Porto Alegre, Recife y otras capitales estatales brasileñas anunciaron ayer reducciones en el precio del transporte público tras las multitudinarias protestas que llevaron a más de 250.000 brasileños a las calles.
Porto Alegre, Recife y otras capitales estatales brasileñas anunciaron ayer reducciones en el precio del transporte público tras las multitudinarias protestas que llevaron a más de 250.000 brasileños a las calles.
La reducción del precio del pasaje de autobús, metro y tren es uno de los principales reclamos de los manifestantes, a los que se sumaron denuncias por los elevados gastos públicos del Mundial 2014 y de la Copa Confederaciones en curso y contra la corrupción y pedidos de mayores inversiones en salud y educación.
En Porto Alegre, en el sureño estado de Rio Grande do Sul, donde el lunes se manifestaron unas 12.000 personas, el pasaje de autobús será rebajado de 3,05 a 2,80 reales tras la exención de un impuesto, anunció el alcalde José Fortunati.
Un grupo de manifestantes, en su mayoría con el rostro tapado, incendiaron un autobús y destrozaron otro, rompieron y saquearon tiendas y prendieron fuego a decenas de contenedores en la principal avenida de la ciudad, hasta que la policía los dispersó con balas de goma y gases lacrimógenos.