Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en el centro de Moscú para conmemorar el primer aniversario de una protesta antes de la toma de posesión del presidente Vladimir Putin que terminó con disturbios y detenciones, indicaron los organizadores.
La oposición rusa reanudó sus protestas para pedir la liberación de presos políticos. Al menos seis manifestantes fueron detenidos por la policía.
El acto "por la libertad", celebrado en la céntrica plaza Bolotnaya de la capital rusa con la autorización de las autoridades locales, convocó a cerca de 10.000 personas de acuerdo con la Policía, y a unas 30.000 según la oposición.
Los líderes opositores rusos demandaron la inmediata liberación de los detenidos y procesados hace un año tras violentos enfrentamientos que estallaron en la misma plaza moscovita.
Sin embargo, esta esperada manifestación se vio empañada por la muerte ayer por la mañana de un trabajador aplastado por un gran altavoz cuando ayudaba a preparar el escenario para el evento.
La policía moscovita dijo que cinco personas fueron detenidas por usar máscaras que impedían ver su rostro y que un sexto manifestante fue arrestado por prender una bengala.
El 6 de mayo de 2012, en la víspera de la investidura de Putin, un protesta que congregó a más de 100.000 personas desembocó en enfrentamientos entre manifestantes y efectivos antidisturbios, dejó una treintena de heridos y se saldó con la detención de más de medio millar de personas.
Para muchos analistas, esa manifestación supuso el principio del fin del masivo movimiento de protesta, que desde entonces -en parte debido a una serie de leyes que limitan la libertad de manifestación y expresión- no logró recuperar su capacidad de convocatoria.
Si bien se produjo desde entonces la mayor ola de protestas desde la caída de la URSS en 1991, la última gran manifestación antigubernamental se celebró en diciembre pasado.
Hoy, desde un improvisado escenario en la plaza Bolotnaya, el ex primer ministro Mijail Kasianov, acérrimo crítico de Putin, aseguró que hay presos políticos que "se encuentran en la cárcel cuando son inocentes".
Kasianov acusó a la policía de haber provocado la violencia hace un año en ese mismo lugar, al excederse en el ejercicio de sus funciones y golpear a decenas de manifestantes sin motivo alguno.
Durante la protesta se hicieron llamados en favor de la iniciativa parlamentaria del Partido Comunista que pide una amnistía para los presos, con ocasión del vigésimo aniversario de la Constitución rusa.
Del acto participó también Alexei Navalni, el popular bloguero anticorrupción y uno de los organizadores de las protestas contra un supuesto fraude electoral en las elecciones de 2011, que actualmente es juzgado por el presunto robo de madera, lo que le podría suponer hasta 10 años de cárcel.
Putin negó recientemente que existan presos políticos en Rusia y aseguró que la gente no es encarcelada por sus ideas, sino por alterar el orden público.
Asimismo, aconsejó a la oposición extraparlamentaria legalizarse y buscar apoyo popular transformándose en un partido político.
Además de Moscú, se celebraron protestas antigubernamentales en la segunda ciudad rusa, San Petersburgo, así como en la capital de los Urales, Yekaterimburgo, y en otros centros urbanos, aunque las cifras de participantes fueron mucho más modestas que hace un año.