El pasado viernes 9 de octubre un terremoto de 7,7 sacudió Panamá a las 12.56 del mediodía. El epicentro se registró en 39km al oeste de Tonosí, provincia de Los Santos, pero se sintió en más de 9 provincias del país.
Lorena López vive en el país desde hace nueve meses y relató cómo atravesó el sismo de magnitud 7,7 y qué clima se percibe en la capital dos días después del fenómeno.
El pasado viernes 9 de octubre un terremoto de 7,7 sacudió Panamá a las 12.56 del mediodía. El epicentro se registró en 39km al oeste de Tonosí, provincia de Los Santos, pero se sintió en más de 9 provincias del país.
Lorena López es mendocina y hace 9 meses que vive en Panamá. En diálogo con Los Andes, contó cómo vivió el terremoto y qué clima se percibe en la capital del país a dos días del temblor.
La joven vive en la Ciudad de Panamá y contó que se encontraba en su departamento con su gatita en el momento en que comenzó a temblar. Ella vive en un tercer piso de un edificio, por lo que la sacudida se percibió con más intensidad.
“Duró más de un 1 minuto. Cuando me di cuenta que no paraba decidí tomar a mi gata y salir de ahí. Desgraciadamente ella se asustó y no pude agarrarla, pero tomé lo que pude y me fui. Yo lloraba mientras bajaba las escaleras”, relató.
En ese momento, observó que otros vecinos también se encontraban en la calle, algunos con niños en brazos, asustados por lo que acababa de suceder. Un dato positivo que destacó Lorena es que no se registraron edificios afectados ni heridos en la zona donde se encuentra.
“Yo trabajo en un restaurante y mis compañeros me contaron que varias botellas se cayeron. Al estar en un sexto piso ordenaron la evacuación. Pero por suerte no pasó a mayores”, indicó.
Cuando la situación se calmó, la mendocina decidió regresar a su departamento para cargar su celular (ya que tenía tan solo 3% de batería), rescatar a su gata y tomar una mochila de emergencia. Sin embargo, en ese momento, la sorprendió otra réplica.
Debido a que se registraban réplicas frecuentemente, muchos vecinos decidieron permanecer en la calle y en alerta ante otro posible movimiento fuerte. “A las 2 de la mañana tembló de nuevo. Mucha gente durmió en las plazas o lobbys de edificios. Fue muy estresante, nadie durmió el viernes”, relató López.
Además, la mendocina relató una situación que le llamó la atención en la capital panameña: en la ciudad, existe una calle llamada Vía Argentina, ubicada en el barrio El Cangrejo, la cual es conocida por su movimiento turístico, similar a la calle Arístides Villanueva, en Mendoza.
Al respecto, Lorena contó que observó a varias personas evacuadas de sus edificios, pero a la vez los locales comerciales de la zona atendieron normalmente, por lo que muchos continuaron su rutina normal a pesar de la preocupación generalizada.
“Mucha gente durmió en la calle, pero los bares estaban llenos. Fue un contraste muy raro”, señaló.
Al respecto, indicó que no percibe un clima de temor o angustia en la población, pero sí hay alerta por posibles réplicas. “En el momento hubo caos, pero ahora estamos más tranquilos. La gente está alerta, pero no hay miedo generalizado”.
Sin embargo, el panorama es diferente en las zonas más vulnerables del país y cercanas al epicentro. Según relató la joven, algunas familias todavía no pueden regresar a sus hogares debido a los daños estructurales de los edificios y hay quienes perdieron sus viviendas por el terremoto.
Durante el sábado, López aseguró que se percibieron varias réplicas fuertes, especialmente durante la noche. Mientras que este domingo no se sintieron nuevos temblores.
Sobre la magnitud del terremoto, opina que a partir de ahora la ciudadanía se encuentra más alerta y preparada: “Hace 140 años que Panamá no tenía un terremoto así. Hubo algunas edificaciones más precarias que se derrumbaron, pero en general resistieron" opinó.
“A diferencia de Mendoza, los panameños no tienen muy presente la posibilidad de un terremoto. Todavía me sorprende y me alegra que no haya sido algo tan grave”, concluyó.