La Escuela N° 1-391 Simón Cruz Guevara - Viluco, de San Carlos, fue el destino de una campaña solidaria impulsada por la virreina provincial de adultos mayores. La iniciativa puso a tejer a más de 150 personas de distintos puntos de Mendoza. Así fue tomando puntada “Hilos que abrigan”, que confeccionó gorros, bufandas y mantas tejidas.
El proyecto fue presentado por Nancy Testa, representante departamental de San Carlos en la elección provincial de adultos mayores, como parte del requisito para su postulación al reinado. Tras ser coronada como Virreina Provincial en febrero, la propuesta cobró vida y comenzó a hilar, literalmente, una trama de compromiso comunitario y solidaridad intergeneracional.
Días antes de que comenzara la ola de frío, se concretó la entrega: 60 gorros, 60 bufandas, mantas tejidas y bolsones de abrigo llegaron a manos de los estudiantes. La acción fue acompañada por el municipio de San Carlos, el área de Desarrollo Humano y Salud, y la Dirección Provincial de Adultos Mayores.
Hilos que abrigran
Nancy Testa, virreina provincial de adultos mayores, en la entrega solidaria en Viluco. Más de 150 personas tejieron mantas, bufandas y gorros para abrigar a las infancias de la escuela rural.
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Una escuela entre fincas de ajo y zanahorias
La escuela de Viluco se ubica en una zona rural, a 20 km de la Villa Cabecera de San Carlos, sobre la Ruta 40. Rodeada de campos de ajo y zanahoria, la institución es más que un lugar de estudio: es el único espacio de contención y socialización para las infancias de la zona.
“Nuestra matrícula se compone en gran parte por hijos de familias que vienen del norte argentino a trabajar en la temporada del ajo y la cebolla”, explica Patricia Luján, directora de la institución. “Los niños llegan a la escuela gracias al transporte escolar, que es fundamental para garantizar su presencia”.
Con jornada completa en el nivel primario y jornada simple en el nivel inicial, la escuela abre sus puertas de 8:30 hasta las 15:30. Pero las trayectorias escolares suelen verse interrumpidas por los movimientos migratorios, debido al calendario de productividad de la tierra. “A comienzos de año teníamos 56 familias; hoy deben quedar unas 48, porque varias ya regresaron al norte. Esto hace que cada ciclo lectivo sea un nuevo comenzar”, sostiene Luján.
La directora insiste en el valor simbólico de la escuela como único espacio de referencia. “En las zonas céntricas, los chicos tienen acceso a plazas, clubes, encuentros con vecinos. Acá, lo único que les podemos ofrecer es el contacto con la lectura, con que alguien les narre un cuento. Eso también construye mundo”.
Hilos que abrigan
La escuela rural funciona con grados múltiples, siendo un puente más allá del aprendizaje académico.
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La escuela funciona con grados múltiples, lo que representa un desafío constante para la enseñanza. “La docente debe planificar actividades diferenciadas según el nivel de aprendizaje de cada niño. No es fácil, pero es el único modo de acompañar a cada uno en su recorrido”, explica.
En cuanto al entorno físico, los recursos lúdicos son escasos. “No hay plazas en los alrededores. Están en medio del campo. Acá tenemos una calesita, dos columpios y un tobogán. Y claro, se pelean por usarlos. Es su único espacio de juego”, describe.
Aunque el edificio actual fue inaugurado en 1986, la historia de la institución es mucho más antigua. “La escuela cumple 85 años el 4 de julio. Fue creada en 1940 en un tambo de las fincas Mondini. Luego pasó a funcionar en una casita vieja, hasta que en 1986 se construyó el edificio donde estamos hoy”.
En la fachada del edificio, un mural realizado por docentes y estudiantes refleja parte del entorno y de la identidad del lugar. “Este mural representa el entorno de la escuela, un parquecito, un sendero nativo que los chicos están tratando de recuperar y trabajar, donde también se utiliza el uso medicinal que sus familias les dan, algunas plantas como la jarilla, el tomillo, la cáscara del chañal para las infusiones, para la tos”, explicó Patricia.
Hilos que abrigan
Mural construido por docentes y alumnos, representa la historia del lugar y el significado de su nombre: “serpiente de agua”.
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“También trabajamos lo que son adaptaciones y todo eso. Así que ese mural representa eso: parte del parque nativo, una serpiente, porque Viluco significa ‘serpiente de agua’, y las niñas de la escuela”.
Tejer para abrigar, tejer para acompañar
El proyecto “Hilos que abrigan” tomó forma con la propuesta de Nancy Testa y fue coordinado junto al área de Desarrollo Humano y Salud del municipio sancarlino. Mariano Ottaviani, a cargo del área, contó que “cada candidata debía presentar un proyecto solidario. Nancy decidió hacer algo para ayudar a niños de zonas rurales, porque reconocía que no tienen el mismo acceso que otros chicos del centro”.
Ya siendo virreina provincial, Nancy tuvo libertad para elegir el destino final de su proyecto. Eligió la escuela de Viluco, que conocía por su realidad social. Allí se canalizaron las donaciones de lana, los encuentros de tejido y la energía de más de 150 personas mayores que tejieron durante semanas.
“Somos todas abuelas y tejimos con gusto, como lo haríamos para nuestros nietos”, cuenta Nancy. En una jornada provincial de tejido, más de 150 personas se reunieron en distintas sedes. En San Carlos, participaron más de 100 adultos mayores. “Muchas casas de comercio nos donaron lana. Lo que tejimos allá me lo traje acá, y seguimos”, agrega.
Hilos que abrigan
Adultos mayores de toda la provincia participaron en la jornada de tejido organizada por el proyecto “Hilos que abrigan”.
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“Se entregó personalmente a cada niño una bufanda, un gorro, una manta. También armamos bolsones para los hogares que más lo requerían”, relata Patricia Luján. “La directora me pidió el día antes si podíamos llevar algo también para las familias, porque realmente hay necesidades”, explica Nancy. Así fue que, además de la entrega a cada niño, se prepararon bolsones con ropa de abrigo y mantas para los hogares más vulnerables.
“Muy agradecida de que hayan pensado en nuestra escuela”, dice Luján. “La gente del municipio, el intendente, el área de adultos mayores y la virreina provincial nos acompañaron con mucho respeto. Fue una acción concreta, cargada de amor y humanidad”. Mientras que Ottaviani, puso en valor el cruce generacional que logró el proyecto. “San Carlos logró tener virreinas provinciales dos años consecutivos, y ahora juntamos en este proyecto al niño y al adulto mayor. Fue un gesto mínimo, pero lleno de alegría. En momentos difíciles, estos pequeños actos importan”.