16 de junio de 2018 - 00:00

Una pequeña ayuda de los amigos - Por Javier Alvarez

La gestión de Luis Caputo al frente del Banco Central se inició ayer con más desafíos que certidumbres: desde el lunes tendrá que intentar domar al dólar y, en el mediano plazo, aplicarle un freno a la inflación sobre la cual ya pocos arrojan pronósticos.

El mercado financiero es una olla a presión: el dólar cerró ayer a 28,84 pesos. Es un valor al que los analistas consideran “ficticio”, fuera de cualquier parámetro. Si se divide la base monetaria por las reservas, el precio de equilibrio del billete verde debería ser de 21,13 pesos.

Pero el cálculo que preocupa a Caputo es otro: si se toma en cuenta la base monetaria más las herramientas financieras que usó Federico Sturzenegger como las Lebac, Pases y Leliq y se divide por las reservas, el valor del dólar llegaría a $ 45,45.

El jueves a la tarde el presidente Mauricio Macri llamó a Caputo y le reveló cuál sería su nuevo rol. El funcionario aceptó y comenzó con una ronda de llamados. Ayer a las 8 Caputo tomó un café en la sede del Central, con el presidente de la Asociación de Bancos extranjeros (ABA), Claudio Cesario y el titular de las entidades nacionales (Adeba), Javier Bolzico.

También se sentaron a esa mesa Javier González Fraga, del Banco Nación; Javier Curuchet, del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), y Enrique Cristofani, jefe del Santander Río y amigo personal de Macri.

Caputo les pidió a los banqueros que lo ayuden a domar el dólar al menos hasta el jueves cuando lleguen al país los primeros 15.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los cuales la mitad irá al mercado de cambios.

El funcionario les confirmó un proceso gradual de licitaciones de las divisas por fuera del Mercado Único Libre de Cambios (MULC) donde cotidianamente compran y venden divisas.

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