Una joven noruega de 24 años murió de rabia tras ser mordida el perro que había rescatado durante sus vacaciones en Filipinas. Birgitte Kallestad había encontrado al cachorro al borde de una carretera en un paseo en moto.
Una joven noruega de 24 años murió de rabia tras ser mordida el perro que había rescatado durante sus vacaciones en Filipinas. Birgitte Kallestad había encontrado al cachorro al borde de una carretera en un paseo en moto.
"Puso al cachorro en una cesta y se lo llevó a casa. Lo limpió, curó, y, para su mayor alegría, se recuperó. Jugaba con el cachorro en el jardín", explicó la familia en un comunicado publicado el jueves por la tarde.
"Al cabo de un tiempo, el cachorro empezó a mordisquear como hacen los cachorros. Atrapaba los dedos cuando jugaban", agregaron.
Con el correr de los días la joven, empleada de un hospital, se empezó a sentir mal y al llegar a Noruega fue ingresada en cuidados intensivos en el hospital de Forde, donde murió el lunes por la noche.
"Nuestra querida Birgitte adoraba a los animales. Nuestro temor es que algo así se repita en personas con un corazón tan grande como el suyo", dijo su familia.
Según públicó el Instituto noruego de sanidad, el último caso de rabia contraída por un humano en territorio metropolitano noruego se dio en 1815 y en 1826 para un animal.