Durante décadas, el enorme edificio blanco de Massachusetts Avenue fue sinónimo de Coca-Cola en Indianapolis. Hoy, donde antes funcionaban líneas de embotellado, aparecen habitaciones de hotel, restaurantes, un mercado gastronómico, oficinas, comercios, bowling y un complejo de cine.
El proyecto se llama Bottleworks District y ocupa unas 12 acres —casi cinco hectáreas—. Cuando fue presentado se hablaba de una inversión de US$300 millones; actualmente Hendricks Commercial Properties, responsable del desarrollo, lo describe como una reconversión de US$400 millones.
La fábrica que llegó a producir millones de botellas
La historia industrial comenzó en la primera mitad del siglo XX. El complejo fue diseñado con una marcada estética art déco, visible todavía en su fachada de terracota blanca, detalles de bronce, pisos de terrazo y antiguos elementos vinculados con la marca.
Hacia 1950, la planta era considerada la mayor embotelladora de Coca-Cola del mundo, con unos 260 trabajadores y una flota de más de cien camiones.
La producción dejó el edificio en la década de 1960 y, posteriormente, las instalaciones pasaron por otros usos hasta quedar disponibles para una reconversión integral.
El desarrollador tomó posesión del predio en 2017. En vez de demolerlo, decidió conservar buena parte de las estructuras históricas y construir el nuevo distrito alrededor de ellas.
Un hotel dentro del antiguo edificio de Coca-Cola
Uno de los espacios más representativos es Bottleworks Hotel, instalado en las plantas superiores del antiguo edificio administrativo.
Tiene alrededor de 139 habitaciones y conserva materiales y detalles originales combinados con interiores contemporáneos.
A pocos metros funciona The Garage Food Hall, un mercado gastronómico de unos 30.000 pies cuadrados instalado dentro de antiguos garajes del complejo.
El distrito suma restaurantes independientes, bares y negocios, además de un cine de ocho salas y propuestas de entretenimiento como bowling.
Qué ocurrió con las viviendas previstas originalmente
Los primeros planes incluían apartamentos y condominios residenciales como parte de la mezcla de usos. Documentación inicial hablaba incluso de más de 200 unidades. Sin embargo, las fases más recientes cambiaron esa composición.
La información oficial actual de Bottleworks muestra que la expansión se concentra en oficinas, locales comerciales, gastronomía y estacionamiento, y la descripción vigente del desarrollador ya no incluye viviendas entre los componentes centrales del proyecto.