La perspectiva de género es una mirada imprescindible y necesaria en una sociedad donde lo masculino es valorado como superior respecto de aquellos atributos considerados como femeninos y así, la diferencia sexual se convierte en desigualdad social.
La perspectiva de género es una mirada imprescindible y necesaria en una sociedad donde lo masculino es valorado como superior respecto de aquellos atributos considerados como femeninos y así, la diferencia sexual se convierte en desigualdad social.
La persistencia del patriarcado (como sistema de opresión familiar, social, económico, político) y la consiguiente división sexual del trabajo, hacen permanecer en nuestras sociedades una marcada diferencia de poder entre hombres y mujeres.
Observar a través del cristal de la perspectiva de género nos permite comprender que las múltiples violencias hacia las mujeres, los crímenes de odio y femicidios, buscan disciplinar los cuerpos y las mentes de quienes tratan de escapar a los roles y estereotipos que la sociedad les asigna.
Una sociedad verdaderamente democrática requiere de igualdad en todos los órdenes de la vida: social, familiar, política y económica. Y el Derecho y la Justicia deberían dar garantía de que así suceda. Es por ello que necesitamos paridad de género en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en todas las Cortes provinciales. Necesitamos hombres y mujeres con perspectiva de género en todos y cada uno de los estamentos de la justicia que equilibren la parcialidad tan naturalizada de la mirada patriarcal.
La única interpretación posible de la "igualdad real de oportunidades" que establece nuestra Constitución Nacional es como sinónimo de paridad y con perspectiva o mirada de género. No darnos cuenta o hacer caso omiso tiene un costo muy alto y genera responsabilidades por parte del Estado que no pueden ni deben ser eludidas.