Una isla solitaria es el sitio más contaminado del mundo
En el medio del Pacífico norte, la isla Henderson tiene sus playas tapadas por unos 38 millones de pedazos de plástico, que arrastra allí la corriente marina.
Una isla solitaria es el sitio más contaminado del mundo
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Una de las islas más aisladas del mundo, ubicada en el Pacífico, acumula la mayor densidad de desechos plásticos del planeta, según revela un estudio que muestra la magnitud de la contaminación de los océanos por desperdicios, que amenaza los ecosistemas marinos.
A pesar de que la isla Henderson está desierta y a más de 5.000 km del primer centro urbano importante, sus playas están tapadas por unos 38 millones de pedazos de plástico, estimaron los investigadores cuyo trabajo se publicó hoy en las Actas la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) de EEUU.
Otro estudio publicado recientemente en la revista Science Advances reveló que el océano Ártico, también poco habitado, es el destino final de los desechos plásticos que flotan en el Atlántico Norte.
La isla Henderson es una de las cuatro islas británicas Pitcairn, con una superficie total de 47 kilómetros cuadrados. Está a la misma latitud que la capital de la provincia argentina de Jujuy, pero está tan aislada que apenas es visitada cada 5 o 10 años por expediciones científicas.
Pero está cerca del centro de giro del Pacífico Sur, un torbellino gigante donde se acumulan los desechos transportados por las corrientes marinas de América del Sur o provenientes de los buques.
Durante la más reciente expedición a la isla, la autora principal del estudio, Jennifer Lavers, contabilizó hasta 671 trozos de plástico por metro cuadrado en las playas. Esto representa la mayor densidad de residuos medida hasta ahora.
“Estimamos que más de 17 toneladas de desperdicios plásticos fueron depositados en la isla y más de 3.570 nuevos desechos se posan a diario en una sola de sus playas”, dijo.
Según esta investigadora, “es probable que estos cálculos subestimen la magnitud de la acumulación de desechos en esta isla”.
Redes y boyas de pescar, cascos, mecheros, cepillos de dientes y envases de plástico forman parte del cúmulo de desperdicios, aunque la mayoría son “objetos sin identificar que en algunos casos miden sólo un milímetro”, explicó Lavers.
Despojos de Japón, China y Estados Unidos, pero también de Chile, Ecuador y Perú o de países más alejados, como Alemania, Francia, España y Gran Bretaña, acaban en esa isla descubierta por el portugués Pedro Fernandes de Queirós en 1606.
Los científicos calculan que más de 300 millones de toneladas de plástico se produjeron en 2014 en todo el mundo, mientras que en la década de 1950 la producción mundial no llegaba a los 2 millones de tn.
El plástico que no es reciclado flota y tiene un período de vida bastante largo, una situación que pone en peligro las más de 200 especies que habitan en los océanos, entre ellas peces, invertebrados, mamíferos y aves.
Los restos de plástico representan un peligro para muchos animales que se enredan en ellos o los ingieren, además de que también pueden acabar en las orillas de las playas formando barreras que impiden el paso de las tortugas marinas.
“El 25 por ciento de las especies marinas come plástico, aunque el número aumenta cada vez más. Según las investigaciones, los peces o las aves ingieren plásticos que liberan toxinas en sus tejidos”, señaló la experta. “Y si uno come un pescado con estos tejidos contaminados, en realidad estamos comiendo nuestra propia basura”, acotó.
En 2008, Richard Owen, un contratista de la construcción e instructor de buceo, formó la Coalición para la Limpieza del Ambiente para unirse a la causa contra la polución del Pacífico Norte. La ECC (siglas en inglés) planea una flota de barcos para limpiar los desechos de la zona para restaurarlos y reciclarlos.
El plástico intoxica a los animales
Las partículas de plástico flotante se asemejan al zooplancton, por lo cual puede ser consumido accidentalmente por las medusas.
Muchos desechos de larga duración terminan en los estómagos de las aves marinas y animales del mar, incluyendo tortugas del océano y albatros de patas negras, siendo estas partículas un riesgo para la vida marina.
Aparte de los residuos contaminantes del agua del mar, estos residuos flotantes traen otro tipo de contaminantes tales como bifenilos policlorados e hidrocarburo aromático policíclico, trayendo con esto efectos tóxicos cuando son consumidos por error, en algunos casos provocando problemas hormonales en los animales.