enorme cantidad de efectos especiales que requirió la posproducción, sino también a la necesidad de que no se superpusiera con el estreno de "Star Wars" en diciembre pasado.

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