Lo que comenzó como una lucha desesperada por sobrevivir se ha convertido en una de las historias de superación más impactantes de los últimos tiempos.
A los 55 años, este brasileño superó una crisis de salud mortal y hoy es un fenómeno en redes sociales y un atleta de élite en el culturismo.
Lo que comenzó como una lucha desesperada por sobrevivir se ha convertido en una de las historias de superación más impactantes de los últimos tiempos.
Almir Rogério da Silva, un ex agricultor y camionero de Brasil de 55 años, que logró en solo tres años lo que muchos considerarían imposible a su edad: pasar de una obesidad mórbida que ponía en riesgo su vida a subir al podio en competencias internacionales de fisicoculturismo.
Durante décadas, la vida de Da Silva estuvo marcada por el trabajo duro en plantaciones y carbonerías, y una alimentación sin control. Con un peso que alcanzó los 165 kilos, padecía de hipertensión, colesterol y glucosa elevados.
El momento crítico llegó una noche mientras trabajaba como guardia nocturno: un fuerte malestar lo llevó al hospital con una presión arterial de 26 por 16, una cifra que pudo ser fatal. Ese susto médico fue el "punto de inflexión" que lo llevó a buscar ayuda profesional de nutricionistas y médicos.
La transformación no fue producto de fórmulas mágicas, sino de un cambio radical en sus hábitos. Da Silva sustituyó desayunos de ocho huevos con tocino y leche chocolatada por una dieta basada en “comida real”: arroz, pollo, huevos, verduras, frutas y avena.
A este plan nutricional le sumó una rutina de entrenamiento que hoy mantiene con rigor profesional: una hora de ejercicio de fuerza cinco veces a la semana y 45 minutos diarios de actividad aeróbica.
Gracias a esta constancia, redujo su grasa corporal a un asombroso rango de entre el 4 % y el 9 %, alcanzando un físico estético que le permitió competir al más alto nivel.
Bajo la guía de su nutricionista, Fabiano Teles, Da Silva decidió dar el salto al deporte de alto rendimiento. En 2024, su esfuerzo fue recompensado al alcanzar el tercer lugar en el Arnold Classic, uno de los eventos de culturismo más prestigiosos del mundo.
Hoy, el apodado “abuelo fisicoculturista” tiene más de 1,2 millones de seguidores en Instagram, donde comparte sus rutinas y mensajes de motivación. Aunque recibe todo tipo de comentarios, su foco sigue siendo inspirar a otros adultos mayores y personas con sobrepeso.
Su mensaje es claro: la edad no es una barrera cuando existe disciplina. Mientras continúa entrenando cada día, Almir sueña ahora con hitos más personales, como conocer el mar y viajar en avión por primera vez, demostrando que nunca es tarde para cambiar de vida.