10 de abril de 2013 - 22:48

Venezuela: Maduro y Capriles en la lucha final por el poder

Hoy cierra la campaña. En las encuestas, el heredero de Chávez aventaja por 10 puntos (50 a 40) al opositor, que viene repuntando.

Los dos principales candidatos a la presidencia de Venezuela entraron en la recta final de una encendida campaña proselitista, entre señalamientos del oficialismo de un supuesto plan para desconocer los resultados y desestabilizar los comicios del domingo.

A tres días de la jornada electoral, el mando de las Fuerzas Armadas señaló ayer que respetarán y harán respetar los resultados de las elecciones.

“Lo que decida el pueblo venezolano será acatado y respetado y lo haremos respetar”, dijo el ministro de Defensa venezolano, almirante en jefe Diego Molero, quien ha sido acusado por la oposición de asumir posiciones a favor del candidato oficialista y presidente encargado, Nicolás Maduro.

En la penúltima jornada de la campaña electoral, el líder de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, aseguró ayer que ha recibido información sobre una supuesta maniobra desde la oposición para no aceptar los resultados de los comicios presidenciales ante lo que consideró “la inminencia de una derrota”. La campaña presidencial para los comicios en los que se elegirá al sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez, concluye la medianoche de hoy.

Maduro se ha mantenido a la cabeza de las preferencias electorales sobre su rival Henrique Capriles, quien compite por segunda ocasión a la primera magistratura, por la oposición. Capriles ha negado planes de desestabilización.

Carlos Ocáriz, director del comando de campaña de Capriles, dijo ayer que en la campaña presidencial los representantes del oficialismo “han inventado historias” y han dicho “muchas mentiras”, lo que a su juicio sólo muestra su “desesperación”.

Autoproclamado “hijo” de Chávez, Maduro ha utilizado varios calificativos contra Capriles, incluido “burguesito” y “caprichito”.

“Me comprometo a respetar y hacer respetar la voluntad del pueblo venezolano”, señaló una solicitada firmada por Capriles y publicada ayer en la prensa venezolana. “En razón de lo cual, exijo al candidato del gobierno que igualmente se someta y acepte los designios del pueblo venezolano”'.

“Yo no soy la oposición, soy la solución”, ha afirmado Capriles, quien cambió su táctica con respecto a las presidenciales de octubre, cuando perdió frente a Chávez, y apuesta por ataques directos y por el uso de los símbolos que el gobierno hizo suyos.

El candidato se viste de rojo, color de los adeptos del chavismo; usa camisas de la estatal petrolera Pdvsa, se abraza a la bandera y ha llamado a su comando de campaña: “Simón Bolívar”.

Para él, Maduro es simplemente “Nicolás”, un hombre “sin propuestas” al que el pueblo no eligió e incapaz de resolver los problemas del país.

“Capriles ha mejorado sustancialmente su imagen y estilo de campaña. Ha pulido su oratoria, tiene más seguridad y está claro en cuáles deben ser sus puntos de ataque”, analizó Alexander Luzardo, profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Frente a él, Maduro apuesta por hacer campaña en nombre de Chávez y su programa. La voz en off del fallecido mandatario preside sus mitines y su figura inspira sus discursos. “Ayúdenme a ser un buen comandante en jefe. Yo no soy Chávez, ustedes lo saben, pero soy su hijo”, clamó.

Maduro ha respondido a Capriles con el ya popular “baile de la obsesión”. “Está obsesionado conmigo. No deja de llamarme. ¡¡Nicolássssssss Nicolásssssss!!”, ridiculiza Maduro a su adversario, moviendo el cuerpo como si tuviera un ataque de nervios.

Chávez murió el 5 de marzo a raíz del cáncer que lo aquejaba desde 2011, lo que obligó a convocar a elecciones.

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