Un funcionario de Cultura de Madrid renunció por publicar mensajes antisemitas en Twitter
Guillermo Zapata pertenece al creciente partido Podemos. Sus tuits de 2011 salieron a la luz y dimitió para evitar un escándalo mayor.
Un funcionario de Cultura de Madrid renunció por publicar mensajes antisemitas en Twitter
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Mensajes publicados en Twitter en 2011, con comentarios antisemitas y ofensivos hacia otras víctimas, le costaron hoy el cargo al flamante concejal de Cultura y Deportes de Madrid, Guillermo Zapata, quien tan sólo 48 horas después de asumir dimitió para no perjudicar el estreno de Manuela Carmena como alcaldesa de la capital de España.
"No soy antisemita; rechazo todo tipo de violencia", subrayó Zapata en una conferencia de prensa en Madrid tras presentarle a Carmena su renuncia, que la nueva alcaldesa aceptó.
Zapata pidió perdón a las personas que pudo ofender y dijo que su dimisión "era lo correcto" ante "la presión" y "responsabilidad histórica" que tiene por delante el gobierno madrileño, a manos de la iniciativa de izquierda Ahora Madrid- en la que está integrada Podemos-, que desplazó al derechista Partido Popular (PP) tras 24 años en el poder.
"No soy antisemita; rechazo todo tipo de violencia"
Apenas unas horas después de que el equipo de Carmena tomó posesión el sábado, en las redes sociales comenzaron a circular mensajes de hace cuatro años de Zapata en la red social, en los que hacía chistes sobre el holocausto y en sobre víctimas de ETA y de la violencia machista.
A raíz de la polémica, que derivó en la inmediata exigencia de su renuncia por parte de políticos opositores y ciudadanos, el propio Zapata dijo que sus mensajes habían sido "sacados de contexto" ya que tenían lugar en el marco de un debate sobre humor negro.
"Nadie me ha invitado a marcharme, ha sido un proceso reflexivo", dijo hoy el ya ex concejal, quien deja su cargo pero permanecerá en el ayuntamiento como representante del distrito Fuencarral-El Pardo.
"Creía que en los términos que se había planteado el debate sobre mis tuits podía afectar de forma muy profunda mis labores como concejal de cultura", argumentó este cineasta y guionista de profesión.
"Era un ejercicio de responsabilidad quitarme del medio, es un proyecto colectivo, y el protagonismo de uno no puede condicionar las medidas urgentes del gobierno", añadió.
Zapata se disculpó con las personas a las que pudo ofender con sus mensajes y, si bien en la víspera escribió en una carta pública que había sido blanco de un "ataque político", tras el repudio generalizado se centró en dejar claro que había cometido un error y que no quería causa dolor.
"¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero", había manifestado el ya ex concejal en su cuenta de Twitter. En otro mensaje mencionaba a una víctima de ETA que le amputaron las piernas y afirmaba: "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcáser para que no vaya Irene Villa a por repuestos". "Rajoy promete resucitar la economía y a Marta del Castillo", fue otra de sus bromas, ésta vez con una joven sevillana de 17 años asesinada por su ex novio como protagonista.
"Algunas de las cosas que pensaba sobre los límite del humor se han visto alteradas en el momento en el que me he visto enfrentado a las personas afectadas por lo que he dicho", reflexionó hoy Zapata.
"Esta mañana he tenido una conversación con el padre de Marta del Castillo, y dirigiré cartas personales a las personas que se hayan visto afectadas, y en especial una a la comunidad judía" dijo, visiblemente afectado y recalcando que no apoya ningún tipo de violencia ni terrorismo.
"De ninguna manera toleraremos manifestaciones racistas, antisemitas, de incitación al odio, contra la dignidad humana o la memoria de las victimas por parte de un cargo público, y mucho menos de un representante de la Cultura en el Ayuntamiento de Madrid", había afirmado la Federación de Comunidades Judías de España, que exigió la dimisión de Zapata.
La oposición de Madrid, incluido el Partido Socialista (PSOE), cuyos votos fueron necesarios para la investidura de Carmena, pidió la destitución del concejal, mientras la alcaldesa dijo que tenía que "hablar con él y reflexionar" sobre su futuro, aunque consideró importante que haya pedido perdón.
La abrupta dimisión de Zapata es un signo de la nueva etapa política que vive España, donde se están estableciendo nuevos límites sobre el control de la gestión pública y los parámetros en torno a la ética política.
El debate sobre los polémicos mensajes del ex concejal se convirtieron en "trending topic" (tendencia en Twitter), con reacciones de todo tipo, desde los afectados y los que pedían su dimisión hasta los que lo defendían, bajo el hashtag (etiqueta) #EsteEsZapata.
Moraleja de #EsteEsZapata Ya han dimitido más concejales de @ahorapodemos por tener cuenta en Twitter que del PP por tener cuenta en Suiza
Entre ellos estaba el intelectual y fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, quien escribió: "Curioso que Fraga (el ex presidente y caudillo del PP Manuel Fraga), que firmó sentencias de muerte con Franco, pudiera escribir la Constitución... y se condene a otros por tuitear estupideces".
En la red los usuarios también recordaron otros chistes y frases ofensivas de políticos españoles por las que nadie dimitió, como el famoso "Hay que matarlos a todos" y "habría que poner la pena de muerte" de Esperanza Aguirre refiriéndose a los arquitectos de la comunidad de Madrid que diseñaron una obra que no le gustó.
Con la llegada a las grandes ciudades de España de las iniciativas populares de izquierda como Ahora Madrid y Barcelona en Común, y el retroceso del bipartidismo del PP y el PSOE, el foco de la opinión pública y de los partidos tradicionales está puesto en estos nuevos protagonistas de la política, a los que se mira con lupa.
"Que haya un escrutinio sobre los mensajes o declaraciones públicas de lo que haga una fuerza nueva es normal", sostuvo hoy Zapata, reconociendo con su decisión la responsabilidad que asumen los partidos que se presentan como los portadores del cambio político y que apuestan por desbancar al PP del poder en las elecciones generales de fin de año.