¡Cuántas veces, en ruedas de amigos, hemos tarareado la letra de ese tango, que nos dice: "Uno busca lleno de esperanzas / el camino que los sueños / prometieron a sus ansias… Uno va arrastrándose entre espinas / y en su afán de dar su amor /, sufre y se destroza hasta entender / que uno se ha "quedao" sin corazón…" ; ¿es el mismo valor el de 'uno' en estos versos que cuando decimos, por ejemplo, "Uno ya no sabe en quién confiar", "Siempre hay que ser fiel a uno mismo" o "De esos testimonios, no vale ni uno"?.
Lo primero que aprendemos al realizar la búsqueda en las fuentes académicas es que 'uno' puede ser un indefinido o un número cardinal.
Cuando es un indefinido, en la forma masculina, puede aparecer como 'un' o 'uno' y admite el femenino 'una' y los plurales 'unos' y 'unas'. Este indefinido puede funcionar como adjetivo, que se denominaba tradicionalmente "artículo indeterminado", como en "Vino un vendedor ambulante"; también puede funcionar como pronombre: "Una de ellas me ofreció su ayuda". Sabemos que 'uno' puede tomar la forma apocopada 'un' ante sustantivos masculinos o ante grupos sustantivos con núcleo masculino: "Un niño me pidió ese libro" y "Un futuro incierto se abre ante nosotros". También, la forma apocopada 'un' puede aparecer ante sustantivos femeninos que comiencen con 'a' tónica, incluso si esa vocal va precedida de 'h': "Un águila blanca aparece en el escudo", "Un hada buena parece protegerla" y "Un hambre angustiosa se había apoderado de la población" (recordamos que 'hambre' es sustantivo de género femenino). Pero, en estos casos, si un adjetivo se interpone entre el indefinido y el sustantivo, ya no habrá apócope, sino que se usará 'una': "Una filosa hacha colgaba de la pared" y "Una pequeña arpa estaba guardada en el desván". Si en estos ejemplos se invirtiera el orden, volveríamos a 'un' con apócope y colocaríamos el adjetivo en femenino: "Un hacha filosa" y "Un arpa pequeña".
La letra del tango que ha dado título a esta columna toma el vocablo 'uno' con referencia al yo que habla. Nos dice la Academia que, en este caso, lo normal es que se establezca la concordancia de género en función del sexo de la persona que habla: "Una ya no sabe cómo actuar" (la que habla es una mujer), frente a "Uno ya no tiene veinte años" (el que habla es un hombre). Sin embargo, nos dice el Panhispánico, aunque sea una mujer la que está hablando, si quiere aludir al ser humano en general, podrá usar la forma 'uno': "Con esta inseguridad, uno se encierra entre cuatro paredes, lo más temprano posible".
Además, 'uno' acompañado por 'mismo' puede actuar como elemento reflexivo en oraciones impersonales: "Si se desea tener buen recibimiento, hay que salir de uno mismo y ser generoso".
Dijimos que, además de indefinido, 'uno' es un numeral cardinal. Como tal, ocupa el primer lugar de su serie y puede actuar como adjetivo o como pronombre, con variación de género, pero no de número: "Me queda una hoja de papel" y "Solamente vino uno a pedir eximición de asistencia".
El 'uno' puede también ser un sustantivo masculino, que tiene plural: "El uno brillaba en la placa de bronce" y "En su libreta había una colección de unos".
Se debe tener en cuenta que los numerales 'uno', 'una' y sus variantes concuerdan en género con el sustantivo al que determinan, si lo preceden: "Cuarenta y una horas han pasado desde el terrible accidente".
Como adjetivo que indica al que precede a los demás de su especie, significa "primero": "Es el número uno de su grupo". Se usa pospuesto al sustantivo: "El vencimiento opera el día uno de cada mes". Recordamos, en este sentido, que en América se prefiere usar el ordinal 'primero': "Vendrá puntualmente a cobrar el primero del mes próximo".
Cuando se quiere indicar igualdad de criterios o de voluntades, se usa 'uno' para señalarla: "En la búsqueda del bien, él y yo somos uno" y "Ellos persiguen que el discurso sea uno para no desorientar a la gente".
Encontramos una serie de locuciones en las que aparecen 'uno' y sus variantes. Así, 'de una' es una locución adverbial, coloquial, que significa "de una vez": "Resolvió el problema de una". También puede querer decir "sin previo aviso", como en "Renunció así, de una". En cambio, 'de uno en uno' significa "separadamente, en orden, de manera exhaustiva": "Revisó cada documento prolijamente, de uno en uno".
La locución 'hacer una' toma el valor de comportarse de manera malintencionada con otra persona: "Gaspar me hizo una que no podré perdonarlo".
Cuando decimos 'no pegamos una', queremos significar que no tenemos suerte o éxito en una actividad: "Al principio, no pegaba una, pero luego, paulatinamente, fue mejorando".
Si usamos la locución 'una de', en lenguaje coloquial y delante de un sustantivo o frase sustantiva, queremos indicar la gran cantidad de aquello referido por el sustantivo o frase: "¡Había una de gente en la función teatral!"; en cambio, 'uno que otro' señala una cantidad indeterminada considerada escasa: "Viene por casa una que otra vez". A la inversa, la frase 'unos cuantos' indica una cantidad indeterminada, considerada alta: "Hace unos cuantos días que no aparece por aquí".
Si se quiere significar que un proceso se desarrolla ininterrumpidamente, se usa la locución 'uno tras otro': "Fue desarrollando los argumentos uno tras otro".
Cuando se habla de una disyuntiva excluyente entre dos posibilidades diferentes, se usa la locución 'una de dos', como en "Una de dos: calla porque no sabe disentir o lo hace para no discutir". Finalmente, es desagradable que se diga de alguien que es 'uno del montón' o 'uno de tantos', pues se quiere indicar que carece de valores relevantes, que es mediocre: "No se destaca para nada, es uno del montón".